Patrocinado Por:

Volver

Resultados de la búsqueda

Resultados para
68 40 FOTOBLOG VIERNES 24- -8- -2007 ABC ASÍ NOS VEN Michael Reda Tadros Científico Los españoles quieren mucho a España y no piensan en salir Hay científicos extranjeros que hacen carrera en España LUIS MIGUEL GÓMEZ MADRID. Año 2002. ¿Doctorarse en Michigan (EE. UU. o en Madrid? A este dilema tuvo que enfrentarse Michael cuando acabó sus estudios de Biología Molecular en Montreal (Canadá) Un estudiante español no lo habría dudado, y se hubiese sumado a la fuga de cerebros Al final me decidí por España, por curiosidad cultural y para aprender otro idioma Y nuestro país le sorprendió gratamente: Los españoles son muy abiertos y acogedores, tienen una curiosidad natural por los extranjeros, por aprender de ellos Su opinión es positiva, aunque cree que España no está preparada para un mundo multicultural: Ha tenido que enfrentarse en pocos años a mucha mezcla. Aquí me puedo sentir minoría, mientras que en mi país, un país de inmigrantes, la minoría no existe En estos años, anécdotas, muchas. Menudo susto se llevó Michael la primera vez que paseó por la Puerta del Sol: Cuando vi a las vendedoras de lotería con aquellos papelitos, pensé que se trataba de un acto de humillación pública por algún delito cometido En la actualidad trabaja en el Centro Nacional de Investigaciones Oncológicas (CNIO) donde los extranjeros suponen un 25 de la plantilla. Es consciente de que España es un destino poco atrayente para hacer ciencia, aunque existen excepciones. España tiene una productividad y una competitividad científica buena, aunque a veces falla la calidad. Es necesario un cambio en la política científica, empezando por la formación universitaria. Y debería utilizarse más el inglés Los españoles quieren mucho a España y no piensan en salir, y si lo hacen, tienen la intención de volver rápidamente REUTERS La osa panda Yang Yang da luz a una cría en Viena de forma natural Por primera vez en Europa, un oso panda gigante, Yang Yang, ha conseguido dar a luz en cautividad a una pequeña cría totalmente de forma natural. La feliz noticia ha tenido lugar en el zoo de Viena, en el que los cuidadores del animal no necesitaron usar la técnica de la inseminación artificial, método al que hasta entonces siempre se había tenido que recurrir con especies como ésta. En la imagen, una cámara de vigilancia del zoo muestra una tierna instantánea en la que mamá osa sujeta cariñosamente a su diminuta cría con la boca. Escenas como éstas harán sin duda las delicias de todos los visitantes del zoo, pues según el director de las instalaciones, Dagmar Schratter, los padres del pequeño oso no sólo saben convivir juntos, sino que lo hacen en una armonía perfecta Fernando Castro Flórez El huracán y la política H emos llegado al fondo de los Estados Unidos: estamos en el Death Valley, propiamente en una zona que está 94 metros por debajo del nivel del mar. Es, según explican todas las guías, el punto más bajo de este inmenso país. Hace un calor que justifica el nombre de la región. Tras los desvaríos de Las Vegas quería volver a perderme en el paisaje sublime. Desde Baker tomamos la carretera 127 y luego la 173. Lo que nos hechiza es, de nuevo, un escenario de película Es curioso que los americanos hayan montado una mitología fundacional en unos territorios en los que no pasó nada de lo que cuentan. Un país construido por irlandeses, holandeses, ingleses, italianos y gentes de todos los puntos cardinales ha preferido renunciar a la memoria emigrante para, artificiosamente, proponer un relato de frontera, una pugna con los indios esquivos y malvados, en la que los pistoleros impondrían la ley del más rápido. Y, sin embargo, este Oeste es, más que nada, metafísica de la lentitud. Aquí no cae prácticamente ni una gota de agua a lo largo del año. Es curioso porque allí donde paramos no dejamos de ver en la televisión noticias obsesivas sobre el Huracán. Hablan expertos de toda clase (desde meteorólogos a arquitectos, sin que falten los visionarios y los sacerdotes) muestran fotografías e imágenes de satélites, recogen testimonios de los damnificados. A cada momento se establecen tablas comparativas entre los efectos destructivos del Niño, Katrina o Dean, el recién llegado. Anoche nos asustaron también con un documental sobre los tsunamis y la inevitable desaparición del planeta por causa de una mega- ola. Las peroratas sobre el ojo del huracán no tienen fin. Un político en campaña perpetua ha dicho que habría que evacuar a todo el mundo A los americanitos y a sus hermanos los canadienses los han rescatado de Cancún. Se agitaba la bandera de barras y estrellas al final de un programa sobre el cambio climático. No es una paranoia nueva. En cualquier época del año se comprueba que la información insistente es la de la temperatura, las lluvias, la nieve y el viento. Es una forma, sibilina sin duda, de evitar hablar de aquello que de verdad importa. Po- dríamos pensar que lo que ha sucedido es un estricto camuflaje meteorológico de la política. Resulta mucho más fácil culpar de todo a los tifones, a los huracanes o a la glaciación que reconocer que la estrategia mundial de los políticos es nefasta. ¿No es mejor, acaso, recurrir al armagedón o a la caída de los meteoritos que comenzar a cambiar las cosas para que dejemos de ir rumbo a peor? Veo a la gente trajinando con toda clase herramientas, tapiando sus casas, preparándose para el desastre natural. Mientras estemos bunkerizados por causa de la narcotización de los informativos del clima será más sencillo para los grandes embusteros de la política vendernos humo. El Death Valley tiene algo de alegoría de la mente acrítica contemporánea. Este paisaje de la sequía no permite cimentar nada, tampoco es necesario proteger lo poco que hay. El Huracán está en otro sitio, esto es, en la tele.