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ABC VIERNES 24 s 8 s 2007 CIENCIAyFUTURO 87 LA FUNCIÓN DE LOS ASTROCITOS EN LA SINAPSIS La sinapsis es la conexión entre dos neuronas, a través de la cual se produce la transmisión de información. Las variaciones a largo plazo en la fuerza de estos enlaces permiten el almacenamiento de memoria, lo que se conoce como plasticidad sináptica. Los astrocitos sirven de soporte estructural, alimentan las neuronas y regulan el equilibrio químico en la sinapsis. Sinapsis Sinapsis Según un estudio del CSIC, los astrocitos también actúan en la transmisión de información y en la plasticidad sináptica. ABC La neurona actuaría para escapar de un león, mientras que el astrocito serviría para tenderle una trampa Sinapsis Astrocito visto al microscopio Neurona Astrocito Las múltiples ramificaciones de cada astrocito le permiten contactar hasta con 140.000 sinapsis, integrando las señales y regulando la respuesta global. Los astrocitos también piensan Un revolucionario estudio del CSIC revela que las células cerebrales encargadas de prestar andamiaje a las neuronas actúan en los procesos de aprendizaje y memoria JAVIER YANES MADRID. El cerebro humano es tres veces mayor que el del chimpancé. Y, sin embargo, sólo contiene un 120 por ciento más de neuronas explicaba a ABC el investigador del CSIC Alfonso Araque. ¿Dónde está el truco Para este neurofisiólogo y su colaboradora en el Instituto Cajal, Gertrudis Perea, la cuestión está hoy más clara que nunca: la respuesta está en los astrocitos. Las neuronas, la aristocracia del sistema nervioso, cuentan con una legión de células acompañantes agrupadas bajo el nombre genérico de glía -en griego, pegamento Este tejido, que incluye un tipo de células con forma de estrella denominadas astrocitos ha sido tradicionalmente juzgado como un actor secundario, con funciones, si bien cruciales, confinadas a un segundo plano: rellenar huecos, armar el andamiaje cerebral, alimentar a las neuronas, y protegerlas como celosos escoltas de las amenazas que fluyen por el torrente sanguíneo. En las dos últimas décadas, a esta mera albañilería celular se han añadido misiones más finas y sutiles para los astrocitos: regular la concentración química en el entorno de las sinapsis- -los enchufes entre neuronas- modular la presencia de neurotransmisores- -la corriente química que fluye a través de estos enchufes- y promover la maduración de las células madre neuronales. Pero por si aún quedaba algún rescoldo de desdén hacia los- -ya no tan humildes- -astrocitos, el trabajo de Araque y Perea, que hoy publica la revista Science eleva a estas células a una categoría que supera incluso la de las mismísimas neuronas. por el neuropsicólogo canadiense que la enunció en 1949: la fuerza de una sinapsis aumenta- -y con ella, su eficacia- -cuando la neurona presináptica- -o macho en jerga de electricistas- -dispara repetidamente sobre la postsináptica, o hembra ¿Dónde quedan los astrocitos? Sus patas están presentes en la sinapsis, y según los estudios del equipo del CSIC en cerebros de ratas, no como mirones Araque precisaba que el astrocito actúa en combinación con la neurona receptora, liberando el neurotransmisor glutamato que a su vez actúa potenciando la neurona emisora. Esto supone una nueva forma de plasticidad sináptica Y al extender estas observaciones desde la diminuta sinapsis individual al inmenso entramado cerebral, las implicaciones son demoledoras: Realmente podemos decir que el astrocito piensa ya que participa en los procesos moleculares responsables no sólo de la transmisión de información, sino además de su almacenamiento En adelante, la ley de Hebb deberá expandirse para incluir el modelo de estos investigadores españoles. Para Araque, tras diez años estudiando los astrocitos, el descubrimiento apoya la importancia que antes se les negaba a estas células: Cajal ya observó que es el número y complejidad de los astrocitos, más que de las neuronas, lo que distingue al cerebro humano del de otros animales. Tenemos diez astrocitos por neurona, más que ninguna otra especie Araque propone incluso, fruto de sus resultados, un papel para los astrocitos que les otorga un rango jerárquico superior al de las neuronas: Cada astrocito puede contactar con 140.000 sinapsis. Pensamos que su función es la integración de las señales procedentes de todas ellas, su modulación fina, y la consideración de todos los grados de libertad posibles para tomar una decisión compleja. De alguna manera, diríamos que la neurona rige la respuesta inmediata para escapar rápidamente de un león, mientras que los astrocitos servirían para reflexionar y tenderle una trampa al león Integración de señales Los investigadores del CSIC Alfonso Araque y Gertrudis Perea EFE Recuerdos químicos Crean ratones obsesivos- compulsivos que se asean hasta sangrar La revista Nature publica esta semana un estudio de investigadores norteamericanos, chinos y portugueses, que contribuirá a conocer con más detalle la fisiología del trastorno obsesivo- compulsivo (TOC) Los afectados por este problema, un 2 de la población mundial, se sienten invadidos una y otra vez por los mismos pensamientos intrusivos, y ejecutan determinadas acciones de forma reiterada y sin propósito. Los científicos han descubierto que los ratones defectuosos en la proteína neuronal Sapap 3 muestran un comportamiento ansioso y obsesivo que les lleva a asearse el rostro hasta perder el pelo y lesionarse. El uso de fármacos contra el TOC aliviaba los síntomas en los animales. La región cerebral del hipocampo gobierna los procesos de aprendizaje y memoria. A grandes rasgos, los recuerdos se archivan químicamente gracias a la plasticidad sináptica la variación en la robustez de una conexión entre neuronas. El mecanismo clásico que explica este fenómeno se conoce como teoría de Hebb, Más información sobre la investigación: http: www. sciencemag. org