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ABC MIÉRCOLES 22- -8- -2007 CIENCIAyFUTURO www. abc. es cienciayfuturo 79 Resonancias magnéticas como prueba legal En el futuro, los juicios y procesos legales podrían apoyarse en las imágenes del interior del cerebro para condenar o exculpar a un sospechoso. En los juicios por pedofilia, serían una buena herramienta. Bastaría con comprobar la distribución y volumen de materia gris (el disco duro de nuestro cerebro) en determinadas zonas de la corteza cerebral del sospechoso. Otros estudios también han comprobado que la presencia de más materia gris o blanca en el órgano que dirige nuestras vidas y emociones puede distinguir a un mentiroso de una persona que dice la verdad. A diferencia de las personas honestas, los más mentirosos tienen en el lóbulo frontal más sustancia blanca que gris. La materia blanca son los cables que unen el cerebro con la médula espinal. Un policía de la unidad de delitos informáticos busca pornografía infantil en la red ABC Los pedófilos tienen menos materia gris en dos zonas del cerebro Investigadores alemanes encuentran que estos criminales tienen menos conexiones neuronales en las áreas cerebrales relacionadas con el aprendizaje y la razón N. R. C. MADRID. Los motivos que llevan a un adulto a sentir deseo sexual por un niño se suelen escapar a la explicación científica. Pero un grupo de investigadores de la Universidad de Duisburg- Essen, en Alemania, ha encontrado un vínculo directo entre el desarrollo cerebral y este tipo de comportamiento criminal. Una de las claves estaría en la escasa concentración de neuronas o de materia gris de sus cerebros en zonas relacionadas con el aprendizaje, la capacidad para razonar y tomar decisiones, aseguran. Los resultados de esta investigación se publican en la revista especializada Journal of Psychiatric Research No se trata de una conclusión apresurada. Boris Schiffer y sus colaboradores de la Universidad de Duisburg- Essen estudiaron los cerebros de 18 pedófilos encarcelados y con un historial cuajado de abusos repetidos a niños menores de 14 años. Las imágenes de resonancia magnética de sus cerebros se compararon con las de otros varones de edades similares y con un comportamiento sexual normal. La capacidad intelectual de ambos grupos tampoco era muy diferente. Frente a un cociente intelectual de 100 (nivel medio) del grupo de control, los pedófilos alcanzaron un 90 en los test de inteligencia. Esta puntuación no se considera anormalmente baja en estas pruebas. Los diferentes escáner revelaron que los pedófilos poseían menos materia gris, el tejido que concentra las neuronas, en dos zonas del cerebro: el córtex orbitofrontal y el putamen. La cantidad de materia gris en la zona orbitofrontal era entre un 2 y un 4 menor que en el grupo de control. Esta zona de la corteza cerebral es esencial para tomar decisiones de importancia y en el razonamiento. Las lesiones de la corteza orbitofrontal producen una conducta desinhibida o social inadecuada e irregularidades emocionales. En el cerebro de los convictos también se detectó entre un 5 y un 7 menos de este entramado neuronal en el putamen, una zona implicada en numerosas y variadas funciones, desde el aprendizaje al control del movimiento. Schiffer, el responsable del estudio, reconoce que estos resultados están lejos de convertirse en una relación causaefecto clara. Aunque apunta que diferencias similares se han encontrado en personas con diferentes comportamientos compulsivos. Otros trabajos también han demostrado que al actuar en la corteza orbitofrontal se pueden moderar adicciones y obsesiones. No es la primera vez que psiquiatras y neurólogos prestan su atención a esta zona del cerebro para buscar una explicación a la pedofilia. Hace unos años neurólogos del centro médico de la Universidad de Virginia vieron con incredulidad cómo los comportamientos pedófilos y obsesivos de un varón de 40 años desaparecían automáticamente al extirparle un tumor de su cerebro, del tamaño Comportamientos adictivos La cirugía que le curó El escáner mostró menos entramado neuronal en el córtex orbitofrontal y el putamen de un huevo En una sola intervención los neurólogos trataron su cáncer y sus desviaciones sexuales. El tumor del paciente también se alojaba en el área orbitofrontal del cerebro. Por si los neurólogos albergaban dudas sobre la relación entre las lesiones en esta zona del cerebro y la pedofilia, un año después se despejaron. Fue entonces cuando volvió a aparecer un nuevo tumor en la misma zona y, con él, los extraños comportamientos sexuales. Aunque la situación es más compleja de lo que pueda parecer con el resumen de estas dos experiencias. Las conclusiones de otros trabajos no han sido tan consistentes. El pasado mes de abril otro equipo de investigadores alemanes realizó un trabajo similar con menos éxito. En esta ocasión se estudió el cerebro de personas que se sentían atraídas sexualmente tanto por adultos como por niños. La imagen de su corteza cerebral no mostró lesiones ni defectos en las zonas que ha encontrado este último estudio. Parece que aún es demasiado pronto para que el escáner sea un instrumento útil en los juicios de pedofilia. Más información sobre la investigación: http: www. elsevier. com