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ABC DOMINGO 19- -8- -2007 VISIONES 40 LOST IN TRASLATION 91 BELLEZA Teresa de la Cierva Marta Barroso Bocas para comérselas Para salir arreglada a la calle me basta con un pañuelo, unas gafas de sol y una barra de labios Y no lo decimos nosotras- ¡que no necesitamos ni eso! lo decía Marilyn Monroe, la sex symbol por excelencia, que era muy consciente del tremendo poder de seducción de llevar los labios pintados. Y ésta es una de las pocas cosas que no cambia con los tiempos. Bourjois realizó una encuesta sobre los gustos de los hombres respecto al maquillaje y quedó muy claro que les gustamos más las mujeres cuando nos pintamos los labios. Y si es de rojo, mucho más (todavía) El rosa lo aceptan porque les parece femenino y coqueto, pero tire sus barras de tonos naranja que les resulta agresivo, y las marrones, porque les deja indiferentes. Y eso de dejarles indiferentes no nos apetece, ¿verdad? Si quiere entrar en el juego de la seducción, tome nota de las armas para que su boca esté para comérsela Las texturas brillantes transmiten sensualidad. Pruebe Lip Inflation Tints de Sally Hansen que hacen honor al nombre inflando ópticamente los labios (tenga cuidado de no pasarse de la línea de la boca porque los brillos fuera del contorno quedan sucios Si prefiere las barras mates, póngase siempre un toque de brillo (Extraordinaire Voluminising Lip Balm de Ultima II) en el labio inferior y parecerá más carnoso. Para agrandar la boca, marque la curva del centro del labio superior con lápiz blanco (Contour No Color de Bourjois) o incluso corrector de ojeras (Concealer de Phyris) ¿Quiere color duradero? Pásese por los labios un cubito de hielo envuelto en plástico, ya que el frío y la humedad fijan los pigmentos. O utilice Lipfinity Reflections de Max Factor que se mantiene por mucho que coma, beba, sonría o bese, y además tiene partículas de mica que reaccionan según el tipo de iluminación, y sus labios brillarán discretamente con luz natural, aumentando la intensidad bajo la luz artificial. Si además de guapa busca estar protegida, Tinted Lip Balm de Bobbi Brown (8 colores) y Baume Prodigieux Lèvres de Nuxe tienen PS 15 y nácares deslumbrantes que aportan un plus de volumen. Y con estos calores, besos refrescantes con Liposan Frutas (cereza, fresa, melón dulce o mandarina) o Rolling Fruits de Beter (frambuesa, sandía, cereza, naranja o melocotón) ¿Que su pareja es muy gourmet Con los brillos Charlota de Fresas, Lichi Avellana o Guayaba Intensa de DiorKiss se le hará la boca agua. El Buda de Kamakura DE SAN BERNARDO La eternidad entre arrozales En Japón es posible disfrutar de unos días de descanso alejados de la vitalidad de la capital y deleitarse por frondosos bosques e inmensos arrozales, por la armonía de monumentos naturales que proporcionan al viajero una paz inigualable RICARDO MENÉNDEZ SALMÓN TOKIO. Intoxicado por la vitalidad de Tokio, y una vez comprobado cómo el mundo se hace carne en el asombroso cruce óctuple de Shibuya o de qué modo la inverosímil fauna humana que puebla Harajuku es capaz de profanar todos los prejuicios, resulta oportuno tomarse un respiro y visitar Kamakura para disfrutar de su bellísimo Buda sedente, cumbre del bronce hecho armonía, antes de dirigirse hacia Hakone, preámbulo a los llamados Alpes Japoneses y lugar de descanso del urbanita alienado. Comer, bañarse y dormir en un ryokan es una de las experiencias más placenteras que puedan imaginarse, especialmente cuando el Fuji vela nuestro reposo con su imponente aspecto de yunque invertido. Porque el Fuji es a la naturaleza lo que el David de Miguel Ángel es a la cultura. Aunque se haya visto un millón de veces en cuadros, películas o fotografías, sólo al natural se comprende su misterio, su grandeza, su irreproducibilidad. Late aquí un Japón frondoso, ubérrimo, rabiosamente verde, un paisaje que resume con orgullo la política forestal más proteccionista del planeta, aunque por desgracia sólo se ejecute sobre suelo propio, mientras en territorios remotos las empresas niponas practican un saqueo de los bosques organizado con fría eficacia. El viaje hacia el corazón de Honshu, isla en la que se asientan las ciudades más importantes del archipiélago, tiene parada obligada en Takayama, delicioso enclave que sobrevivió indemne a los bombardeos de la Segunda Guerra Mundial y en el cual se respira la paz que dibujan los inmensos arrozales, salpicados aquí y allá por tumbas ante las que resulta inevita- ble compadecerse de la mayoría de nuestros muertos de Occidente, aprisionados bajo cemento en horribles camposantos. En el entorno de la presa de Mirobu, estupendo ejemplo de la vanguardia tecnológica japonesa, se esconde Shirakawago, aldea justamente célebre por sus casas de techo de paja, cuya restauración y o confección, ejecutadas cada treinta años, recuerdan algunas de las ceremonias colectivas campesinas que John Berger recogió en Puerca tierra Viajando hacia el mar del Japón, frecuente motivo de disputa con los belicosos rusos y con los incómodos vecinos de Corea del Norte, también la ciudad de Kanazawa merece una visita atenta, aunque sólo sea para pasear por su Kenrokuen, inmejorable ejemplo de por qué razón el pensamiento panteísta, subyacente tanto al budismo como al sintoísmo, conforma el núcleo emocional de la cosmovisión japonesa. La creencia en una comunión que trasciende los conceptos de animado e inanimado, orgánico e inorgánico, vivo y muerto, adopta en este privilegiado jardín de Kanazawa ciertas formas de la belleza que, permitido el anacronismo, incluso el mismísimo Sócrates, disfrutando del rumor del agua bajo los plátanos del Fedro platónico, habría aplaudido con una emoción no muy distinta a la que hoy nos embarga a nosotros. El jardín panteísta Los pintalabios, rojos, mejor ABC