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ABC DOMINGO 19 s 8 s 2007 DEPORTES 105 Año 25 de la edad de oro En 1982, el equipo de Antonio Díaz- Miguel ganó por primera vez a Estados Unidos (109- 99) en competición oficial y quedó cuarto en el Mundial de Colombia, un hito que dio pie al desarrollo popular del deporte de la canasta MIGUEL ÁNGEL BARBERO MADRID. Agosto de 1982. Con la transición política completada después del triunfo socialista, la visita del Papa y el Mundial de fútbol eran las dos citas más esperadas del año. Sin embargo, el fracaso de la selección en terreno propio sumió a los españoles en una decepción colectiva que amenazó con amargarles el verano. Menos mal que, sin comerlo ni beberlo, un suceso sirvió para alegrarles la vida. El éxito del baloncesto. El equipo nacional (como le gustaba denominarlo a su responsable, Antonio Díaz- Miguel) viajó a Colombia para participar en el Mundial. Antes de embarcar, las esperanzas de éxito no eran muchas, como reconoce López Iturriaga. Para el anterior campeonato no nos habíamos clasificado, por lo que íbamos con ilusión pero sin muchas esperanzas, a ver qué pasaba Y lo que pasó fue una auténtica revolución. Que lo hicieron tan bien que la gente empezó a hablar de ellos por la calle. En esos momentos el seguimiento por parte de los medios de comunicación era muy limitado. Y al país suramericano fueron sólo un puñado de periodistas. De ellos, Juan Manuel Gozalo fue el único en radiarlo en directo y tuvo gran repercusión. En aquel momento RNE tenía gran sensibilidad por el deporte y el baloncesto se aprovechó del bajón del fútbol para acaparar el interés popular. Además, la selección transmitía magia y un carisma que llegaban mucho a la gente Con su gracejo habitual, Fernando Romay comenta que gran parte de la atención la debemos a que nuestros partidos eran de madrugada, lo que habituó a tres generaciones a trasnochar... pero lo cierto es que la gente se acostumbró a ver el basket de otra manera Como los éxitos llegaron desde el primer partido (se ganó a Panamá, que tenía un equipazo) la animación fue subiendo. Hasta llegar al clímax con el triunfo ante Estados Unidos (109- 99) una hazaña para España. En ese momento no éramos conscientes de lo que habíamos hecho- recuerda Iturriaga- Fue un partido impresionante, con todo el mundo a gran nivel (hubo cuatro jugadores con más de 19 puntos) Gozalo lo vivió con gran intensidad. No sé por qué, pero Díaz- Miguel estaba convencido de que se iba a ganar y se jugó un choque perfecto. Recuerdo una gran defensa y una enorme velocidad, que me hizo terminar sin voz y llorando de emoción A partir de ahí, el interés aumentó y España terminó jugando por la medalla de bronce contra Yugoslavia. Lamentablemente, el árbitro Reynoso protagonizó uno de los episodios más lamentables del baloncesto y les regaló el triunfo a los balcánicos (117- 119) Pero el paso adelante ya estaba dado. De las doscientas personas que acudieron a recibirles a Barajas a los miles que asistieron el año pasado a la Plaza de Castilla media un abismo. No sé si nosotros pusimos las bases de esto- concluye Romay- pero pienso que esta selección tendrá más posibilidades de seguir ganando España se da un nuevo baño de confianza a costa de Lituania España Lituania 22- 13 22- 13 1 c 2 c 3 c 97 74 21- 26 43- 39 32- 21 75- 60 22- 14 97- 74 4 c España: Calderón (18) Navarro (22) Jiménez (5) Pau Gasol (11) Reyes (11) -cinco inicial- Fernández (9) Sergio Rodríguez (5) Berni Rodríguez (8) Marc Gasol (1) Mumbrú (5) Trias (2) y Cabezas. Lituania: Jasikevicius (6) Javtokas (9) Siskauskas (14) Slanina (5) K. Lavrinovic (12) -cinco inicial- Kaukenas (2) Gustas (3) D. Lavrinovic (5) Songaila (6) Kleiza (12) y Jankunas. MIGUEL ÁNGEL BARBERO Se suponía que después de la paliza de Gijón, Lituania llegaría a Orense con ganas de morder a España. Una derrota por veinte puntos, aunque sea en un amistoso, no es de recibo para una selección que aspira a proclamarse campeona europea. Pues bien, si no quería caldo, ayer se llevó dos tazas. A dos minutos para el final perdía por treinta (95- 65) y el maquillaje final del resultado (97- 74) poco hizo para aliviarle la pena. Los españoles salieron a lo suyo, ensayando distintos sistemas ofensivos y defensivos para incidir en los pequeños matices tácticos que busca Pepu Hernández. Y sólo se dejaron sorprender por los lituanos en una ocasión (8- 9) a los cinco minutos. A partir de ahí, nunca perdieron la iniciativa aunque es cierto que tuvieron momentos en los que las ideas se nublaron. La defensa flaqueó más de lo debido, pero cuando la calidad de una plantilla es tan grande eso se suple fácilmente con acciones espectaculares. Esta vez no hicieron falta los puntos de Pau Gasol, pues con dos rachas individuales se acabó el partido. Primero fue Juan Carlos Navarro quien dio un tirón de ocho puntos seguidos para romper un (43- 43) después de descanso; después, la locura llegó con los trece consecutivos de José Manuel Calderón (tres triples y cuatro tiros libres) que colocaron un (75- 60) al final del tercer cuarto. El choque ya estaba visto para sentencia y el último periodo sólo sirvió para desbordar la fiesta española. Los jugadores menos habituales anotaron sin piedad desde todos los rincones sin que los bálticos pudieran hacer nada para capear el temporal. España va bien. Acciones espectaculares Epi intenta robar el balón a los norteamericanos en presencia de Fernando Martín ABC Brabender dio el mejor testigo Wayne Brabender afrontaba su último torneo internacional a sus 37 años. El hecho de haber nacido en Estados Unidos no me motivada especialmente al enfrentarme a ellos. Lo que me gustaba era ganar y mucho más a las potencias como ellos, los yugoslavos o los soviéticos El capitán encabezaba, junto a Gozalo: Recuerdo una gran defensa y una enorme velocidad, que me hizo terminar sin voz y llorando Corbalán, un bloque muy joven que completaban Solozábal, Costa, Sibilio, Iturriaga, Epi, Margall, Jiménez, Romay, De la Cruz y Fernando Martín. Cada año le dábamos el susto a un equipo- -apunta el eterno delegado, Manolo Padilla- -y esa vez les tocó a los americanos lo que reafirma la idea de que Wayne Brabender de que lo logrado en Colombia fue una hazaña, pero en ningún caso una casualidad. Fue el resultado de muchos años de trabajo y de evolución