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ABC JUEVES 23 s 8 s 2007 Tribuna Abierta OPINIÓN 7 Luis de la Corte Ibáñez Profesor de la Universidad Autónoma de Madrid KALE BORROKA IESTAS populares, agonizar de la tarde en un día cualquiera, fin de una manifestación abertzale. Salidos de la oscuridad de una taberna o un portal, brotando en medio de cualquier celebración, un enjambre de jóvenes abertzales se aplican con fervor a la quema de papeleras, contenedores de basura o de cajeros automáticos, de autobuses o de alguna tienda. Otras veces las hazañas adoptan un formato casi deportivo: las habilidades de lanzamiento y la puntería son importantes para el apedreamiento de vehículos y transeúntes o para incendiar algún que otro edificio (mejor si es una sede de algún partido político o un juzgado) con un buen cóctel molotov. Y, naturalmente, también cabe la opción del insulto liberador o el valiente apaleamiento a un político, un ertzaina, etcétera. Algunos lo llaman lucha callejera también kale borroka La Prensa de los últimos días reitera noticias sobre la kale borroka en el mes de agosto, y algún que otro cronista denunciaba su reaparición La propia Ertzaintza advertía hace una semana de que sus manifestaciones se recrudecerían. Entre tanto, el alcalde de San Sebastián se quejaba de la falta de voluntad del lehendakari para poner fin a las calaveradas de catorce chavales con unas capuchas ¿Reaparición? ¿chavales con capuchas? Ninguna de estas dos expresiones es demasiado exacta. Ambas desfiguran la realidad del problema. La kale borroka no ha reaparecido. Simplemente se ha intensificado después de dos meses de menor actividad. Entre abril y diciembre de 2006, durante la fase de verdadera tregua, se produjeron 259 incidentes de kale borroka y otros 264 tuvieron lugar entre enero y mayo del presente año, destacando los 155 del mismo mes en que se celebraron las elecciones autonómicas vascas (datos elaborados por el Foro de Ermua) Lo de los catorce chavales encapuchados recuerda otras denominaciones igualmente inexactas proferidas en otros tiempos por el inefable Xabier Arzalluz: gamberros chicos de la gasolina Semejantes calificaciones rebajan la gravedad de las agresiones referida y sugieren una falsa idea de espontaneidad. F La kale borroka no ha reaparecido. Simplemente se ha intensificado después de dos meses de menor actividad. Entre abril y diciembre de 2006, durante la fase de verdadera tregua, se produjeron 259 incidentes blo y tomando la calle con espectacularidad y violencia. Es decir, practicando la kale borroka O como reza un lema de amplio consumo entre los jóvenes de Jarrai (y después Haika o Segi) ¡Jaia, Borroka... ta segui Aurrera! Fiesta, lucha y sigamos adelante Desde su inicio hasta hoy la actividad de los borrokas ha alternado fases de aceleración y declive. El momento de menor incidencia coincide con el periodo de máxima presión policial y judicial y de plena aplicación del Pacto por las Libertades y Contra el Terrorismo. En cambio, los sucesivos repuntes de la kale borroka no pueden entenderse si no se atiende a tres factores esenciales: a) la permanente coordinación entre los ejecutores de la violencia callejera y la estrategia política de ETA; b) la inhibición de la que el Gobierno autonómico vasco ha hecho gala en diversos momentos respecto a su obligación de atajar las agresiones borrokas c) los variados efectos que aquella actividad promueve en beneficio de la organización terrorista: control de la calle, demostraciones de fuerza, formación de futuros miembros de ETA, protesta contra operaciones policiales y decisiones políticas y judiciales que contravienen los intereses de los terroristas, influjo sobre procesos electorales, etcétera. inalmente, debemos preguntarnos por la relación de los últimos éxitos policiales con el último repunte de la kale borroka Algunos afirman que aquellos éxitos y la ausencia de atentados mortales explican la violencia callejera: sería la única forma de violencia que ETA puede ejercitar en estos momentos. Es una posibilidad, pero caben otras. Es dudoso que los etarras no puedan volver a pegar tiros en la nuca si realmente se lo propusieran. Aunque es mejor no confiarse (recuerden que todos los frentes están abiertos Quizás ETA no crea conveniente causar muertes antes de las elecciones generales: las muertes podrían contribuir a un cambio de gobierno que cerraría toda opción de reanudar negociaciones políticas con el Estado en los próximos años. Pero aunque ese fuera su verdadero planteamiento, los terroristas también necesitan recordar a sus paisanos y a sus adversarios políticos que aún aspiran a dominar el territorio, que la violencia sigue siendo su principal recurso, que podrían devolverles al caos de las bombas y los muertos si no se les da lo que quieren... Y no hay nada mejor que el ruido y las luces (incendiarias) de la kale borroka para dar publicidad a ese mensaje que aplaza el asesinato, pero no lo clausura. F ÁNGEL CÓRDOBA Quizás ETA no crea conveniente causar muertes antes de las elecciones generales: las muertes podrían contribuir a un cambio de gobierno que cerraría toda opción de reanudar negociaciones políticas con el Estado en los próximos años todo de acción terrorista. Podemos adjetivarlo como un terrorismo de baja intensidad puesto que pretende contribuir a la instauración de un clima de miedo o terror sin producir víctimas mortales. Aunque ya antes se había utilizado a algunos grupos juveniles con fines terroristas, los borrokas se convierten en protagonistas de la vida cotidiana en el País Vasco a raíz del duro golpe infligido a ETA por las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad del Estado en 1992. Al caer la cúpula de ETA en Bidart, las bases formulan una nueva estrategia destinada a forzar el reconocimiento del derecho de autodeterminación del pueblo vasco mediante la puesta en práctica de un conjunto de tácticas desestabilizadoras Se pretendía socializar el sufrimiento acabar con la apariencia de que la violencia y el poder detentado por ETA en el País Vasco sólo ponía en riesgo a militares, policías y funcionarios. ingún opositor real o potencial al proyecto radical abertzale debe creerse inmune, ni siquiera los nacionalistas del PNV o la Ertzaintza, mucho menos los políticos e intelectuales españolistas o quienes tienen la desfachatez de convocar manifestaciones públicas contra ETA (por ejemplo, para exigir el fin de algunos secuestros) ¿Y cómo se da extensión social al sufrimiento? Pues acosando y asesinando a los enemigos del pue- N A decir verdad, los orígenes del fenómeno son ya sobradamente conocidos. La kale borroka es una modalidad clásica de protesta política violenta trasfigurada por ETA en mé-