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4 OPINIÓN LUNES 20 s 8 s 2007 ABC DIRECTOR: JOSÉ ANTONIO ZARZALEJOS PRESIDENTA- EDITORA: CATALINA LUCA DE TENA DIRECTOR GENERAL: JOSÉ LUIS ROMERO Área Financiera: Jorge Ortega Área de Márketing: Javier Caballero Área Técnica: José Cañizares Área de Recursos Humanos: Raquel Herrera DIRECTOR GENERAL DE DESARROLLO: EMILIO YBARRA PRESIDENTE DE HONOR: GUILLERMO LUCA DE TENA Director Adjunto: Eduardo San Martín Subdirectores: Santiago Castelo, Fernando R. Lafuente, Alberto Pérez, Alberto Aguirre de Cárcer Jefes de Área: Jaime González (Opinión) J. L. Jaraba (España) Miguel Salvatierra (Internacional) Ángel Laso (Economía) Juan Cierco (Cultura, Ciencia y Deportes) Mayte Alcaraz (Fin de Semana) Jesús Aycart (Arte) Adjuntos al director: Ramón Pérez- Maura, Enrique Ortego y Ángel Collado Redactores jefes: V. A. Pérez (Continuidad) A. Martínez (Política) M. Erice (Internacional) F. Cortés (Economía) A. Puerta (Regiones) J. Fernández- Cuesta (Sociedad) A. Garrido (Madrid) J. G. Calero (Cultura y Espectáculos) J. M. Mata (Deportes) F. Álvarez (Comunicación- TV) A. Sotillo (S 6 y D 7) L. del Álamo (Diseño) J. Romeu (Fotografía) F. Rubio (Ilustración) y S. Guijarro MÁS GASTO EN HIPOTECAS, MENOS CONSUMO L CRISIS DE IDENTIDAD EN EL PSC CHO años de espera para desplazar al Partido Popular del poder no parecen suficiente motivo para mantener en calma las aguas socialistas, inquietas, a pesar de los sondeos de intención de voto, como consecuencia de la derrota en las elecciones locales y autonómicas del 27- M y de la proximidad de las generales de 2008. El balance de Rodríguez Zapatero como secretario general del PSOE tiene sus números rojos en algunas organizaciones regionales de su partido muy importantes para la suma final de escaños. Como Madrid, por ejemplo, donde los socialistas están convalecientes de una crisis que tuvo su causa en la gestión directa del presidente del Gobierno en las designaciones de candidatos fracasados e impuestos al margen de la dirección local. La situación en Navarra habla por sí sola, como ejemplo de la ligereza con la que el PSOE asume sus responsabilidades políticas y, por supuesto, los costes políticos que conlleva ser un partido sin criterio, que no sabe o no puede elegir su opción en una disyuntiva tan sencilla como la que enfrentaba un proyecto foralista con un proyecto nacionalista. En el País Vasco, los socialistas arrancaron la legislatura como paladines del cambio y han acabado como comodines de la expansión nacionalista, que ha alcanzado niveles que parecían olvidados al concentrar el PNV los gobiernos de la Comunidad y de los tres Territorios Históricos. Cataluña es el último escenario de esta cadena de desestabilizaciones que sufre el socialismo español, que parece no saber si, según el lugar, es socialista, nacionalista o confederalista. Como informa hoy ABC, el bloque maragallista del Partido de los Socialistas de Cataluña pretende recuperarse del montillazo aplicado por Rodríguez Zapatero para defenestrar a Pasqual Maragall, proponiendo una serie de medidas que reafirmen al partido frente a la dirección central del PSOE. Más que una diferencia de ideología, los seguidores del anterior presidente de la Generalitat representan una visión propia del papel del socialismo catalán en el seno del socialismo español, en la que O se enmarcaría la constitución de un grupo propio en el Congreso de los Diputados, planteada por esta corriente del PSC, que contaría por anticipado con cerca de una veintena de parlamentarios. El seguidismo practicado por el tripartito al PSOE en la defensa de la ministra de Fomento, Magdalena Álvarez, pese a su evidente y personal responsabilidad política por el caos de infraestructuras en Cataluña, ha pesado decisivamente en la apuesta por segregar a los parlamentarios socialistas del Congreso e integrarlos en un grupo propio. A mayor abundamiento, el descenso electoral de los socialistas en las últimas autonómicas y las consecuencias de la pésima gestión de las crisis de infraestructuras y servicios pueden ser aprovechados por Convergencia i Unió para alcanzar su objetivo de ser decisivo en la conformación del próximo Gobierno central. Está claro que los nacionalistas de CiU han aprendido la lección de estos años, no se fían de Zapatero y quieren dejar a Montilla y su tripartito a solas con los apagones, los atascos en las autopistas y los problemas de los trenes de cercanías. CiU ha pagado su apoyo al PSOE en el Estatuto con otros cuatro años de oposición, con disensiones internas y, sobre todo, con una imagen de aliado fácil Las recientes declaraciones tanto de Duran i Lleida como de Artur Mas criticando al tripartito, reivindicando las inversiones en Cataluña por el pacto PP- CiU de 1996 y cancelando el repudio ante notario de cualquier acuerdo con los populares, demuestran que la coalición nacionalista ha abierto una nueva etapa, que tendrá una expresión definitiva en la enmienda a la totalidad que presentarán al proyecto de presupuestos generales del Estado para 2008. Zapatero se ha volcado con promesas de dinero y compromisos políticos hacia Cataluña porque los socialistas empiezan a temer que un descenso del respaldo electoral en esta comunidad arriesgue su victoria en las próximas elecciones generales, cuyo resultado puede dirimirse por un puñado de escaños. ASENTAMIENTOS CONFLICTIVOS pesar de las promesas del delegado del Gobierno en Castilla- La Mancha, el asentamiento ilegal de inmigrantes rumanos en La Herrera (Albacete) continúa en su sitio, e incluso han regresado algunos que se habían marchado. Las imágenes del campamento situado al borde del trasvase Tajo- Segura, no son propias de un país civilizado. La carencia de los servicios elementales genera unas pésimas condiciones de vida, en particular por la falta de higiene. La situación se repite en otros lugares de España con grupos de extranjeros que acampan como pueden en espera de que comience la campaña de recogida de determinados productos agrícolas. Dadas las circunstancias, no es admisible el optimismo que transmite el Ministerio de Trabajo y Asuntos Sociales sobre el éxito de la campaña de control de los cayucos durante el verano actual. La llegada de este tipo de embarcaciones ha disminuido en cifras absolutas, pero es notorio que el año pasado se batieron todas las marcas negativas, y es lógico, por tanto, que las medidas de control hayan producido efectos positivos. Por lo demás, la llegada de subsaharianos a las Islas Canarias a través de los cayucos es tal vez la expresión más aparente del problema, pero dista mucho de ser la fuente más nutrida de acceso ilegal al territorio nacional, puesto que muchos miles de personas utilizan las fronteras terrestres y los aeropuertos como vías de entrada. A Los asentamientos significan la aparición de un fenómeno especialmente grave en relación con la inmigración ilegal. No se trata ya de individuos aislados que deambulan a su aire, sino de grupos relativamente organizados que, dadas las circunstancias, generan conflictos de convivencia con los vecinos de los pueblos correspondientes. Por eso los ayuntamientos no pueden quedarse solos para hacer frente a una tarea que desborda casi siempre sus posibilidades. El Estado y las comunidades autónomas tienen que asumir su cuota de responsabilidad, ofreciendo a los municipios recursos materiales y personal especializado para encauzar los problemas inmediatos. Sobre todo, deben tomar medidas eficaces para impedir la formación de poblados marginales, cuya erradicación, una vez establecidos, resulta siempre más traumática y compleja. España está conociendo a pasos acelerados las consecuencias del fenómeno migratorio. Ciertas decisiones del Gobierno han generado un efecto llamada que ahora no es fácil controlar porque ha calado la idea de que lo importante es acceder a nuestro territorio y que, una vez aquí, los papeles llegarán tarde o temprano. Los más beneficiados de estas decisiones erróneas son quienes manejan las mafias que trafican con seres humanos, por eso no hay lugar para el optimismo del departamento dirigido por Jesús Caldera. A adquisición de la vivienda habitual significa para la familia media española, según datos del Banco de España, algo más de siete veces la renta anual disponible. Medido desde otra perspectiva, esa misma familia media tiene que dedicar el 45 por ciento de su renta anual para amortizar la financiación asumida para adquirir esa vivienda. Estos dos datos delimitan la situación de millones de familias que adquirieron su vivienda habitual durante los últimos años, con precios que crecían en torno al 15 por ciento anual en términos reales, y en unas condiciones financieras muy favorables por mor de unos tipos de interés bajos y con plazos de amortización largos, entre 25 y 35 años. Ahora las condiciones han cambiado. Los tipos de interés se desplazan al alza de tal manera que la renovación del tipo de referencia supone entre un punto y un punto y medio de encarecimiento sobre el anterior. Y los plazos no pueden estirarse más, de manera que es sencillo recortar el coste del vencimiento mensual a costa de reducir la amortización del principal. En resumen, el coste hipotecario ha crecido el equivalente a añadir dos amortizaciones adicionales a las doce naturales del año. Así que las familias tienen que dedicar más recursos, más renta, a la amortización de su hipoteca que financia algo tan prioritario como el hogar donde reside. El efecto inmediato de esa situación no puede ser otro que una reducción del consumo familiar: lo que tiene que ir destinado a la amortización hipotecaria, lógicamente, se detrae de otros gastos, lo que afecta al consumo familiar. La subida de los tipos de interés ha puesto en cuarentena cualquier alegría de gasto y, por tanto, pone freno al ritmo de crecimiento económico, basado en el consumo de las familias. Los datos facilitados por las entidades financieras no evidencian aún un crecimiento significativo y preocupante de la morosidad (situada el pasado mayo en el 0,7 por ciento de los créditos vigentes) pero la tendencia de este año es al alza y hay que tomar nota de ello. Sí se ha notado más un retroceso en los índices de puntualidad de las amortizaciones, que es siempre anticipo de un crecimiento significativo de la morosidad efectiva, fenómeno que suele dar la cara meses después de producirse. Además, se trata de fenómenos con mucha inercia: una vez puestos en marcha, su corrección es lenta y costosa. El factor clave para sostener el modelo reside en los niveles de empleo, que son los que determinan el buen fin del crédito hipotecario. Mientras las familias mantienen el nivel de ingresos- -su renta disponible- -las hipotecas se pagan. Y para que el empleo se mantenga es imprescindible que la economía no se deteriore y se mantenga el crecimiento. Más claro aún: el empleo refleja confianza, consumo y crédito; el desempleo implica falta de crecimiento y estancamiento. O en el peor de los casos, recesión. El problema real no es que las hipotecas sean más caras; la cuestión de fondo radica, globalmente, en la confianza y la credibilidad en el sistema.