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76 CIENCIAyFUTURO www. abc. es cienciayfuturo LUNES 20- -8- -2007 ABC Hallan en partículas inorgánicas de polvo espacial todas las propiedades de la vida A pesar de no estar basadas en el carbono, crecen en espirales, se unen a sus semejantes, se dividen y evolucionan JOSÉ MANUEL NIEVES MADRID. ¿Puede la vida extraterrestre florecer a partir de pequeñas partículas inorgánicas de polvo interestelar? Esa es la pregunta que atormenta a los investigadores después de haber realizado un descubrimiento, cuando menos, intrigante: una serie de estructuras procedentes del espacio exterior que, a pesar de no estar basadas en el carbono, tienen características muy parecidas a las mostradas por las moléculas orgánicas que aquí, en la Tierra, dan sustento a la vida. El hallazgo, aparecido en la revista New Journal of Physics sugiere la inquietante posibilidad de que puede haber otros ladrillos de la vida completamente diferentes a los que nosotros conocemos. Lo cual, si se demuestra, abriría además nuevas e interesantes perspectivas de investigación para los que intentan comprender cómo pudo surgir (o llegar) la vida a nuestro propio mundo. Los únicos ejemplos de seres vivientes que conocemos, los que habitan nuestro planeta, son indiscutible y únicamente orgánicos. Todos los organismos, sin excepción, están compuestos de moléculas que son, siempre, compuestos de carbono. Por eso, la sola idea de que partículas inorgánicas de polvo puedan prender por sí mismas la chispa vital en el espacio, es algo que va incluso más allá de los organismos de silicio propuestos por algunas autores de ciencia ficción. Sin embargo, eso es precisamente lo que acaba de descubrir un equipo internacional de investigadores del Instituto General de Física de la Real Academia de Ciencias de Moscú, el Instituto Max Planck de Física Extraterrestre con sede en Garching (Alemania) y la Universidad australiana de Sidney. Partículas inorgánicas de polvo espacial que, bajo las condiciones adecuadas, pueden organizarse en estructuras que recuerdan mucho a la famosa doble hélice de nuestro ADN. Los investigadores han comprobado, además, que esas estructuras son capaces de interactuar unas con otras de formas que habitualmente son propias de los compuestos orgánicos y de la vida misma. Encabezados por el ruso V N. Tsytovich, los científicos han estudiado a fondo el comportamiento de estas complejas aleaciones de materiales inorgánicos en un plasma, el cuarto estado de la materia además del sólido, el líquido y el gaseoso, en el que los electrones se desprenden de sus átomos y viajan libres, dejando tras de sí un reguero de partículas cargadas. Desde hace ya años, los físicos pensaban que en estas nubes de partículas debía existir algún signo, por pequeño que fuera, de organización. Pero el trabajo de Tsytovich y sus colegas ha ido mucho más allá. Utilizando un modelo informático de dinámica molecular, los investigadores han demostrado que las partículas aparentemente libres en un plasma, obedecen, en realidad, los principios de la auto organización, siempre y cuando las cargas electrónicas se separen y el plasma esté polarizado. Estructuras helicoidales En las condiciones adecuadas, las partículas se unen unas a otras, originando hilos en espiral Cuando se cumplen estas condiciones, las partículas se unen unas a otras, formando una especie de hilos en forma de sacacorchos o, más propiamente, de estructuras helicoidales. Algo que recuerda inmediatamente a la doble hélice del ADN. Estas pequeñas trenzas cargadas eléctricamente, se unen entre sí, pegándose unas a otras. Pero no solo eso. Estos hilos trenzados se atraen y se asocian unos con otros, y además experimentan una serie de cambios que, por lo menos hasta ahora, se creían exclusivos de las moléculas biológicas, como el ADN o las proteínas. Como por ejemplo la capacidad de dividirse, o bifurcarse, formando dos copias idénticas a la estructura original. Copias que también pueden interactuar, e inducir cambios en sus vecinos próximos, y evolucionar hacia estructuras cada vez más complejas y estables. Entonces, ¿están o no vivas estas sorprendentes estructuras de polvo interestelar? No cabe duda- -dice Tsytovich- -de que exhiben todas las cualidades necesarias para ser calificadas de materia inorgánica viviente Son autónomas, se reproducen y evolucionan Y añade que las condiciones de plasma recreadas en laboratorio son muy comunes en el espacio exterior. Que cada uno saque sus conclusiones... La nebulosa del Águila, donde el polvo espacial (a la derecha, un grano) se convierte en estrellas FOTOS: ABC Más información: http: spaceflight. esa. int users index. htm