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6 OPINIÓN VIERNES 24 s 8 s 2007 ABC AD LIBITUM RUBALCABA, ÍDOLOS DE LA CUEVA EL SALVADOR LFREDO Pérez Rubalcaba es, muy posiblemente, el más artero de todos los políticos que nos ha dado la democracia. Podría equiparársele con Francisco Fernández Ordóñez; pero el hoy titular de Interior, felizmente vivo, ha dispuesto de más tiempo para curtir su experiencia y, con menor afán protagonista, sabe que su gloria y su porvenir políticos dependen del grupo en el que se incrusta y, si se tercia, se agazapa. Como dicen sus paisanos cántabros, especialmente los pasiegos, sólo se engaramba- -se encarama- -si no queda más remedio o, lo que para él viene a ser lo mismo, si así conviene a los intereses M. MARTÍN del PSOE. Ahora, conduFERRAND cido por los acontecimientos, que suelen ser más tenaces que la Guardia Civil, ha tenido que presentarse ante la opinión pública para, desbordado en sus incoherentes declaraciones el director general de Tráfico, echarle una mano y justificar lo que sólo un peso pesado de la propaganda y la astucia podía hacer pasar por bueno. Según el ministro son muchos, demasiados, los muertos producidos en nuestras carreteras; pero, añadió inasequible al desaliento y consciente de que la repetición continuada termina por fabricar verdades, el carné por puntos ha salvado muchas vidas desde su implantación. Más que el mismísimo San Cristóbal. Según Rubalcaba, 500 le deben la vida a tan singular y polémica norma administrativa. Hay que remontarse a los tiempos del franquismo más duro para encontrar un caso parecido de desparpajo contable. El que fue ministro de Información y Turismo, Gabriel Arias Salgado, en vez de salvar cuerpos, tal que Rubalcaba, se dedicaba a la salvación de las almas. Según José María Pemán en Mis almuerzos con gente importante (Dopesa, 1970) en el curso de una comida en la que le acompañaban Juan Ignacio Luca de Tena, Víctor de la Serna, Wenceslao Fernández Florez... y Félix Ros, éste último le preguntó a quien se autotitulaba teólogo de la Información Ministro, ¿es verdad que lleva usted una contabilidad exacta de los que se salvan ahora en España gracias a sus métodos coercitivos y parece que se ha mejorado mucho la balanza de pagos metafísicos, y que nuestras exportaciones al Paraíso superan cada mes las cifras del mes anterior? Arias Salgado estaba convencido de que su implacable saña censora redimía conciencias y salvaba almas- la libertad es una opción entre la buenas posibles, pero excluyendo siempre el mal -y Pérez Rubalca debe estarlo, o se comporta como si lo estuviera, del mérito de su ministerio en la salvación de vidas de automovilistas. La democracia legitima el poder, que no es poco; pero, en un tiempo y en un lugar dados, quienes ejercen ese poder tienden a estar hechos de la misma pasta. El titular de Interior está siempre al plato y a las tajadas, sin perder oportunidad de arañar un voto para su cofradía. En eso debieran imitarle sus adormilados adversarios. MENUDAS PLAYAS QUE ENVIDIO cíaca. En ese escenario de mi imaginación sopla una O excluyo que lo que sigue esté dictado por cierbrisa agradable que, combinada con el monótono ruto resentimiento. Los alemanes tienen una pamor del oleaje que rompe plácidamente a escasos melabra muy precisa para referirse al malicioso tros de ustedes, amortigua los ruidos molestos. Sí, los disfrute de las dificultades ajenas- -schadenfreude- envidio. a la que no consiguen acercarse nuestros castizos Por eso me consuelo maliciosamente pensando que fruición o regodeo y que tendríamos que traducir ahí, en la playa, no es sílice todo lo que reluce. Además con el circunloquio alegría del mal ajeno A pesar de de las miríadas de microscópicos seres vivos que vilas buenas enseñanzas evangélicas y de la satanizaven y se reproducen por millones en el ámbito ción absoluta de la envidia- -nuestro gran viarenoso y húmedo sobre el que han depositado cio nacional- es muy difícil no alegrarse a vesus toallas- -tardígrados, gusanos gastrotrios ces un poquito de los pequeños inconvenientes y poliquetos, bacterias innumerables, algas euque pueden causar los incordios cotidianos en cariotas o cromófilas (en fin, ya ven que sus la trayectoria profesional, familiar o laboral nombres son verdaderamente temibles) las de un colega cuyo éxito- -sí, nos alegramos por aguas en las que se bañan tampoco son precisaél, se lo merece, es nuestro amigo, etcétera, pemente lustrales: la bandera amarilla que quiro... -desearíamos para nosotros. Quien no hazás están viendo flamear ahora mismo puede ya experimentado nunca ese pequeño cosquiMANUEL avisarles de la invasión de una plaga de insidiolleo de schadenfreude que me arroje la primera RODRÍGUEZ sas medusas dispuestas a convertir su enrojepiedra. Y, aunque Max Scheller, siguiendo a RIVERO cida piel en un acerico o a inflársela como una Nietzsche, consideró el resentimiento- -uno pelota, y que acuden en masa atraídas por el alimento de los avatares de la envidia- -una especie de veneno contaminado y por las cálidas temperaturas de lo que psicológico que provoca la corrupción de todos los vanuestro padre Homero (no me refiero al señor Simplores, yo tengo para mí que, sin una pizca de envidia, son) llamó el mar color de vino. la Humanidad todavía no habría salido de la cueva. Por último, todavía les queda lidiar con lo que la GeLo cual no significa que uno le desee la desgracia a neralitat de Catalunya, en disuasorio anuncio, ha llasus semejantes. Eso es otra cosa. Yo, por ejemplo- -que mado les espècies mès perilloses del Mediterrani es a lo que iba en este artículo- -me siento esta mañaesa suciedad fuera de lugar que contamina nuestras na de canícula madrileña ligeramente envidioso de alplayas y litorales: desde vidrios procedentes de botegunos de mis improbables lectores. Lo van a entender llas rotas a plásticos nada reciclables, pasando por coenseguida. Mientras las paredes de la habitación donlillas de cigarrillos, condones utilizados la noche antede trato de escribir estas líneas están a punto de llegar rior (y que a lo mejor se traga una dorada creyendo que a la incandescencia, y escucho a través de la ventana se zampa una medusa bien alimentada) latas cortande mi estudio el torturante fragor de docenas de aparates de cerveza, pilas que desprenden diversos venenos, tos de aire acondicionado (el mío no funciona) me los chapas de botellas que te cortan el pie, alquitrán proceimagino a ustedes como yo quisiera estar: cómodadente del fueraborda utilitario. Etcétera. De manera mente instalados en una hermosa playa mediterránea que ya ven, me consuelo pensando en que no están prebajo una sombrilla que tamiza la intensa luz del mecisamente en una Arcadia costera. Claro que, con todo diodía, mientras degustan una fresquísima cerveza y y con eso, les juro que se lo cambio: vénganse a mi casa mantienen una perezosa conversación o se evaden del un rato y sabrán lo que es bueno. mundo con la lectura de una apasionante novela poli- A N -Los progresistas nunca podríamos ser de derechas como Sarkozy, que defiende la cadena perpetua; yo soy de izquierdas como Fidel Castro, mantenedor de la pena de muerte.