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66 40 CULTURA Y ESPECTÁCULOS MIÉRCOLES 22- -8- -2007 ABC Ángel Martínez ha conseguido a los veintinún años, y tras dos de estudios en un proyecto europeo de danza, ingresar en la prestigiosa compañía francesa Talentos fuera Ángel Martínez, fichado por Frédéric Flamand POR MARTA CARRASCO FOTO DÍAZ JAPÓN A veces la vida da sorpresas, aunque parece que lo que le está ocurriendo a Ángel Martínez, hasta hace dos años vecino de Coria del Río, es un sueño anunciado. El bailarín se acaba de incorporar al elenco del Ballet Nacional de Marsella, como uno de los más jóvenes componentes, tan sólo veintiún años. Para explicar la historia de este Billy Elliot coriano hay En la memoria de Ángel Martínez quedará el día en que uno de sus mitos, William Forsythe se dirigió a él. Me dijo que le gustaba mucho mi trabajo. Yo no sabía qué decirle, a él, a Forsythe que ir un poco más atrás en el tiempo. Una de las culpables de lo que le ocurre a Ángel es su hermana Carmen, también bailarina y coreógrafa. Hace años, estando en el Conservatorio de Danza, Carmen se enteró de que los Seises (niños que bailan en el Catedral de Sevilla) necesitaban algunos componentes y llevó a su hermano. Ángel fue elegido Seise y bailó durante un año. Y ahí empezó todo. Después, con doce años, inició sus estudios en el Centro Andaluz de Danza que dirigía en ese momento Ramón Oller, a quien debo muchísimo confiesa, y hace dos, con 19, hizo unas audiciones para un proyecto europeo de envergadura. Se trataba de D. A. N. C. E, un programa en el que intervenían cuatro míticos maestros: Frédéric Flamand, William For- sythe, Wayne McGregor y Angelin Preljocaj. Se trataba de encontrar veinte jóvenes bailarines en toda Europa. En España se hicieron las audiciones en Barcelona presentándose más de doscientos candidatos. Ángel Martínez fue el único elegido. Desde ese momento, su vida cambió. En dos años ha vivido en Marsella, Dresde, Londres, Bruselas y París, lugares donde ha desarrollado su trabajo con los diferentes maestros. Se fue hablando español y ha vuelto entendiéndose en inglés, francés e italiano. Mis mejores amigos son franceses, italianos y turcos confiesa Ángel Martínez. En estos años he echado mucho de menos las comidas de mi madre, el calor de la gente, la vida de España. Allí, en Europa, todo es más frío. No hay vida en la calle, y botellona menos Pero tiene claro que su futuro no está en España. Estoy un poco perdido pero sí sé que tengo que poner en práctica todo lo que he aprendido Al terminar el programa, Flamand, que ha sido un maestro increíble, me ha ofrecido un contrato con el Ballet Nacional de Marsella. Son seis meses por el momento. Y en noviembre, Wayne McGregor me ha ofrecido audicionar en Londres. Estoy encantado, pero triste porque sé que mi futuro no está en España. Cuando he vuelto me he dado cuenta de ello En la memoria de Ángel Martínez quedará el día en que uno de sus mitos, William Forsythe, se dirigió a él. Me dijo que le gustaba mucho mi trabajo. Yo no sabía qué decirle, a él, a Forsythe La culminación del programa de dos años fue un montaje creado por los cuatro maestros en el templo de la danza, la sala Sadler s Wells de Londres. Yo hice el sólo que abría el montaje. Un sólo de McGregor titulado Memory Allí estuvieron su familia, y también los miembros de la Fundación Fernández Salgado de Coria del Río, que es la que me ha ayudado hasta ahora y va a seguir haciéndolo De Coria a Marsella. ¿Qué será lo próximo?