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66 40 FOTOBLOG JUEVES 23- -8- -2007 ABC ASÍ NOS VEN Francesco di Bono Camarero En España tenéis demasiadas fiestas, ¿no? Quedó prendado de una Erasmus española, y lo dejó todo por amor LUIS MIGUEL GÓMEZ MADRID. Dicen que tiene acento andaluz, quizás por aquello del ser del sur, aunque sea, como en este de caso, de Italia. Somos gente mediterránea. Eso lo tenemos en común Francesco abandonó el tacón de la bota alpina siguiendo al amor, una Erasmus española que le robó el corazón allí en su país natal. Los españoles tienen buena fama en Italia, y las españolas todavía más Nada más llegar, y después de esperar a mi novia más de dos horas en el aeropuerto -recuerda ahora, sonriente- le sorprendió la buena organización del aeropuerto. Luego esa idea la trasladé a todo el país No le gusta la política, ni de aquí ni de allá, pero reconoce que en España los gobernantes se preocupan por cuestiones que en Italia pasan desapercibidas. Me sorprenden la cantidad de campañas publicitarias que lanza la Administración para sensibilizar a los ciudadanos en multitud de temas: tráfico, medio ambiente, drogas, sexualidad... Están siempre en televisión. En Italia duran como mucho un par de semanas Y con Francesco, el tópico vuelve a repetirse. En España tenéis demasiadas fiestas, ¿no? En mi país nadie deja de trabajar un miércoles o un viernes, sólo descansamos los fines de semana No tuvo dificultades para encontrar trabajo, ni tampoco para integrase. Me acostumbro allá donde voy, aunque claro, me es más fácil aquí que en Inglaterra El idioma lo lleva bien después de hacer un curso intensivo, aunque al principio cometía algunos errores. Tenía las típicas equivocaciones, como pedir un porro cuando quería una porra. Un día un cliente me pidió palillos en el bar, y pensé que era una comida. Estuve un buen rato intentando adivinar qué tapa ponerle AP Rodrigo Rato apoya en Brasil una escuela de música e integración El todavía director gerente del Fondo Monetario Internacional (FMI) el español Rodrigo Rato, se decantó por el bajo eléctrico en su visita al taller de restauración de instrumentos que la ONG Ciudad Escuela de Aprendiz tiene en uno de los barrios de mayor diversidad cultural de la ciudad brasileña de Sao Paulo. En su primer viaje a Brasil como director del Fondo, Rato conversó con los jóvenes que participan en este proyecto social y conoció de primera mano las actividades de la asociación, que cuenta con el apoyo de entidades como el Banco Santander o la primera dama de EE. UU. Laura Bush. El Fondo puede ayudar a un país que está en crisis aseguró el mandatario. En nombre del organismo, Rato dono 5.000 dólares para el teatro de la escuela pública Maximiliano Pereira Fernando Castro Flórez Merodeos arqueológicos H emos iniciado unas raras operaciones arqueológicas en Las Vegas. Nuestra primera cata ha sido en la parte de atrás del Boneyard donde se han ido acumulando toda clase de letreros de casinos, entre otros, la maravillosa lámpara de Aladino que fue un faro para tantos jugadores. De pronto he recordado que en ese cementerio de bombillas y neones se filmó una escena de Mars Attacks! de Tim Burton, cuando aquellos extraterrestres con voz de pato y malas pulgas persiguen a Tom Jones, a un negro vestido de egipcio, a una histérica embutida en un traje casi galáctico y al patético Danny DeVito que finalmente es fosfatinizado por una de aquellas pistolitas que para sí quisieran los malandros de las favelas. Sometido a la abducción fílmica he visto que, en un escaparate caótico, entre otras mercancías ofrecían a precio de ganga las gafas de culo de vaso que Robert de Niro utilizaba al final de Casino de Scorsese. Llevado por el frenesí citacionista he tarareado al empinar el codo con un gin- tonic un pasaje de Leaving Las Vegas No he tenido nunca madera de macarra ni mis tendencias son abismalmente suicidas, pero aquel canto crepuscular que no puede frenar ni el amor con una puta es una de mis debilida- des sentimentales. Caparrós ha cobrado conciencia de que mi mente está recalentada y que necesito oxigenarme un poco. Emprendemos, en plan cangrejo, el camino hacia atrás. De nuevo al Grand Canyon. Han instalado un mirador fantástico, pero piden una animalada por asomarse al precipicio y, además, hay una cola que es el colmo de lo disuasorio. Mi flemático compañero de viaje sugiere que nos apuntemos al tour en helicóptero que es, todo hay que decirlo, bastante económico una vez que has entrado en la escala del sablazo continuo que es ley de vida en estos territorios. Pienso, en plan derivativo, en la toma de tierra de Rajoy y Esperanza Aguirre en la periferia madrileña y hago todos los esfuerzos argumentativos para retornar a la investigación filogenética de Las Vegas que, propiamente, carece de memoria. En uno de los impulsos españolistas que nos han sacudido en esta ruta buscamos, en una tienda especializadísima, una baraja patriótica. Convencemos a un mexicano y a un portugués que lleva casi dos semanas jugando a la ruleta para que hagan pareja y acepten nuestro desafío al mus. Es lamentable, más de uno lo sabrá, explicar este juego a quien no lo conoce. Las señas se van al garete, la lentitud termina por ser soporífera y, finalmente, ganan los inútiles que no sabían ni envidar a la chica. Estamos tan deprimidos que, en vez de ir a escuchar jazz, nos encaminamos de nuevo hacia el amasijo de letreros. Toda esta parafernalia pop, un mundo de destellos hipnóticos, yace al aire libre, sin un digno entierro. Esta ciudad es, en todos los sentidos, cruel: despluma y no entrega ni un tonel para taparse las vergüenzas. Algún día, superada la glaciación que se nos viene encima, comenzarán las excavaciones de los hombres póstumos Puede que estas luces abandonadas sean tomadas, en un futuro incierto, por la otra Atapuerca. Peor para ellos.