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26 INTERNACIONAL VIERNES 24 s 8 s 2007 ABC Japón ejecuta en la horca a tres presos acusados de robo y asesinato ABC TOKIO. El Ministerio de Justicia japonés informó ayer de que tres presos del corredor de la muerte fueron ejecutados. Una fuente anónima del Ministerio precisó que los presos fueron ahorcados. pero el Ejecutivo declinó facilitar las identidades de los ejecutados, como es habitual en los casos de pena de muerte. Sin embargo, la agencia de noticias nipona Kyodo News informó de que se trata de Hifumi Takezawa, de 69 años; Yoshio Iwamoto, de 63; y Kozo Segawa, de 60. Takesawa cumplía sentencia por el asesinato de tres personas entre 1990 y 1993, en la provincia de Tochigi, motivadas por la supuesta infidelidad de su esposa. Por su parte, Iwamoto estaba acusado de los delitos de robo y asesinato. En 1996, acuchilló a una mujer en el distrito de Toshima, mientras que en 1999 mató, también a puñaladas, a un empresario tras entrar en su casa para robar. El último de los ejecutados, Segawa, fue encontrado culpable del asesinato del presidente de una agencia de personal y de su esposa en la ciudad de Toyama en 1991. El móvil del crimen fue el robo. Esta es la segunda vez que se aplica la pena capital en Japón en lo que va de año, desde que en abril otros tres presos fueron ejecutados, y la tercera desde diciembre, cuando el día de Navidad se ajustició a cuatro prisioneros, dos de ellos de más de 70 años. El titular de Justicia, Jinen Negase, se ha convertido ya en el ministro que más penas máximas ha firmado desde hace casi quince años, con diez. Dyamond Alexander llora a las puertas de la prisión de Huntsville, tras conocer que su hermano acababa de ser ejecutado AP El Estado de Texas ejecuta al reo número 400 desde 1982 Un afroamericano musulmán de 32 años recibió una inyección letal por matar a tiros a una persona, algo que él negó siempre JOSÉ LUIS DE HARO SERVICIO ESPECIAL NUEVA YORK. Desde que en 1976 el Tribunal Supremo estadounidense acabase con la moratoria existente sobre la pena de muerte, el Estado de Texas, que instauró la pena capital en 1982, ha sido responsable de al menos un tercio de las 1.092 ejecuciones que se han llevado a cabo a este lado del Atlántico. La última la número 400 en la zona, tuvo lugar el pasado miércoles cuando Johnny Ray Conner recibió una inyección letal por matar a tiros a la dueña de una tienda en Houston hace casi diez años. El convicto fue declarado oficialmente muerto a las 6.20 horas de la tarde, hora local, tras pronunciar sus últimas palabras, un proverbio árabe muy común entre la comunidad musulmana que reza No hay más dios que Alá y el profeta Mahoma. A Alá pertenezco y a Mahoma retorno. Os amo El hombre, un afroamericano de 32 años de edad, dejó claro antes de morir que su muerte demostraba que el sistema judicial estadounidense está roto al tiempo que aseguraba que su condena era injusta Lo cierto es que su caso no estuvo exento de contradicciones. Conner aseguró durante el proceso judicial que en el momento del crimen tenía una herida en una pierna que le hacía cojear, mientras los testigos presenciales no mencionaron en ningún momento que la persona a la que vieron salir de la tienda padeciese cojera. Con este argumento por bandera, un juez federal garantizó al reo con un nuevo juicio que debería celebrarse este año pero un tribunal de apelaciones truncó dicha decisión. En un intento desesperado, los abogados de Conner perdieron una apelación ante el Supremo justo el mismo día en que la ejecución se hizo efectiva. En lo que va de año, el Estado de Texas ha hecho efectiva la pena capital sobre 21 presos, incluido Johnny Ray Conner y en lo que queda de 2007 están planeadas una decena de ejecuciones más. Para Rick Perry, portavoz del gobernador de Texas, este tipo de condena es simplemente un castigo adecuado para los crímenes más horribles cometidos contra nuestros ciudadanos Una docena de ejecuciones más Johnny Ray Conner, en una foto de su ficha policial AFP Rechazo internacional Amnistía Internacional expresó su condena por las tres ejecuciones y añadió en un comunicado que esperamos que en un futuro Japón dé los pasos para abolir la pena de muerte, una de las más extremas violaciones de los derechos humanos que pueden existir Japón es uno de los pocos países industrializados que mantienen la pena de muerte, y su Gobierno recibe habitualmente críticas por parte de organizaciones de derechos humanos debido al secretismo que suele rodear a las ejecuciones. Actualmente, se cree que hay un total de 104 presos en el corredor de la muerte del país asiático. Desde que el Supremo eliminase su moratoria contra la pena capital, una docena de los 50 Estados que conforman el país se negaron a instaurar este tipo de condenas. Cuatro de los Estados que sí incluyeron ejecuciones no han celebrado ninguna hasta el día de hoy, mientras que otros 14, sólo la han llevado a cabo en menos de cinco ocasiones. A Mahoma retorno ¿Cuánto dinero cuesta la ejecución de un reo? J. L. de H. La inyección intravenosa con una mezcla letal de barbitúricos, un agente paralizador y el golpe de gracia del cloruro potásico; que provoca un paro cardíaco inmediato; acaba con la vida de un preso por el módico precio de 86.08 dólares, aunque el precio varía de un Estado a otro. Una sentencia a muerte puede venir a costar 470.000 dólares mientras que un homicidio en primer grado sin la sombra de la pena capital oscila entre los 47.000 y los 70.000 dólares. Al hablar de condena a muerte, los costes se disparan y una apelación judicial vendría a costar 100.000 dólares más de lo normal y, por supuesto, la minuta de los abogados encargados de llevar los casos puede llegar incluso a triplicarse.