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ABC VIERNES 24- -8- -2007 40 71 El club de los suicidas España 2007 104 minutos Género- -Comedia Director- -Roberto Santiago Actores- -Fernando Tejero, Lucía Jiménez, Luis Callejo, Juanma Cifuentes, Cristina Alcázar, Clara Lago, Alberto Jo Lee Ruleta de sensaciones J. M. CUÉLLAR No está el horno para bollos de este tipo. Tal y como van las cosas entre los hombres y las mujeres hay que andarse con pies de plomo a la hora de hablar del asunto. Decepciones, desamores, amargura, engaños, traspiés y traiciones, muchas traiciones... El rosario de damnificados es tan amplio que uno va a ver una película de suicidas y la tentación de sumarte te hace subir y andar en el filo de la navaja. Roberto Santiago sabía de todo esto y ha intentado buscar en la comicidad una salida al armamento que ha cogido entre las manos sin herir a nadie. Lo consigue a medias porque para llegar a esa clase de situaciones hay dramas en la trastienda que antes o después ha de sacar a la luz y poner sobre el tapete. Y es en ese cabalgar entre el drama y la comedia, en esa complicada hilazón, donde se pierden muchos matices y, sobre todo, mucha narración que haga caminar a la película sobre un sendero de seda. Eso sí, los actores han levantado parte del proyecto, con una buena labor de Tejero, al que hay que valorarle el esfuerzo que hace para salir de su comicidad natural para dar otro aire a su personaje, bastantes veces con éxito, lo que tiene mérito dado que, nada más verle, a uno se le va la boca a las orejas. Otra que se luce es sobradamente es Lucía Jiménez, una actriz que lleva colgado en la frente el cartel de peligrosa, muy peligrosa diría yo. Peligrosa en la mirada, en el hablar, en el movimiento, una animal sensual de dimensiones estratosféricas, mujer cinematográfica capaz de hacer de tu vida un paraíso y también, y más probablemente, un infierno para llevarte a la mayor de las ruinas. De ahí su letal encanto. La película tiene algunos golpes excelentes, pero en algunos casos se les escapa el hilo narrativo, fundamentalmente en el trasvase de género y, además, ronda con mucho riesgo terrenos pantanosos como el de la obesidad, las depresiones continuas y la desesperación total por el desamor. Son asuntos serios y chungos y, aunque están tratados con respeto, te dejan un agrio sabor en la boca. Julio Medem, durante la presentación en Madrid de su película, esta semana FRANCISCO SECO Julio Medem, su universo y el caos Caótica Ana España 2007 119 minutos Género- -Drama Director- -Julio Médem Actores- -Manuela Vellés, Bebe Rebolledo, Charlotte Rampling, Lluis Homar, Matthias Habich, Gerrit Graham, Nicolas Cazalé, Ash Newman, Raúl Peña E. RODRÍGUEZ MARCHANTE Julio Medem hace un cine absolutamente personal, empapado de sí mismo, dificultoso: se diría que, prácticamente, lo pare. Su estilo inconfundible consiste en algo así como que vuele la imagen, vuele la metáfora, vuele la realidad y vuelen los sueños, y esas voladuras siempre encuentran un buen acomodo en su público, que es mucho y muy esponjoso a la sensibilidad de este cineasta... Sue- le instalar sus historias en terrenos más líquidos que sólidos, y las hace transcurrir por una linde que roza peligrosamente lo pretencioso. En Caótica Ana construye un magnífico personaje femenino, una joven que encarna la hermosura y la franqueza externa de las mujeres y, al tiempo, su complejidad interior. Ana es un compendio de realidades y de fantasías, es la mujer maltratada a lo largo de los siglos, la mujer que ama y que crea, la mujer que muere y vuelve a la vida... Confiesa Medem en esta película a través de los personajes su fascinación y admiración por la mujer, por lo femenino, al tiempo que señala la perversidad y crueldad de lo masculino, aunque, contradictoria- mente, muestra personajes masculinos fascinantes, íntegros, honestos, como el padre de Ana, o su amado Said... hasta el esbozo que hace del personaje llamado Anglo es profundamente positivo y amable. En cambio, su adorado femenino adolece de cierta caída hacia el tópico, como el personaje casi absurdo que interpreta Charlotte Rampling o el jugoso pero desenfocado de Bebe... Hasta en el exabrupto final, en el desenlace demagógico y facilón, nos birla a la Ana que conocíamos para presentar otra más dura, más resabiada, cínica y obscena que ya no se puede llamar Ana. Caótica Ana es una película visualmente poderosa, que contiene imágenes, momentos, Naturaleza muerta China 2006 108 minutos Género- -Drama Director- -Jia Zhang- ke Actores- -Tao Zhao, Sanming Han, Zhubin Li Lo grande cabe en lo pequeño E. R. M. Como un dios que pasara su mano por el lomo de la realidad, la cámara digital de Zhang- ke mira a la China actual y a sus habitantes: sobre los escombros de una ciudad milenaria que se anega poco a poco por las aguas de un gigantesco pantano, unas cuantas vidas luchan por su construcción o reconstrucción en clara desventaja de dimensiones con el escenario, el paisaje, esa naturaleza muerta que podría dar impresión de otro neorrealismo, pero que es justo lo antagónico: no nos habla de un pasado caótico, bélico, como aquél, sino de un presente que se desmorona o hasta de un futuro sumergido. En ese sentido, la ventana que nos ofrece el director chino es de una elocuencia magistral: personajes pequeños que discretamente tratan de cimentarse, edificarse, con el impresionante fondo de la presa, de edificios que se caen en directo con el agua buscando el cue- llo. Naturaleza muerta narra en minúscula dos historias que ni siquiera se rozan (sólo visualmente, un instante, un ovni que cruza la pantalla) la de un hombre que busca a su ex mujer y a su hija, huidas de él hace quince años, y la de una mujer que busca a su marido para decirle que ama a otro hombre y que se irá con él. Historias minúsculas pero trágicas que encuentra esa cámara mientras observa lo mayúsculo, la gran destrucción que afecta a millones de vidas. Misteriosamente, lo pequeño y lo grande no sólo conviven solidariamente, sino que forman un cuadro de una belleza espeluznante. de fuerte atractivo emocional y que sólo se ven lastrados por algo que pertenece al mundo al estilo de Medem, y es que anega esas imágenes de texto, las sobre escribe, no permitiéndoles expresarse con naturalidad propia. Por ejemplo, uno de los mejores momentos de la película, cuando Ana se encuentra con su padre; es un topetazo y una despedida que se resuelve con una sensibilidad extrema y sencilla: bailan... Lástima que en la escena anterior ya se anuncie todo ello en el diálogo. Lo que debiera de ser emoción espontánea, franca, se convierte en emoción calculada. En cualquier caso, emoción, porque Caótica Ana es una película construida con un tejido emocional muy fuerte (el director se la dedica a su hermana, que se fue, y a su hija, que llegó) hasta el punto que hace de ella algo muy íntimo y delicado, pero también vidrioso y algo confuso: el atractivo caos del personaje impregna también de caos la narración, a veces sólo asida al hilo exaltado, emotivo, del director con su personaje, el cual tiene la encarnadura maravillosa de una actriz nueva llamada Manuela Vellés, que absorbe hasta la última humedad de esa Ana con una sencillez y naturalidad que favorece a la película, a su texto, tal vez algo limado y retocado de más por su director y guionista, porque, a mi modo de ver, Julio Medem necesita que le escriban (o que le echen una mano en el guión, al menos) mucho más que el coronel de García Márquez.