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16 ESPAÑA VIERNES 24 s 8 s 2007 ABC Ruiz- Gallardón y las listas Germán Yanke nos. Es cierto que el alcalde, a pesar de su dilatada biografía política, es lo suficientemente joven como para que sus posibilidades en el futuro- -no el inmediato- -vayan más allá de los siguientes comicios, pero para ese medio plazo no es necesario estar en la lista de Rajoy. Ruiz- Gallardón insiste, como se sabe, en su deseo de estar en el Congreso. Es cierto que esta vez, como ha explicado, porque se le preguntó. En esta ocasión añadió un argumento un tanto estrafalario (la conveniencia de que esté presente la voz de Madrid en la Cámara) pero lo significativo han sido las maneras agrias y enardecidas de sus críticos que o bien le han regañado en público (que se dedique a lo suyo, etc. o bien le han presentado como el reventador enemigo de Rajoy. Un espectáculo estrafalario que dice más de las batallas internas en el PP que de la ambición política de Ruiz- Gallardón. Una batalla que tiene, claro, sus componentes personales, pero en la que las personas, si no ideas dispares (que sería mucho pedir a alguno de ellos) sí representan actitudes y estrategias políticas distintas. Por eso es interesante constatar que a los enfadados con el alcalde les ha molestado tanto su insistencia en estar en las listas como la apelación a una estrategia moderada Lo apunto porque, en ese contexto, hay que recordar que el propio Rajoy ha dicho recientemente que, en el devenir inmediato del PP es impor, tante convencer a unos votantes y no enfadar a otros y que, desde ahora y hasta a las elecciones, debe mostrarse el rostro simpático del partido y sus candidatos. No veo la discrepancia entre uno y otro porque, además de la construcción de una alternativa verosímil y eficaz, el PP tiene la obligación estratégica, para triunfar, de contrarrestar la campaña socialista, engañosa pero con daño exitoso, que le presenta como el resultado de todos los enfados reaccionarios. El problema de Rajoy, por todo ello, no es hoy la elaboración de las listas (que hace muy bien en demorar al momento oportuno aunque desde Génova se diga- ¿por qué? -que se renovarán ampliamente) pero sí la formación de un equipo que encarne con eficiencia el programa y los modos que él desea. Algunas encuestas y el modo en que lo reclaman muchas agrupaciones regionales apunta a que el alcalde puede jugar ese papel. Se diría que a sus alterados críticos no les preocupan precisamente las listas. A río revuelto, ganancia de pescadores. Pero esta vez se les ha visto el plumero. Demasiado y a demasiados. A raíz del rifirrafe popular sobre Alberto RuizGallardón, el secretario de Organización del PSOE, José Blanco, dice que cada vez menos dirigentes confían en Rajoy y, a continuación, el ex ministro de Defensa, José Bono, avanza su particular interpretación de lo que ocurre en el PP: hay quienes intentan que Rajoy dimita para poner en su lugar a Rodrigo Rato. Algo de cierto había, aunque a estas alturas las maniobras socialistas no tienen otro objetivo que debilitar al único dirigente popular que puede encabezar la alternativa a Zapatero. Y no es otro que Mariano Rajoy, con muchas asignaturas pendientes- -y cada día menos tiempo- pero reforzado por el triunfo electoral en las municipales. Algo de cierto había porque, hasta el 27- M, en algunos sectores del PP se especulaba con la posibilidad de que un mal resultado llevara a la sustitución del presidente del partido y a la preparación urgente de un nuevo proyecto en torno a quienes lograsen salvarse de un incendio que, al final, no se produjo. Así que en el PP, independientemente del resultado de las elecciones de 2008, no hay otra opción. Si Rato decide volver a la política española tendrá que ser junto a Rajoy. Como los demás. Y ahí está la paradoja, porque los que alientan la idea de que el alcalde de Madrid quiere estar en el Congreso como posible recambio de Rajoy no son precisamente los más fieles, sino los que piensan que puede fracasar en 2008 y que el hipotético plan de sustitución tiene visos de ser real. Doble paradoja, si cabe. En primer lugar, porque muchos de los críticos de Ruiz- Gallardón han terminado siendo reincidentes en la desconfianza en el líder que dicen proteger. Y, en segundo término, porque si el alcalde de Madrid lograse su objetivo de estar lo más cerca posible de Rajoy en las generales terminará haciendo depender su futuro inmediato en la política nacional de éste, más que algunos de sus adversarios inter- Uno de los 124 inmigrantes rescatados ayer por Salvamento Marítimo El buque oceánico de Interior, que ha costado 7 millones de euros, empieza su misión Rubalcaba y Segura, triunfales, pese a que esta semana más de medio millar de inmigrantes han burlado ya los controles CRUZ MORCILLO ERENA CALVO MADRID LAS PALMAS. El viejo palangrero japonés comprado por el Ministerio del Interior para el control de cayucos tiene previsto zarpar hoy desde el Astillero del grupo Armón de Burela (Lugo) con destino a la base naval de Las Palmas. El buque oceánico, el primero con el que cuenta la Guardia Civil, fue adquirido hace varios meses por un millón de euros a un particular y la remodelación, externa, puesto que el motor de 1984 se conserva, ha costado unos seis millones más, según las fuentes consultadas por ABC. El alto coste final, junto con la tripulación contratada- -en su mayoría marinos mercantes a cuyas órdenes navegarán seis agentes del Cuerpo- y la escasa idoneidad del barco- -no superó los once nudos de velocidad en las pruebas- -han provocado malestar en el Servicio Marítimo del Instituto Armado, como publicó ABC. Desde la Dirección General de la Guardia Civil, reiteran que no cuentan con funcionarios habilitados para tripular un barco como el Río Miño (51 metros de eslora) aunque se hará en el futuro vía formación con Marina Mercante y la Armada o con contrataciones de personal facultativo. Según estas fuentes, la misión del buque, que navegará en aguas internacionales veinte días al mes, no está enfocada a rescatar cayucos Sin embargo, en las obras de remodelación al Río Miño se le ha abierto una compuerta en el costado de estribor y se ha rebajado para facilitar las labores de Salvamento; además, cuenta con una sala habilitada para albergar a los inmigrantes. Todavía le falta un pequeño detalle para convertirse en la estrella de la flotilla destinada a frenar cayucos y pateras: no se ha instalado aún la cámara térmica que detecta la presencia humana por el calor, pese a que en teoría el barco ya está completamente equipado, luce las letras de la Guardia Civil y la bandera de España y empezará su misión en unos días.