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96 CIENCIAyFUTURO www. abc. es cienciayfuturo DOMINGO 19- -8- -2007 ABC El espacio se privatiza Los gobiernos y la NASA han decidido ceder el protagonismo de la carrera espacial a emprendedores, excéntricos y millonarios. Lo que empezó como el capricho de pocos hoy es ya una tendencia ANNA GRAU NUEVA YORK. Desde que en 1957 una todavía imponente Unión Soviética lanzara el primer Sputnik, y el norteamericano Neil Armstrong plantara el primer pie humano en la Luna en 1969, la carrera espacial parecía cosa de superpotencias locas por enfrentarse y por competir. Pero el fin de la Guerra Fría le quitó al duelo estelar de titanes mucha mística y, en consecuencia, casi todo el presupuesto. El antiguo poderío estelar ruso se desbarata entre el caos político y económico y una descarada corrupción. La NASA pierde prestigio casi cada quince días (cuando sus astronautas no están borrachos o liados, son los transbordadores espaciales que explotan o las sondas que se pierden) y tiene cada vez más dificultades para justificar las cuantiosas inversiones que requieren sus proyectos ante un gran público poco familiarizado con las sutilezas científicas. Los programas europeos obtienen por ahora resultados más meritorios que brillantes. En cambio afloran sin cesar las empresas ávidas de lanzarse a la aventura. ¿Ha llegado el momento de privatizar el espacio? En 2001, el estadounidense Denis Tito se convirtió en el primer turista espacial, abriendo una brecha que posteriormente han transitado otros millonarios excéntricos como él en Australia, en Japón o en Irán. Lo que empezó como el capricho de pocos y la necesidad de muchos de rentabilizar las costosas salidas tripuladas de la Tierra, ha acabado consolidando una tendencia. Si en verdad existe un público dispuesto a pagar fortunas por este tipo de viajes, ¿no es inevitable que acabe existiendo un mercado que los ofrezca? El vehículo privado Génesis I se dio su primer paseo espacial a primeros de año espacio exterior, que tiene previsto abrir sus puertas en el 2012. El equipo de Claramunt se ha asociado con profesionales americanos de la astronáutica para diseñar Galactic Suite Project que por el módico precio de 3 millones de euros dice que va a ofrecer a sus clientes una estancia en una suite en una cápsula en forma de racimo de uvas orbitando a 450 kilómetros de la Tierra. Cada habitación gozará de amplios ventanales por donde el cliente verá el Sol salir y ponerse 15 veces al día. También se duchará con gotas de agua flotante y realizará actividades científicas Para estar a la altura, cada turista espacial habrá pasado varias semanas de entrenamiento en un resort de lujo en un emplazamiento tropical- -nada que ver con los duros entrenamientos de los astronautas de verdad en el desierto- antes de meterse en un transbordador que le llevará a pasar tres noches extra- Hoteles galácticos Las leyes del turismo espacial EI interior del Génesis, pensado con poco lujo para los turistas cinco estrellas que lo visitarán Estados Unidos, cuna de la carrera espacial pública, pero asimismo urna de las esencias liberales, ha sido el primer país que se ha animado a legislar el turismo espacial. De momento lo ha hecho a título más simbólico que otra cosa: las restricciones adoptadas dan tanta risa, que más parecen un recordatorio de la capacidad del gobierno para restringir, que de su seria voluntad de hacer este cometido tan loable. También es verdad que para ponerse ahora mismo en situación hay que tener una imaginación enorme. Como la del arquitecto catalán Xavier Claramunt, conocido por su audacia multidisciplinar y por perseguir el éxito allá donde se encuentre: en la cima de las torres más altas de China, en un hotel edificado en el fondo del mar, o en otro hotel surcando el Por el módico precio de 3 millones de euros se podrá gozar de una suite en una cápsula a 450 kilómetros de la Tierra. El cliente verá salir y ponerse el Sol 15 veces al día