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ABC JUEVES 23 s 8 s 2007 INTERNACIONAL 27 Gaza se consume en el apagón Los habitantes de la franja están pagando caro el embargo a Hamás amplificado desde este mes de junio y con frecuentes cortes de electricidad. Todos saben que las restricciones aún van a durar mucho tiempo y temen la llegada del apagón total LAURA L. CARO CORRESPONSAL GAZA. Halet se desespera amargado dando voces delante de sus amigos y de la única vela que les alumbra. Hace unos meses, Nueva York sufrió un apagón por un día y el globo entero asistió conmocionado a la tragedia energética de la metrópoli, y aquí en Gaza 600.000 personas llevan casi una semana sin luz, el resto de la franja hasta sus 1,5 millones de habitantes con un suministro intermitente, que va y viene a placer, apenas ocho horas cada jornada y si alguien se ha enterado en el mundo ¿qué contestan... que bueno, no está mal para ser palestinos, -dice Halet- -total son unos cuantos palestinos, pobres... ya se sabe, su vida es un desastre continuo, pero están acostumbrados a que todo les vaya fatal Es martes por la noche, la ciudad se asfixia de calor y de humedad pegajosa sin un ventilador que encender porque, en caso de que uno tenga reservas en casa, mejor guardar el combustible que alimenta los generadores para usar las bombillas lo justo. El agua de las botellas está caliente, la nevera no enfría en estas condiciones. Pero nada de malgastar, que quién sabe cuánto va a durar el corte esta vez. Y la luz se hizo al día siguiente, con la decisión de la UE de restablecer ayer miércoles el pago del carburante que llega a la franja una vez recibidas garantías de que el Gobierno de Hamás, -que tomó el poder al asalto hace tres meses- no va a quedarse con el dinero de los impuestos y el cobro de las facturas de la compañía eléctrica local. La razón por la que el jueves 16 de julio la Delegación de la Comisión Europea en Israel resolvió que había que poner las cosas en su sitio con los islamistas y ejercer el boicot a rajatabla, a pesar de que la oficina del primer ministro, Haniye, se apresuró a negar que esté recibiendo un solo shekel del negocio y de que retaron a abrir una investigación independiente para demostrarlo. La gente de la franja está pagando caro el embargo a Hamás amplificado desde junio. Ahora parece que va a haber corriente eléctrica hasta el viernes, pero todos saben que antes o después volverán las restricciones de este servicio o de otro. Así no se puede vivir, esto no es una vida digna, que tiren una bomba atómica y que acaben de una vez con nosotros repite casi cada mañana Ahmed Abu Jandra, ahogado, como tantos, en un pesimismo que raya la depresión. Porque, amén de los ataques- relámpago hebreos que han dejado 13 muertos en 48 horas, Gaza nunca estuvo tan tranquila como está ahora bajo el imperio de la Ley y el orden de Hamás Ni un arma en las calles, ni disparos al aire siquiera en las bodas, ni una barricada, ni un encapuchado oculto tras sacos terreros en los cruces. Pero de calma no se come, y detrás de la recién estrenada normalidad civil, la franja se pudre: desde que Israel decidiera cerrar a cal y canto el paso fronterizo de Karni, por el que ingresaban en la franja todas las materias primas y la mayor parte de los productos básicos, todas las fábricas de Gaza han cerrado, la de Pepsi Cola no opera hace 60 días por la falta del óxido de carbono imprescindible para elaborar sus refrescos, y 200 de sus 250 empleados no cobran. La Cámara de Comercio calcula ya en 120.000 los trabajadores que se han quedado en el paro. Y en esta esquina triste del mundo, cada uno de esos salarios suspendidos mantiene de 6 a 8 personas. En unas semanas, dice la Agencia para los Refugiados de la ONU, Gaza dependerá 100 por 100 de la ayuda externa. Habrá llegado el apagón total. Y mientras la luz va o viene, la UE o Israel castigan a la población en nombre del embargo a Hamás. No es momento de llorar, sino de mantener la dignidad alta, no vamos a hacer concesiones- -sentencia el asesor política de Haniye, Ahmed Yussef desde su despacho con aire acondicionado- -la gente entiende nuestra postura porque ya sabe que somos un Gobierno presionado, pero eso nos hará más fuertes MSF critica la menor cobertura de las crisis africanas frente al conflicto iraquí EDUARDO SÁNCHEZ MADRID. La organización Médicos Sin Fronteras denunció ayer la precaria situación que viven tres de los conflictos más olvidados en el mundo: Darfur, República Centroafricana y Chad. Su director general, Aitor Zabalgogeazkoa, criticó la poca relevancia mediática de estos conflictos, aunque provoquen una mayor mortalidad en comparación a Irak o Palestina y añadió que pese a que la situación en lugares como Darfur se ha estancado, el estado de los refugiados sigue siendo crítico A raíz del conflicto que se inició en 2003, Darfur cuenta con más de dos millones de desplazados, lo que ha motivado que el Consejo de Seguridad de la ONU autorice el envío de 26.000 cascos azules Sobre la idoneidad o no de esta resolución, Zabalgogeazkoa se mostró escéptico, calificándolo de cortina de humo La República Centroafricana, quizá por su desconocimiento, es el caso más alarmante. Como señala Alfonso Verdú, jefe de misión en la zona, la esperanza de vida se ha reducido a sólo 39 años y el número de refugiados no deja de aumentar Mientras, Francis Coteur, responsable de la organización en Chad, señala que la profunda polarización entre comunidades árabes y no árabes ha contribuido a un aumento de milicias delictivas y de la inseguridad en la zona La inestabilidad al este del país motiva constantes desplazamientos migratorios de la población a lo largo de la zona fronteriza con Sudán y con ello el aumento de incidentes en una zona donde la llegada de ayuda humanitaria supone la línea entre la vida y la muerte en algunas comunidades Paro galopante La ciudad se asfixia de calor y de humedad pegajosa sin un ventilador que encender De calma no se come, y detrás de la recién estrenada normalidad civil, la franja se pudre Dos palestinos colocan una bandera de la UE en un camión cisterna en las inmediaciones del Kibbutz Nahal Oz, en la franja de Gaza AFP