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ABC LUNES 20- -8- -2007 MUY PERSONAL 40 73 Pepu Hernández Entrenador de la Selección Española de Baloncesto hay que echarle muchos latines? El ba- lon- ces- to es un vehículo de educación POR ANTONIO ASTORGA FOTO: DANIEL G. LÓPEZ uando se retira a sus cuarteles de verano, el coronel Pepu Hernández destapa el tarro del café y comprueba que hay más de una cucharadita. Enciende su habano y lee El espejismo de Dios de Richard Dawkins, muy entretenido, aunque pudiera parecer que no lo es aclara. Pepu Hernández es entereza, respeto, confianza, y generosidad pura. Así lo esculpía Domingo Pérez en sus magistrales crónicas para ABC, desde el Imperio del Sol Naciente, en el ferragosto de 2006: el padre de Pepu había fallecido la noche previa a la gran final del -Hay que echarle absolutamente de todo. El baloncesto, afortunadamente, y yo estoy muy contento por haber participado y estar muy vinculado a él, creo que me ha ayudado en otras muchas facetas de mi vida, y por eso yo deseo ba- lonces- to a la gente. Porque es un vehículo perfecto de valores, de educación, de transmisión de generosidad, trabajo... C Campeonato del Mundo de Baloncesto ante Grecia, y él no quiso comunicar la noticia a sus jugadores, ni antes ni después del encuentro, para que nada les afligiera. Nada podía afectar al grupo insistía Pepu. España arrasó al equipo heleno y ganó el Mundobasket 06. Un año después, sin espejismos, la cátedra de Pepu afronta el Eurobasket de España con el mismo y magnífico grupo humano, invicto, como los grandes coroneles. Michael Jordan, Magic Johnson, Larry Bird, Kareem Abdul- Jabbar y Bill Russell- -los cinco magníficos de la historia de la NBA- -suspirarían por tener a un genio como Pepu dirigiéndoles. ¿Cómo se entrena el éxito? po, y unas normas a seguir para que las cosas funcionen con naturalidad: generosidad, respeto y confianza, que todos los temas se puedan hablar, y que estemos mucho más cerca de solucionar los problemas. Confianza para que lo que pueden ser problemillas no se conviertan en verdaderos problemas por el desconocimiento de las cosas. Respeto de cada uno a su trabajo, y a lo que se tiene que enfrentar: nuestros rivales en la cancha. Y, por supuesto, generosidad, porque siempre hay momentos de debilidad, y cuando hay generosidad y cada uno cubre las espaldas del otro el grupo permanece unido dispuesto a afrontar los retos. -Me preguntaron si era el Cid y dije que, bueno, que sí podría ser. Intentamos estar todos juntos en el mismo equipo, apostar siempre en la misma línea, trabajar todos muy unidos porque sabemos que sin la fuerza del grupo- -y sobre todo, en este caso en un deporte tan especial como es el baloncesto, que es básicamente de equipo- -no hay otra forma de competir y ganar. -Le he leído que Garbajosa es el Cid de la selección Hay doce cids, y usted es el Campeador. -Hay que tener un buen gru- -No solamente la ilusión- -que había mucha- sino una ambición muy importante por competir y unas ganas de conseguir logros para el baloncesto. No fue única y exclusivamente asunto de resultados- -afortunadamente éstos fueron muy buenos- hubo muy buenas sensaciones en el grupo, momentos muy especiales de unidad, y de que se hiciera el trabajo. Hemos estado siempre muy muy unidos. ¿En el reto del Mundial de Japón ganó la ilusión de su maravilloso grupo de baloncestistas? -Para mí todos han sido grandes maestros. Grandes maestros en las cuestiones baloncestísticas y grandes maestros en la forma de vida, de actuar, de dirigir, de comportarse. Para mí todos los entrenadores con los que he tenido oportunidad de charlar, de trabajar han significado mucho y he intentado aprender de todos porque es una buena experiencia que pones en práctica cuando luego tienes que dirigir un grupo. -Me da la imprensión de que sí. La gente ha captado esa idea, y se está utilizando, cosa que me agrada porque es momento de buenas sensaciones. Era un deseo de felicidad, de acercarse al baloncesto, un deporte que puede dar mucho a los que se arrimen a él: practicantes, aficionados, etc... -Claro que sí. Nosotros perseguimos esos títulos, lógicamente. Para mí la preparación es muy importante, es el verdadero objetivo, y la consecuencia espero que sea un premio. Es muy importante que no solamente compitamos como un equipo deportivo en cuestiones técnicas y tácticas, sino en cuestiones humanas. El ejemplo que dio la selección española en Japón, este grupo magnífico de jugadores, fue muy importante porque se trataba de cuestiones no exclusivamente deportivas: humanas, de confianza en el grupo, de comportamiento; había unión, diversión, una cantidad de valores que hizo que mucha gente se fijara en nosotros, y no los más aficionados al deporte. ¿Qué le debe a Díaz Miguel y a otros enormes seleccionadores y hombres de baloncesto? ¿Resuena el eco de su palabra mágica ba- lon- ces- to en España? -En el colegio usted insistió y ganó con el latín, lo llevó de quinto a sexto y lo superó con la gorra en las clases de Paco Torrent. ¿El latín exporta ardor guerrero? -No quedaba más remedio, era un buen sistema de trabajo. ¿Próximos oros: el Eurobasket de Madrid y la Olimpiada China? Pepu Hernández, el coronel invicto, ha humillado dos veces en dos días a la temible Lituania -Sí. Es muy importante el querer afrontar las cosas y no tener que hacerlas por obligación. Me enseñó mucho el sistema de trabajo de Paco Torrent, donde tú si querías pues podías no participar en clase, estabas en fuera de juego, hasta que aprobabas un examen. Cuando lo superabas entrabas al cien por cien en su clase. Ese espíritu de superación nos sirve absolutamente a todos para intentar hacer las cosas por el gusto de hacerlas, no por obligación. ¿Ese espíritu de superación, como recuerda en su obra Entrenar el éxito (La Esfera de los Libros) lo trasladó al baloncesto? ¿Al baloncesto, como a la vida,