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ABC MIÉRCOLES 22- -8- -2007 MADRID 41 asegura que es un paraíso para los paleontólogos En los diferentes niveles de la roca quedó registrada la vida durante el período que va desde hace 140.000 años hasta hace unos setenta mil. Sus capas, al abrirse, han descubierto otros tesoros celosamente guardados durante milenios, como el cráneo más completo de los primeros osos pardos que llegaron a Europa. Las cubiertas de las cuevas del Calvero de la Higuera cedieron con el paso del tiempo y se terminaron desplomando sobre los restos depositados. La piedra los conservó, y gracias a ello, hoy los pinceles y espátulas de arqueólogos y paleontólogos pueden recuperarlos. Ésta misma suerte corrió el segundo de los yacimientos de Pinilla, el abrigo de Navalmaillo. Es la cueva fetén del área, en palabras de sus codirectores. Fue refugio del hombre Neanderthal, al menos desde hace 75.000 años hasta hace 50.000. En ella no hay restos de sus moradores, pero sí el rastro de su presencia. Entre esas huellas está un hogar que data de hace 50.000 años o herramientas como raederas y puntas talladas en cuarzo. Éste material era el más frecuente, pero donde el hombre de Neanderthal demostraba su maestría en la orfebrería de la piedra era al trabajar materiales de más calidad como el sílex. Sus herramientas- -de industria musteriense- le servían para cazar y manipular sus alimentos. El menú de su dieta se lee en los huesos allí conservados: ciervos, toros salvajes, caballos y, los rinocerontes, que fueron su debilidad según Baquedano. El Abrigo de Navalmaíllo, descubierto a finales de 2002, aún guarda para los estudiosos la promesa de restos que se remonten en el tiempo más allá de los 75.000 años. Pero la gran promesa de las excavaciones ha sido el tercer yacimiento, la cueva de Buena Pinta, bautizada así porque todos los que se acercaban, afir- do para arqueólogos y paleontólogos el paisaje y el clima de la sierra de hace cien mil años, Se conoce gracias a las capas de roca, la fauna y la flora que contienen y los datos que precisan esas capas explica Pérez González. Las excavaciones aportarán según Pérez González, datos muy importantes para quienes estudian actualmente el cambio climático. El período que desvelan comprende la transición de un clima algo más cálido que el actual a una glaciación que se inició hace unos 70.000 años, llevó los hielos hasta París y convirtió en tundra el paisaje desde los Pirineos hasta los glaciares de Copenhague. Pérez González aseguró que los estudios pemiten realizar comparaciones con el presente y establecer proyecciones de las temperaturas para dentro de cien años. Advirtió que la teoría nos dice que habrá una nueva glaciación y que el período interglaciar actual, más cálido, está ya durando mucho. Nadie puede decir qué va a pasar en 700 años, y los cambios climáticos pueden ser abruptos. Podemos vivir tranquilos, pero... ¡ojo! Su trabajo es descubrir las pistas que el pasado nos da para el futuro El hombre de Neanderthal abandonó las cuevas de Pinilla en los albores de una nueva glaciación hace 50.000 años. Entre las paredes, ya no hay más caza que la de las trazas de la Prehistoria madrileña. Para dar por concluidas las excavaciones todavía tendrá que pasar mucho tiempo. Este año se pretende concluir, de momento, las excavaciones en la cueva del Camino y redactar una monografía. Además, se realizarán en los otros dos yacimientos los sondeos estatigráficos necesarios para iniciar excavaciones de gran extensión. Quedan por descubrir otros madrileños aún más antiguos, y algo parecido un Santo Grial: Arsuaga tiene la convicción de que en algún sitio, en este valle, se esconde una sepultura de Neanderthal. AL DÍA Manuel de la Fuente Pistas para el clima del futuro PREHISTORIA: ¡QUÉ TIEMPOS! ndan el profesor Arsuaga y su pandilla de pacientes sabios a orillas del Lozoya en busca del fuego, en busca del clan del oso ¿o será osa? cavernario. Caminan, busca y rebusca, por las llanuras del tránsito, por esos andurriales prehistóricos, unos miles de años después de que los dinosaurios dominaran la Tierra (y Raquel Welch dominara a los terrícolas) cuando los neanderthales campaban por sus respetos, sabedores ya de que ancha es Castilla, y más entonces, cuando los troncomóviles no aparcaban en doble fila. Según los expertos, nuestra región tiene un papel muy destacado en la historiografía de la Prehistoria la misma razón quizá, por la que ahora los Madriles estén llenos de cavernícolas, algunos con peor saña que los del maestro Mingote. Parece que rinocerontes, leones y hasta hienas iban y venían por aquí al ladito, con lo que no es difícil imaginarse el riesgo de ir al curro, y ríanse ustedes de la fiera corrupia de la M- 30. Aunque no está claro que el irse a criar malvas por la dentellada de un tigre de dientes de sable sea, en buena ley, siniestralidad laboral. Ni que decir tiene que uno de saberes prehistóricos (de los históricos también, claro) anda justito, pero no creo errar mucho si apunto que ya va siendo hora de hacer memoria (pre) histórica. Porque me da a mí en la nariz, que afortunadamente aún no es carne de fósil, que si los neanderthales desaparecieron y los sapiens pervivieron es porque aquellos debían ser unos buenazos capaces de compartir la brocheta de brontosaurio hasta con otro homo más o menos erectus. En la más oscura noche de los tiempos, en la terrible tristeza y terror del Paleolítico, en torno a una fogata, los neanderthales debieron preguntarse con lágrimas en los ojos por qué su raza menguaba, fulminada por males ignotos. Debieron llorar lo que no está en los escritos preguntándole a los árboles, a los riachuelos, a las rocas, cuál había sido su pecado, cuál era el error que habían cometido para que uno tras otro, y llevados en volandas por la Parca, acabaran en el valle de los muertos. Los neanderthales son polvo, polvo prehistórico, mas polvo enamorado. A La cueva fetén Es uno de los campamentos del hombre Neanderthal más impresionantes de Europa afirman los expertos Vivió hace 90.000 años, en un valle del Lozoya poblado de leones, osos y hienas maban: Qué buena pinta tiene esto Sus rocas guardan, engastados, huesos de carnívoros, herbívoros y trazas de homínidos desde hace, al menos, 70.000 años. Pérez González explica su teoría: la cueva fue, en diferentes momentos, cubil de carnívoros y refugio de homínidos. Se sabe poco sobre ella, y la información prometida es más que la revelada hasta hoy. El estudio de su geología y la de las otras cuevas ha pinta- He tenido la dentadura de una hiena en mi casa relata una de las descubridoras del yacimiento Trajeron a mi casa unos huesos y les animé a seguir. Pensaba: tiene que haber algún misterio porque ya mis abuelos hablaban de una zona de sepulturas Jesusa habla del momento en que dos estudiantes universitarios, a quienes les alquilaba una casa, llevaron a su casa unos restos que encontraron por casualidad paseando cerca de un talud abierto por las obras del Canal de Isabel II, donde hoy se encuentra el yacimiento de la Cueva del Camino. Corría el año 1979, y su marido, Urbano, ya fallecido, se entusiasmó con el descubrimiento. Él les ayudaba, les prestó cribas, una carretilla y otros instrumentos. Por la noche me llevaban los huesos a casa Jesusa afirma que allí los archivaban y finalmente, los llevaron a Manzanares El Real. He tenido la dentadura de una hiena en mi casa recuerda. También mandíbulas de caballos extinguidos y muchísimos huesos que, afirma, me daban repelús Entre 1980 y 1989, la universidad Complutense organizó varias campañas de excavación. Tras un largo período de suspensión, las excavaciones prosiguieron en 2002, fecha en la que se formó un equipo compuesto por arqueólogos, geólogos y paleontólogos, en buena medida componentes del Equipo Investigador de Atapuerca. Ayer, Jesusa estaba entre quienes escuchaban a los codirectores del yacimiento hablar de su significado. Se sentía bien, sabía que, sin ella quizás, el misterio de hace 90.000 años seguiría oculto en la montaña.