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64 40 FOTOBLOG MIÉRCOLES 22- -8- -2007 ABC ASÍ NOS VEN Gustavo Dessal Kusnizoff Psicoanalista y escritor España es el último paraíso que nos queda en la Tierra Cuando llegó de Buenos Aires en 1982, se sintió en otro planeta IGNACIO SERRANO RUIZ MADRID. Aquellos que basan su patriotismo en la calidad de vida que ofrece la piel de toro deberían sentirse orgullosos. Gustavo, un hombre que ha viajado mucho afirma que con todos sus defectos, este país es el lugar en el que mejor se vive, el último paraíso en la Tierra Como muchos otros argentinos, se vio forzado a huir de la tierra de la plata en 1982, año en el que todavía seguía vigente la dictadura militar, maquillada con el cruel eufemismo de Proceso de Reorganización Nacional La situación era insoportable, así que decidí marcharme dice con pesadumbre. Al llegar a Madrid, y a pesar de que la Movida estaba en flor, la capital le pareció una ciudad provinciana y paleta Y es que Buenos Aires es mucho Buenos Aires. Venía de una urbe comparable a París o Nueva York, al llegar me sentía como en otro planeta Su historia nos demuestra que en algunos temas hemos ido a peor: Elegí España porque ofrecía facilidades para obtener el permiso de residencia y todas esas cosas que ahora le complican tanto la vida a la gente. Por eso, y por el idioma, que es mi instrumento de trabajo A pesar de la coincidencia idiomática, Gustavo vivió situaciones muy cómicas, ya que el castellano de Argentina y de España son a la vez la misma lengua y dos completamente diferentes. Una de ellas fue cuando mi primera paciente me explicaba los problemas sexuales que tenía con el tío que en ese momento era su pareja. A mí me resultaba chocante pensar que esa mujer se acostaba con su tío. Al cabo de un rato, fue la propia paciente, la que al ver mi cara, deshizo el malentendido y me explicó que tío era el equivalente de hombre o tipo Con humor. Qué mejor forma de empezar a psicoanalizar a un español. AP La geografía urbana, alterada por las inundaciones en Minnesota Las gravísimas tormentas que han azotado el estado de Minnesota han llegado a alterar la geografía urbana de localidades como Stockton, que fue previamente evacuada. Las continuas lluvias dejaron hasta 30 centímetros de agua en varias partes de los estados de Minnesota y Wisconsin, lo que provocó barrizales e inundaciones que han dejado un saldo de seis muertos y un desaparecido. Varias edificios quedaron totalmente anegados o fueron arrastrados por la corriente, como la casa de la imagen, que quedó atrapada en mitad de las vías del tren Fernando Castro Flórez Teléfono E n el desierto de Mojave, en la frontera de Nevada y California, según cuenta Paul Virilio, se encuentra una cabina telefónica con los vidrios rotos y, por lo menos, seis impactos de bala en su estructura. Cada día, un centenar de llamadas emitidas desde todos los continentes llegan allí, la mayoría de las veces inútilmente. Propiedad de Pacific Bell, esa cabina de aluminio se ha convertido en pocos años en el gran estándar del mundo. Walter de María contribuyó a una muestra legendaria de Szeeman con una pieza sencilla y contundente, un teléfono delante del cual había un cartel (en inglés, alemán y francés) en el que podía leerse lo siguiente: Si este teléfono suena, puedes contestar. Walter de María esta en la línea y quiere hablar contigo Beuys, el profeta de la plástica social propuso, entre otros cachibaches visonarios, un teléfono de tierra. E. T. como todos sabemos, no sabía decir casi nada aunque, de cuando en cuando, apuntaba a las estrellas y, con actitud melodrámática, pronunciaba las palabras Mi casa, teléfono No tengo la certeza de que todavía exista el teléfono rojo, tan importante en una película de Stanley Kubrick. He visto a tipos con teléfonos móviles colgados del cinturón como si fueran revólveres en sór- didos antros o incluso cantando a Eros Ramazotti en un karaoke de Huesca. Un pobre desgraciado que se precipitó al tajo de Ronda salvó la vida, según testimonió en La tarde de Patricia o como quiera que se llame uno de esos bodrios del tiempo de la siesta, gracias a Dios y al teléfono móvil Menos mal que esto no pudo llegar, retroactivamente, a los oídos de Rilke porque, con toda seguridad, no habría podido imaginar a los ángeles en zonas inciertas, entre lo bello y lo terrible. Ahora estamos tan sólo anhelando la cobertura Todo lo demás es desconsuelo y crujir de dientes. Es el momento de proclamar a los cuatro vientos que es mentira que los teléfonos produzcan interferencias con los instrumentos de vuelo: lo que no quieren es que estemos en contacto con nuestras mujeres y suegras, les gusta a los mandones de la aeronaútica meter miedo para que compremos más cartones de tabaco en las tiendas duty free. ¿Qué sería de nosotros sin la conexión permanente? Estaremos amnésicos pero tenemos ADSL, banda ancha y pretina estrecha. Ayer tropezamos con un cementerio de celulares en un callejón de Las Vegas; nada puede ser más desolador aquí que precisamente el Lorenzo impone su ley. Mi casa es, como puedo comprobar en mis frecuentes viajes, un pozo oscuro para todas las llamadas. Salta el contestador o el pitido desgarrador del fax. Manuela no enchufa el móvil ni a tiros y los pequeños utilizan sus aparatos como pisapapeles. Pertenecen, estoy seguro, a la conspiración global que ha decidido arrojar estas sublimes prótesis de nuestra miserable existencia a los más abyectos basureros. No me importaría que, como en Inland Empire contestaran, cuando llamo, unos asnos. Incluso soportaría escuchar risas enlatadas. Lo que mata es la frasecita criminal: Deje su mensaje después de oír la señal Mi casa, teléfono.