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90 40 TIRIOS Y TROYANOS BAJOS FONDOS DOMINGO 19- -8- -2007 ABC ALTOS VUELOS CON MANTÓN DE MANILA Donde estén las fiestas castizas que se quiten las naranjas de la China y los ramadanes mestizos de La Paloma como de su verbena. Según cuentan, pedía para todos sus hijos por igual, aunque vinieran de padre diferente. Luego, con el tiempo y una caña, llegaría Tomás Bretón para poner música al sainete de Ricardo de la Vega, convirtiendo La verbena de La Paloma en obra cumbre del género chico. ¿Dónde vas con mantón de Manila? Y como tiene que haber de todo en la viña del Señor, y como ahora hay donde elegir, aquí toca plantarse y hacerlo. Y, por lo mismo, un servidor hunde la tecla para festejar los Santos de su pueblo, pues donde estén las fiestas castizas que se quiten las naranjas de la China y los ramadanes mestizos. Para el cruce de manolo, majo y chispero que aquí hunde tecla, nunca será lo mismo tirar una toalla en el suelo y ponerse con el bullate en pompa, mirando a la Meca, que bailar un chotis sin salirse del cuadro donde una virgen castiza reparte los premios de la lotería. Nunca. Palabra de ateo. EL FRIKI COLECTIVO He contemplado con chiribitas en los ojos a hombres hechos y derechos pelearse en el agua por agarrar un pato de plástico de actos diabólicos de los que escapamos vivos por casualidad. Todo empezó con la emboscada de los tamborileros en la plaza del Ayuntamiento. A cada zambombazo seguía una detonación y todo el estruendo reverberaba en los soportales, así que huimos a la carrera antes de que nos enloqueciera el fragor. Jadeando y ensordecidos llegamos a otra plaza, con tan mala suerte que nos vimos involucrados en disturbios feroces. La batalla era a tomatazos, lanzados con igual saña a nativos y foráneos; allí nadie descansaba para explicarnos cuál era la discrepancia a resolver, y sólo nos propinaban un golpe tras otro, por lo que escapamos de nuevo a toda prisa. En nuestra fuga, nos dimos de bruces con el santo, la virgen y el gentío en procesión, decididos a impedirnos el paso. Retrocedimos con sigilo y santiguándonos, por no ofender a aquella población que tan mal nos quería sin haberle hecho nada, hasta que llegamos a la iglesia, donde pensamos hallar cierto descanso. Apoyados en la torre del campanario, tratábamos de recobrar el resuello cuando cayó en picado sobre nosotros una cabra que había sido arrojada violentamente desde lo alto. Si no le abolló a mi hermano la cabeza, fue sólo por un milagro, creo yo que gracias a la intercesión de aquella virgen ante la que tan cortésmente nos habíamos persignado y que, a esas alturas, parecía ser la única del pueblo sin aficiones extravagantes o rarezas de carácter. Desde entonces entiendo a los que dicen que es imposible sustraerse al festejo. Por eso prefiero verlos en televisión. La experiencia sigue resultando confusa, no obstante. No daré nombres, porque aquí se viven las cosas de la tierra muy a la tremenda, pero he contemplado con chiribitas en los ojos a hombres hechos y derechos pelearse en el agua por agarrar un pato de plástico. Tíos como castillos en pos del patito amarillo, en una modalidad ecológica de la suelta de patos que les ahorra a los bichos el estrés. Lo peor, con todo, fue una celebración en la que intervenían los bomberos. Mira que es difícil que me disguste a mí ese cuerpo, pero cuando vi a uno de sus miembros subirse por una escalera en traje de faena para descolgar un cuadro de la virgen, por momentos dudé si seguía el reportaje de las fiestas o había empezado ya Bricomanía. ¿Y renegabas tú el otro día de la siesta, Montero, porque temes que suban los del Califato y nos pillen durmiendo? Peor será que nos sorprendan en fiestas, haciendo el friki en masa y liados entre nosotros a tomatazos. Montero Glez Escritor Irene Lozano Escritora L legado el buen tiempo, toca sacar a los Santos y celebrarlos como merecen, o sea, al aire libre y con verbenas. Y puesto que de Madrid al cielo, estos días han sido de gloria y fiesta castiza. Y así pasa que, decir San Cayetano, San Lorenzo y La Paloma, es como decir Cascorro, Lavapiés y la Latina, barrios todos donde se luce la camisa almidoná y el mantón de flecos. Los organillos se encargan de poner un fondo de chotis y los vecinos agradecen la tradición sin salirse del cuadro. Y todo lo que sea festejar, bienvenido sea, que para llorar ya están los entierros. Por lo mismo, aquí me planto a sacar los Santos castizos y a celebrarlos según el orden que traen en el almanaque. San Cayetano, por ser el primero de ellos, es santo a festejar con limonada desde la Calle Embajadores, esquina a la del Oso, hasta la cabecera del Rastro. Con los calores, el centro de Madrid se cubre con el olor picante de las gallinejas y los pajaritos fritos y, a la tarde, suben al cielo globos de colores mientras abajo berrean los niños chicos. Para recibir a San Cayetano, el barrio atilda sus balcones y la gitanería luce sus mejores galas. Le piden salud, libertad y que alivie duquelas a la que arrancan flores de la carroza que lo pasea. San Cayetano es viajado por calles gitanas, las mismas que Ramón Gómez de la Serna recorrió un día con el grumo vital de su pluma, velando armas literarias como corresponde a todo un señorito de petulancia churrigueresca. Luego está San Lorenzo, que arranca de la iglesia que la manolería conoce como de las Chinches y que, Pedro de Répide, Cronista de la Villa y conocedor del casticismo, así lo dejo puesto en sus escritos. Y por último está La Paloma que, por ser la que es, bien merece un aparte. Aunque la patrona oficial de Madrid sea la Virgen de la Almudena, llegados los veranos, la Virgen de la Paloma es la dueña y señora del foro. No es para menos. La Virgen del Cuadro, como llaman a esta Santa, es una imagen modesta, salvada del fuego y que, todos los años, escoltan los bomberos de Madrid por calles de rumbo, mantón de Manila y vestido chiné. La Isabelona era muy devota, tanto e las fiestas patronales no se priva ni la aldea más diminuta, por corto que tenga el presupuesto, por eso estos días, ni salgo. Me dan miedo estos festejos pensados para disfrute y exhibición de lo más friki de cada casa. Me aterran desde aquellas vacaciones que pasé con mi familia en un pueblo como otro cualquiera, de gente apacible, dedicada a sus labores con esmero, y con la que convivimos sin sobresaltos todo el verano. No lo sabíamos, pero venían un largo año planeando el día del patrón: a la hora convenida, aquella ciudadanía ejemplar se enajenó y puso en marcha una cadena D Aunque la patrona de Madrid sea la Virgen de la Almudena, llegados los veranos, la Virgen de la Paloma es la dueña y señora del foro La Semana Grande de Bilbao comenzó ayer con el pregón y el chupinazo EFE Apoyados en la torre del campanario, tratábamos de recobrar el resuello cuando cayó en picado sobre nosotros una cabra