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ABC SÁBADO 25- -8- -2007 40 COLECCIÓN BIBLIOTECA DE ORO 69 Herencias ponzoñosas Consiga mañana domingo, con ABC, una nueva entrega de la colección Biblioteca de Oro, la novela La bombonera roja por tan sólo un euro y el cupón del día LUIS CONDE- SALAZAR INFIESTA Rex Stout (1886- 1975) empezó a escribir en 1910 para las populares revistas pulp hasta que, en 1927, decidió dedicarse a la literatura de larga extensión, alternando esta actividad poco lucrativa con algunos negocietes que sí lo eran. Dos años más tarde su depósito de supervivencia se quedó sin gasolina tras la gran crisis económica del 29. Con lo poco que le quedaba marchó a Francia y allí, en París, por aquello de que el hambre agudiza el ingenio, terminó la redacción de su primer libro serio How like a God En 1934, de regreso a EE. UU. Stout crea el personaje que le dará fama hasta su muerte: el detective Nero Wolfe, mezcla de Sherlock Holmes y hormigonera que se califica a sí mismo como un artista, o nada El excéntrico y orondo Alexander Woolcott, famosísimo crítico teatral y comentarista de The New Yorker llegó a decir que Stout se había inspirado en él para crear a Wolfe. Pero éste lo negó siempre. Un artista, sí, obeso y neurótico hasta decir basta, amante de las orquídeas y bebedor de cerveza por quintales. Afectado por agorafobia (pánico a los espacios abiertos) jamás sale de su apartamento de Nueva York. Allí tiene todo lo que necesita: Un cocinero llamado Fritz dispuesto siempre a satisfacer los pantagruélicos excesos culinarios del jefe (hay por ahí una receta que lleva el nombre del protagonista, la Mantequilla de anchoas Nero Wolfe y un secretario y ayudante, Archie Goodwin, tipo de calle con métodos inquisitivos, un punto macarra, presto siempre a patear aceras y a no dejar tabique recto en cara que se le enfrente. Goodwin, la voz narradora de las novelas de Wolfe, dice del genial investigador que es el mejor detective al norte del Polo Sur En La bombonera roja también llamada en España La caja roja en algunas ediciones, cuarta entrega de las 75 que componen la saga de Nero Wolfe, el detective deberá enfrentarse al asesinato de una joven, Molly Lauck, envenenada tras comer un bombón relleno El mundo según Ptolomeo, en el mapamundi del incunable impreso en Ulm en 1482 ABC Roban valiosos mapamundi de Ptolomeo en dos incunables de la Biblioteca Nacional El ladrón arrancó las láminas de los dos volúmenes datados en 1482 que posee la institución que dirige Rosa Regàs, que ya ha denunciado los hechos JESÚS GARCÍA CALERO MADRID. La Biblioteca Nacional ha sufrido un desgraciado hurto en dos de sus joyas: alguien ha arrancado los mismos dos mapamundis de sendos incunables de la Cosmographia de Claudio Ptolomeo. Estos libros, de acceso restringido a los investigadores con carné, sólo pueden consultarse en la sala Cervantes bajo estrecha vigilancia y estrictas medidas de seguridad. El robo ha sido denunciado a la Brigada de Patrimonio de la Guardia Civil. No se trata de obras que se consulten a diario, así que la lista de sospechosos no será muy larga. Cuando un investigador accede a la sala con sus pertenencias en bolsa transparente y solicita uno de estos raros ejemplares, los bibliotecarios lo buscan en el depósito blindado y tardan unos 15 ó 20 minutos en facilitarlo. Más que a un fallo de seguridad, la investigación apunta a que el delincuente, actuando por cuenta propia o tal vez por encargo, aprovechó un instante para cortar las láminas de dos mapamundis. Además, debió realizar el hurto en dos días diferentes, puesto que no es normal pedir dos ejemplares idénticos de la misma obra en la zona restringida de la Biblioteca Nacional. Nadie está totalmente a salvo de los cacos. Robos como éste han golpeado a prestigiosas instituciones como la British Library y para realizarlos el ladrón a menudo ha utilizado una tarjeta de crédito extremadamente afilada en una de sus esquinas- -o con una cuchilla adherida- -para desgajar las láminas. Ni que decir tiene que suelen acabar en colecciones privadas o en subastas, dejando para siempre las heridas de la cuchilla en estos venerables libros con más de 500 años. Por eso también suelen controlarse las tarjetas de plástico. Lo cierto es que en nuestra Biblioteca Nacional hace un par de años aumentaron los controles de muestreo, desde la llegada a la jefatura de seguridad del comisario Eduardo Raldúa, quien trató de imponer registros aleatorios a la salida de la sala Cervantes para que los investigadores abriesen sus carpetas. Esta medida fue criticada en algunas ocasiones por la directora técnica Teresa Malo de Molina, debido a que, frecuentemente, los investigadores no comprendían la necesidad de estros controles. Quejas de investigadores y, en su nombre, de universidades e instituciones fueron llegando a manos de la directora, Rosa Regàs, quien llegó a solicitar a su equipo que no se molestase a los usuarios. Un portavoz de la Biblioteca Nacional se negó a dar más información que la del breve comunicado ofrecido por la institución a las 19: 30 horas de ayer. El robo se había comunicado al Consejo de Ministros por la mañana y desde el Ejecutivo se instó a vencer las resistencias y que el desgraciado suceso fuera puesto en conocimiento de los medios de comunicación. La obra mutilada, Cosmographia del astrónomo y geógrafo griego Claudio Ptolomeo, es un incunable impreso en Ulm por Leonardo Holle en 1482, que tiene treinta y dos mapas coloreados, y destaca por su gran belleza, debida, en parte, a la utilización de xilografías para su estampación. Se llaman incunables a los libros producidos desde la invención de la imprenta hasta 1500. La Biblioteca Nacional también posee un códice manuscrito de la misma obra, datado en el siglo XV traducido al latín. Bombón envenenado Las quejas y más controles de cianuro. Molly trabaja en los almacenes de moda del diseñador escocés Boyden McNair, albacea y falso tío de la bella Helen Frost, heredera de una fortuna de dos millones de dólares con quien quiere casarse el francés Perren Gebert, un S. M. C. V (Sin Medio Conocido de Vida en la jerga policial) amigo de una familia compuesta por el primo de Helen, Leonard, la madre desheredada, Cálida, y el padre de Leonard, Dudley. Molly no será la única víctima del veneno. En una caja roja está la clave para resolver los asesinatos. Pero en la herencia está el interés.