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ABC DOMINGO 19- -8- -2007 Los autores de los tiroteos en las escuelas de EE. UU. padecen timidez cínica 97 ñía, su presidente, Robert T. Bigelow, anunció que los costos de la carrera espacial se están multiplicando tanto y a tal velocidad- -particularmente en la superinflacionaria Rusia, especifica- -que esperar demasiado puede ser económicamente suicida. La decisión oficial corporativa es actuar ya. ¿Es un mensaje dirigido a los accionistas, esos tiranos del mundo empresarial americano, donde ya no cuenta qué produces o qué vendes, sino cuánto cotizas y creces cada año en Bolsa? ¿Podría ser este incipiente mercado espacial una forma de vender humo y captar incautos, o es una sólida apuesta de futuro? Lo cierto es que la mismísima NASA parece tomar muy en serio estas cosas. No se le han caído los anillos por buscar inspiración fuera de casa, y hasta pensar en convocar concursos de dotaciones millonarias, para diseños de micronaves espaciales, o para nuevos ingenios capaces de alunizar con menos costos. Estos concursos están abiertos a todas las empresas. Pero de momento el galardón más prestigioso del sector sigue siendo el Premio Ansari X, instituido en 1996 por el emprendedor neoyorquino Peter Diamandis (Ansari es el nombre de los capitalistas indios que elevaron la dotación del premio a 10 millones de dólares) para quién lograra construir una nave espacial capaz de transportar a 3 personas a 62 millas de la Tierra- -el punto donde se considera que cesa la atmósfera y arranca el espacio exterior- devolverlas a casa sanas y salvas, y repetir el viaje en dos semanas. Astronautas de chiripa abstenerse. El ingeniero aeronáutico Burt Rutan consiguió embolsarse el premio en el año 2004 como creador del SpaceShipOne, la primera nave espacial pilotada no gubernamental de la Historia. La empresa de Burt Rutan fue adquirida recientemente por una cantidad astronómica- -valga la redundancia- -por una firma rival interesada en los secretos de su elevada tecnología espacial. Los antiguamente venerables simposios espaciales empiezan a adoptar el aire de abigarrados mercadillos. Donde la carrera espacial se compra y se vende al mejor postor. ¿Apuesta de futuro o humo? Recreación de la que será la primera estación espacial para turistas. La nave podría lanzarse dentro de tres años terrestres. Ya existen incluso estimaciones de las dimensiones del mercado disponible: se calcula que ahora mismo hay unas 40.000 personas en el mundo capaces de costearse semejante lujo. ¿Pero de verdad querrán hacerlo? Como ser millonario no va necesariamente asociado a ser tonto, la primera duda que hay que disipar es si se está gestando un sector turístico nuevo con todas las de la ley, o si las empresas autoproclamadas punteras del citado sector lo que van es de farol. ¿Podría ser el turismo espacial un anzuelo para generar expectación y propulsar publicitariamente otros proyectos de las mismas empresas? En la actual fase de la carrera espacial privada no puede descartarse ninguna opción. Ni siquiera en el caso de corporaciones íntegramente creadas para este propósito. Es el caso de Bigelow Aerospace que acaba de poner en órbita dos vehículos espaciales inflables- -el Génesis I y el Génesis II- -y que pensaba lanzar un tercero, el Galaxy, a lo largo de 2008, a modo de preparación del que sin duda es su proyecto más ambicioso: el Sundancer, una estación espacial tripulada de pago (a dispo- FOTOS ABC sición de turistas, pero también de agencias espaciales públicas si lo solicitan, por ejemplo, para reparar una sonda o un telescopio) que esperaban tener lista para 2010. Ahora aseguran que este proyecto podría adelantarse tanto, que ya no valdría la pena lanzar el Galaxy. En un dramático y a la vez optimista discurso publicado en la página web de la compa- ¿Burbuja inmobiliaria en la Luna? Si las incipientes empresas privadas astronáuticas tienen un algo de irreal, ¿qué decir del sarpullido de inmobiliarias que ofrecen terrenos en la Luna, Marte, Firmas como The Lunar Registry que acompaña su oferta de primorosos pergaminos acreditativos de la propiedad ya se han embarcado en esta nueva aventura. Más expeditivo se muestra el empresario de Nevada Dennis Hope, que presume de haber vendido ya cerca de 400 millones de acres (unos 1.6 millones de kilómetros cuadrados) Hope también alardea de contar entre sus clientes a las prestigiosas cadenas hoteleras Hilton y Marriot, a estrellas de Hollywood, ex presidentes de los Estados Unidos y al mismísimo presidente, George W. Bush. El negocio se le ocurrió a Dennis Hope precisamente oyendo una alocución de Bush en la cual éste anunciaba que los Estados Unidos esperan volver a la Luna en 2017, donde comenzó la aventura espacial, y abrir una base lunar estable tres años después. No es el único país con pretensiones de este tipo. China, Rusia, Japón, India y todos los países europeos con programa espacial también se han apuntado al carro. No hace falta ser un lince para darse cuenta de que el satélite terrestre, y cualquier planeta habitable que se ponga a tiro, devendrán más pronto que tarde una disputada frontera comercial. Pero de momento, y mientras a nadie se le ocurra colmar los vacíos legales- -o encuentre cómo- ya que ningún país podría hacerlo en solitario, no hay problema. Hoy esos terrenos extraterrestres tan deseables son tierra de nadie. A disposición de cualquier listo con ganas de aventura que la reclame y la ponga a la venta. Más información sobre turismo espacial: http: www. bigelowaerospace. com