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ABC LUNES 20- -8- -2007 40 VICIOS Y VIRTUDES E. Rodríguez Marchante 65 La perla está en la boca del famoso IGNACIO SERRANO MADRID. De cuando en cuando, alguien hace una declaración que se convierte en titular destacado en los periódicos de todo el mundo. La mayoría de ellas suele tener cierta importancia en la vida política o económica, pero otras veces su repercusión no trasciende al fascinante mundo de los corrillos matutinos de antes de empezar la jornada laboral. ¿Oíste lo que dijo ayer fulano de tal? Ésas frases son las que, durante unos días, protagonizan muchas de las charlas ociosas desde París a Pekín, desde Los Ángeles a Buenos Aires; las que quedan esculpidas en la piedra de la banalidad, esa que se llena de polvo tan rápido que pronto cuesta leer en ella, pero que con un sólo soplido nos vuelve a mostrar lo que en ella quedó grabado. Y es que, por mucho tiempo que pase, todos recordamos los momentos de gloria de famosos de todo pelaje porque, hay que reconocerlo, nos encanta que una celebridad se autohumille en momentos de despistada sinceridad extrema. El diario estadounidense USA Today ha elaborado una antología de las frases (algunas perspicaces, otras realmente estúpidas) más resonantes de los personajes más populares de nuestro tiempo, empezando, cómo no, por la descarnada sencillez con que Lady Di describió su crisis de pareja: Éramos tres en este matrimonio, una multitud... Curiosamente, el mundo del cine es el más representado en la selección. Una de las frases más votadas- -el diario ha abierto urnas virtuales para elegir la mejor- -refleja la impiedad de la mujer despechada. Nicole Kidman, poco después de romper con Tom Cruise, dijo en el show de David Letterman: Ahora podré volver a llevar tacones Su ex- marido, poco después, se vio atrapado por los nervios en una discusión sobre psiquiatría con el presentador Matt Lauer: Es una pseudociencia, no conoces la historia de la psiquiatría. Yo sí... Matt, Matt, Matt, Matt, Matt, Matt (sic) eres un simplista. No sabes ni lo que es el Ritalin (un medicamento contra la hiperactividad cuestionado por algunos médicos) Otras frases célebres dan cuenta de la enorme, posiblemente excesiva personalidad de sus autores. Elizabeth Taylor dijo el año pasado en el show de Larry King: Si alguien quiere oir que he muerto, lo siento. Ni lo estoy ni lo tengo planeado El actor George Burns no se tomó muy bien la sugerencia de un entrevistador demasiado atrevido. ¿Retirarme? Permaneceré en el show business hasta que sea el último que quede Por su parte, Mel Gibson también ha dejado huella con su egocentrismo. Cuando estaba siendo juzgado por conducir Lady Di Princesa de Gales En mi matrimonio éramos tres. Eso es multitud Whitney Houston Cantante El crack es demasiado barato. No he ganado montones de dinero para acabar fumando crack Nicole Kidman Actriz otra perla que viene al hilo de la anterior: En esta vida, sólo se miente a dos tipos de personas: a tu novia y a la policía También fue muy comentado el momento en el que Woody Allen quiso dejar clara su opinión sobre su romance con Soon- Yi, su hija adoptiva: El corazón quiere lo que quiere. No hay lógica para estas cosas. Conoces a alguien, te enamoras, y eso es todo Los músicos ocupan la segunda plaza de la pole y con razón. Inauditas declaraciones les han puesto en lo alto de la lista, como la de Whitney Houston sobre las drogas El crack es demasiado barato. No he ganado montones de dinero para acabar fumando crack o la de Michael Jackson sobre sus noches con sus amigos infantes ¿Porqué no voy a compartir mi cama? Es lo más bonito que se puede hacer También Madonna hizo méritos para aparecer en este catálogo de excentricidades cuando afirmó: Soy dura y ambiciosa, y sé exactamente lo que quiero. Si eso me convierte en una puta, perfecto Una de las más memorables oradoras, Britney Spears, también tiene su hueco. Respecto a la virginidad, me gustaría esperar a saber que estoy con la persona adecuada, la persona con la que quiera casarme Dos veces se casó y dos de divorció. LA PLAYA PERFECTA a playa perfecta no existe; pero, si existiera, nos gustaría más la otra, a la que no hemos ido para ir a ella. Ni siquiera en alguna de esas islas paradisíacas que al parecer sí existen se acierta: vas a las playas del norte, cuando era un día claramente de las del sur; justo hoy, se apelotonan las algas; desaparecen las algas y aparecen las medusas; demasiado sol y pocas sombrillas; la arena oscura; no hay una arena gustosa; piedras para entrar al agua; no hay chiringuito; hay un chiringuito con la música muy alta; no se pueden clavar las sombrillas; demasiados italianos... En fin, la lista de peros y contraperos que se le pueden poner a cualquier playa es demasiado larga como para que la agote un simple humano en una simple columnilla. A mi modo de ver, una playa se acerca unos centímetros más a la perfección si por ella cruza de vez en cuando un señor que silba y que vende una maravillosas piñas, las cuales trocea con un espadín como maorí (hoja de Albacete) y con una pericia que ya quisiera Hannibal Lecter. Esas piñas jugosas y frescas no tienen precio, aunque el tipo se las arregla para ponerles uno que te hace silbar esta vez a ti. Unos cuantos dados de esa piña justifican un día de cualquier playa. De no haber señor con piñas, lo siguiente, a mucha distancia, es que venga el de los cocos. Otro silbido, pero mismo espadín: crash, crash, crash... trago de líquido blancuzco y rumia de esa carne casi obscena que ofrece el coco. No es la lascivia de la piña, pero vaya, tampoco esos precios. Si la playa es amplia y la arena blanca y limpia, el paisaje imponente, las aguas azul turquesa, si no hay medusas ni una colonia entera de italianos con la braga náutica, ni la armada inglesa en forma de yates a treinta metros de la orilla... bueno, tal vez se pueda aceptar que en vez de piñas o cocos pase por allí alguien con bombones helados, o hasta con birras del tiempo... Porque, como todo el mundo sabe, la perfección no existe, y además es aburrida. L Cantantes a viva voz Exceso de personalidad Tras su separación de Tom Cruise: Ahora podré volver a llevar tacones borracho, preguntó a la ayudante del sheriff, que debía estar escudriñando los atributos del actor: ¿Qué estás mirando, pequeña? Otras frases de la lista suenan a excusa sincera. Hugh Grant, tras su divino escarceo, reconoció en televisión que al final, hay que ser franco y decir: hice algo deshonroso y mezquino Genial, como siempre, Jack Nicholson, dejó Hugh Grant confesó sus pecados ABC Liz Taylor, siempre orgullosa ABC Cruise, contra la psiquiatría ÁNGEL DE ANTONIO