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ABC SÁBADO 25 s 8 s 2007 El Madrid olvidado MADRID 49 Baños de agua y sol en la Casa de Fieras Fue el segundo zoológico europeo tras el de Viena. Uno de sus arrendatarios, el domador Luis Cavana, se hizo famoso en el Retiro por sacar a un cocodrilo a tomar el sol y a un elefante a bañarse a diario. Era la Casa de Fieras, germen del futuro Zoo Aquarium POR MABEL AMADO ILUSTRACIÓN: CG. SIMÓN MADRID. Aunque en la actualidad estamos acostumbrados a las instalaciones naturalizadas del Zoo de Madrid, hubo un tiempo en que los animales más exóticos no habitaban en la Casa de Campo, sino en pajareras y jaulas de un pequeño parque, en la Cuesta de Moyano, primero, y en el Retiro, después. Era la Casa de Fieras. Su origen se remonta a 1774, cuando Carlos III mandó construir un parque de animales junto al Jardín Botánico, en terrenos pertenecientes a los Jardines del Palacio del Buen Retiro. Lo que en un principio surgió para su propio recreo y como complemento del proyecto del Museo de Ciencias Naturales, pronto fue integrando a sus objetivos científicos otros menos ortodoxos. Eran las luchas entre leones, toros y tigres, que se solían realizar con motivo de bautizos reales o en homenaje a mandatarios de visita. En ese tiempo, los animales eran enviados desde Hispanoamérica por los virreyes y gobernadores coloniales. Entre la exótica fauna se contabilizaban tucanes, ocelotes, guacamayos, serpientes, pumas, monos, leones, caimanes... y un elefante que, según cuentan, llegó andando a Madrid desde Cádiz, donde desembarcó. Pronto las instalaciones sufrieron su primer traslado, aunque no muy lejos: a la esquina del Parque del Retiro, junto a la Puerta de Alcalá, un pulmón verde todavía reservado Madrid en la época (zona ampliada) al disfrute de la familia Real. Antes de la invasión francesa- -que diezmó considerablemente los ejemplares- las jaulas estaban dispuestas siguiendo la forma de un octógono: las exteriores se destinaban a los animales peligrosos, y los herbívoros componían el centro de la figura geométrica. En 1830, reinando Fernando VII, la Casa de Fieras vivió otro momento de esplendor con la ampliación de sus instalaciones y el traslado a la actual Puerta de Sainz de Baranda. También cambió su nombre por Gabinete Real de Ciencias Naturales, denominación que mantuvo hasta su traslado, en 1972, a la Casa de Campo. Entonces ya encontramos el kiosco de los monos, la elefantera, la leonera, la osera y las jaulas donde habitaban pavos reales, llamas y gacelas. Bolsillo Secreto de Su Majestad La leonera era uno de sus edificios singulares. Dispuesto en dos alturas, en el primer piso se alojaban tigres, panteras, hienas y chacales. En el segundo nivel, se habilitaron estancias para la familia real y sus huéspedes donde, además, se exhibían disecados algunos de los animales que habían muer- Con la II Guerra Mundial recibió numerosos animales evacuados de zoológicos europeos to en las instalaciones- -otros eran enviados al Museo de Ciencias Naturales- El funcionamiento de esta instalación se realizaba a través del Reglamento de 1816 y la manutención de los animales corría a cargo del Bolsillo Secreto de su Majestad, partida económica que disfrutaban los reyes a su antojo. Tras la revolución de 1868, el Retiro se abrió al público y el Ayuntamiento de Madrid asumió su dirección. Este traspaso incluía también la Casa de Fieras, pero ante los grandes costes de su mantenimiento y los actos de vandalismo público que se sucedían, el Consistorio prefirió arrendársela al domador Luis Cavana. Era una forma de evitar la ruina... Con las nuevas inquietudes de este artista, el propio Retiro se convirtió en un espectáculo circense: solía sacar a un cocodrilo a tomar el sol y a la elefanta Pizarro (hembra a pesar de su nombre) a bañarse diariamente al estanque. Sin embargo, los chapuzones de la paquiderma terminaron pronto, tras escaparse del recinto, huir por la calle de Alcalá y acabar con las existencias de pan de El Horno de San José, tienda en la que concluyó su periplo madrileño. Con más de una iniciativa desafortunada- -como animar a los ciclistas a pasear por el parque- en 1920 las instalaciones vuelven a manos municipales. Fue entonces cuando se solicitó a Cecilio Rodríguez que acondicionara los jardines de la Casa de Fieras para poder admirar a los ya numerosos habitantes, a los que se unieron avestruces, cebras, antílopes, osos polares, un hipopótamo, un cóndor y varios yaks. Llegamos a la guerra civil y con ella el peor episodio para esta institución. Y es que muchos fueron los animales que murieron de hambre o fueron sacrificados para el consumo humano. Sin embargo, con el fin de la contienda y el arranque de la II Guerra Mundial, la Casa de Fieras volvió a vivir un nuevo episodio de esplendor: recibió numerosos animales evacuados de zoos europeos, especialmente de Berlín, y se creó una clínica veterinaria. Además, llegaron a este centro unos ejemplares de cine varios de Del Retiro a la Casa de Campo los camellos utilizados en la película Lawrence de Arabia Tras un intento fallido de trasladar la Casa de Fieras a la Casa de Campo, finalmente, el 22 de junio de 1972, el entonces alcalde de Madrid Carlos Arias Navarro inauguraba las nuevas instalaciones del Zoológico donde ahora se encuentra. Poco encontramos de la antigua Casa de Fieras: aún podemos admirar el antiguo foso de los monos, la entrada original con sus dos leones y la caverna de piedra artificial donde antaño habitaron los osos. N Calle d e las Hu Calle de Alfonso XII ertas Parque del Buen Retiro Paseo d Cal le d eA toc ha Real Jardín Botánico el Prado Ca lle Calle de Claudio Moyano de Mé nd ez a Álv ro 0 0,5 Km 1 ABC CG. SIMÓN GODOY