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88 40 CULTURA Y ESPECTÁCULOS DOMINGO 19- -8- -2007 ABC Nacha Pop, en plena actuación ayer en Sonorama, en Aranda de Duero FÉLIX ORDÓÑEZ Sonorama Nacha Pop, en plena forma POR FERNANDO ROJO xistía cierta expectación por saber en qué estado de forma llegaban Nacha Pop al festival Sonorama tras los diez primeros conciertos de su gira de reencuentro. Las dudas se centraban en el quebradizo físico de Antonio Vega y en la relación de éste con su primo, cuyas desavenencias cuenta la leyenda que habrían E dinamitado la banda hace veinte años. Les bastó poco más de una hora de actuación para despejar todas las incertidumbres. Por lo visto ayer en Aranda de Duero, al dúo madrileño le queda cuerda para rato: como mínimo, otros 18 bolos más que ya tienen contratados. Y si prende la chispa de la inspiración, igual hasta nos obsequian pronto con un nuevo disco. A la excelente actuación de ayer también contribuyó, y mucho, el calor con que les acogió el público. No importó que gran parte de los asistentes no hubieran nacido o fueran unos tiernos infantes cuando Nacha Pop engendró sus canciones más sobresalientes. Quizá porque La chica de ayer Relojes en la oscuridad Una décima de segundo o Lucha de gigantes se han convertido en auténticos himnos que han traspasado la barrera entre generaciones. Quizá porque, en el fondo, la música, la buena música, no tiene épocas. Pese a la hora tan tempranera, los espectadores se entregaron. Y Antonio y Nacho, arropados por una fabulosa banda de músicos, estuvieron a la altura. Así que el cóctel supo fresco y, en algunos momentos, incluso contundente. Paradójicamente, Nacha Pop desentonaron bastante menos en Sonorama que otros grupos mucho más recientes. Es el caso de Dover, que el viernes se empeñaron machaconamente en hacer bailable todo su repertorio. Por más piruetas que diera Cristina, el concierto no terminó de arrancar y sonó a enlatado. ¿Qué fue de aquella rockera con su guitarra en ristre y su voz desgarradora? Menos mal que acto seguido llegó Deluxe al rescate con toda su artillería pesada- -fantástica sección de metales incluida- -para dar paso a Ash, otro de los platos fuertes de la primera jornada. Los irlandeses demostraron que el rock no se hace con luces ni tramoyas: basta con un bajo, una gui- tarra y una batería. Los mismos mimbres con los cuales The Sunday Drivers confirmaron que son uno de los valores en alza del pop español. Pero lo mejor de la primera noche, y probablemente de todo el festival, estaba por llegar. Los Planetas taparon muchas bocas con un concierto de menos a más. Atrás quedaron aquellos tiempos en que eran un auténtico desastre en directo. Conectaron con el público desde el tramo inicial, incluso con las difíciles canciones de su último disco en el que mezclan pop y flamenco. Mientras las pantallas gigantes proyectaban, en pleno éxtasis místico, una cuidada sucesión de vírgenes, catedrales y pasos de Semana Santa, los granadinos fueron redondeando una actuación tensa e intensa. Otro de los momentos más esperados era el de los irlandeses The Divine Comedy. Fue el de anoche un concierto irregular, tan pronto en el cielo como en el infierno, que consiguió salvar Neil Hannon a base de teatralidad y en ciertos momentos, de desmesura. Pero hay pocos tipos tan elegantes como él, que se presenten en un festival de punta en blanco, con traje y corbata- -no se la desanudó hasta que entonó Generation sex fumando un pitillo y bebiendo auténtica cerveza negra. Grandes melodías y una orquesta fabulosa, pero también demasiados diálogos y tiempos muertos. Los Planetas, bajo palio