Patrocinado Por:

Volver

Resultados de la búsqueda

Resultados para
ABC MIÉRCOLES 22 s 8 s 2007 El Madrid olvidado Calle MADRID 45 N Calle Postas Calle Calle de Bailén Gran Madrid en la época (zona ampliada) Vía l Prado Calle M ayor P l a z a Mayor a de Tole do Rond 0 0,5 Km Tirso de Molina 1 Calle d e las Hu ertas ¡Esto parece la posada del Peine! Fue el primer hotel de la Villa. Mientras en sus habitaciones se reunían gentes de variada condición, por sus oscuros pasadizos se sucedían encuentros poco recomendables. Aunque ahora el glamour enreda el edificio, antaño lo más lujoso eran sus peines... POR MABEL AMADO ILUSTRACIÓN: C. G. SIMÓN MADRID. Llegamos a las puertas de la Plaza Mayor. Dirigimos nuestra mirada a un esplendoroso hotel, el Petit Palace La Posada del Peine, en plena calle de Postas. Ahora cerremos los ojos y retrocedamos cuatrocientos años, el tiempo suficiente para situarnos en un Madrid todavía recuperándose de la vuelta de la Corte, inmerso en una intensa actividad constructiva y con un censo aproximado de casi 900 coches de caballos recorriendo la ciudad. Podemos oír el rítmico chocar de los cascos, el restregar de látigos- -no en vano nos encontramos junto a la principal parada de diligencias y carruajes- Y también apreciamos el trasiego de personas- -vecinos y foráneos- -que traspasan la puerta de un singular establecimiento. Estamos en la famosa posada del Peine, un lugar en ocasiones poco recomendable que vivió encuentros secretos en sus pasadizos y más de una pelea entre sus huéspedes. Pero también dio lugar a un dicho que caló profundo en la memoria popular y ha traspasado el tiempo. ¿Les suena la exclamación ¡Esto parece la posada del Peine! Ahora les explicaremos la historia. tejos- -para ofrecer alojamientos a los forasteros que llegaban a la Corte. Pronto se hizo muy famosa y dos siglos después, en 1796, sus nuevos propietarios, los hermanos Espinos, decidieron ampliar el edificio, proyecto que encargaron a Francisco Álvarez Acevedo y que controló el insigne arquitecto real Juan de Villanueva. El resultado fue la edificación de una nueva planta en las dos fachadas del edificio que se asoman a las calles Pontejos y San Cristóbal. Al parecer, se mantuvieron algunas habitaciones con pasadizos secretos- -las más demandadas- -que facilitaban las correrías nocturnas de algunos de sus huéspedes. Además, según recogen Marco y Peter Besas en su libro recientemente publicado Madrid oculto una de los mayores singularidades de esta posada era su habitación 126. Cuentan que en ella había un armario que escondía una escalera secreta que conducía a una habitación secreta en la planta superior del edificio. ¿Secretos de alcoba o simple escondite de fugitivos? Nunca lo sabremos a ciencia cierta. Como el negocio seguía boyante, en 1863 se acometió una nueva ampliación que permitió la mejora estructural de la Posada y elevar otra planta más. Por aquel entonces, la Posada del Peine seguía siendo el único hotel de todo Madrid y aún debería pasar más de un siglo para que este tipo de establecimiento comenzarán a construirse en la ciudad. Ya en 1891 se solicitó una licencia para construir un nuevo edificio, más moderno, en el número 17 de la calle de las Postas. A partir de entonces, la famosa posada contaba con 150 habitaciones de diferente precio. Así, encontramos habitaciones exteriores e interiores. Las primera daban a la calle y eran más espaciosas y ventiladas. Al contrario que las interiores, de mínima superficie- -sólo cabía una cama y una pequeña mesilla- -sin luz natural ni ventilación pero, la mayoría de las veces, ocupadas por más de un huésped. Un año después, con motivo del cuarto centenario del descubrimiento de América, los dueños de la posada decidieron coronar el edificio con un templete y un reloj. Aunque en la actualidad sólo se conserva su esfera- -que ha sido restaurada para lucir en todo su esplendor en el Petit Palace Posada del Peine- éste fue un aditamento importante a la hora de vender el negocio. Al parecer, su última dueña cedió la pro- Paseo de Aren al Calle Alcalá Puerta del Sol piedad del edificio a la casa de relojería Girod. Ya hacia 1970 cerró d e f i n it iv a m e n t e sus puertas hasta la apertura, el pasado año, del nuevo hotel, manteniendo algunas estructuras antiguas junto a modernas inspiraciones decorativas de marcado carácter minimalista. Hoy, casi cuatrocientos años después de su inauguración, se ha reconvertido en un moderno hotel de cuatro estrellas de la cadena High Tech. Nuevo edificio Algunas habitaciones contaban con pasadizos secretos que facilitaban más de una correría nocturna A mediados del siglo XIX, la Posada del Peine continuaba siendo el único hotel en todo Madrid Pero, ¿qué es lo que contribuyó a su éxito y al del dicho que ha sobrevivido a los siglos? Algunos apuntan a sus precios- -en 1909 costa entre 1 y 1,5 pesetas la noche- al trasiego nocturno y a cierta miseria. Sin embargo también se habla del famoso peine que, como cortesía para los clientes, se colgaba atado al lavamanos de cada habitación para evitar su robo... En la actualidad, de los tres edificios- -el original es el central- -se conservan las fachadas, y sus cientos de anécdotas. Trasiego nocturno Antigua calle del Vicario Viejo En 1610 Juan Posada adquirió una casa en la antigua calle del Vicario Viejo- -en la actualidad del Marqués Viudo de Pon- ABC CG. SIMÓN GODOY