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ABC DOMINGO 19- -8- -2007 La acumulación de gas insecticida causó la explosión en un piso de Embajadores 49 Una plaza de la Cibeles casi desconocida, con más paseantes que vehículos JOSÉ ZEGRI El auto matrícula 6465, estrellado contra una verja pañaban, al volante de sus respectivos vehículos, varios caballeros de la época. Un viaje para cubrir semejante distancia en los nuevos cacharros tenía sus complicaciones de orden práctico. La primera y principal: en los caminos y carreteras no existían aún los surtidores de gasolina. Para resolver el escollo, el combustible fue enviado por tren en bidones a distintas estaciones del recorrido, a las que acudían los autos para hacerse con el necesario suministro. En la capital comienzan a aparecer sucursales de fabricantes automovilísticos: la firma Clement abre una en 1898, y hay una segunda en marcha en 1902 en la calle del Arenal, 22. El alcalde en 1901, Alberto Aguilera, dictó un decreto prohibiendo la circulación de ca- JULIO DUQUE Récord: Bilbao- Madrid en cinco horas y 21 minutos con un Hispano Suiza. Era el año 1922 carles los vehículos. Pero no sólo los dueños de un vehículo y sus amigos podían recorrer la ciudad montados en un flamante automóvil: desde el 28 de marzo de 1909, podía hacerlo cualquiera con suficientes medios para pagarse un autotaxi. El chiste de la época: ¿En qué se parecen estos autos a una barbiana castiza que escucha un chotis? En que se marcan solos En ese arranque del servicio de taxis, había diez en Madrid. Su alquiler se pagaba por recorrido, con arreglo a la siguiente tarifa: una o dos personas, los primeros 800 metros o fracción, 1,25 pesetas. Cada 400 metros más o fracción, 20 céntimos. En 1918, la bajada de bandera costaba ya una peseta. Con la llegada del auto, llegó también el principio del caos a Madrid. Había calles en que se podía transitar por la derecha o por la izquierda, según fuera la titularidad de la vía municipal o del Estado. Para evitar incidentes y peligros- -dado que los coches se multiplicaban con rapidez- el Gobernador Civil de Madrid, duque de Tetuán, firmó en 1924 un bando modificando la marcha de los vehículos por la izquierda. En 1926 se instalan los primeros semáforos en la capital, en el cruce de Alcalá con la Gran Vía. Comienzan también a estudiarse por estas fechas las primeras soluciones para mejorar la circulación y descongestionar zonas como la Puerta del Sol. Estas medidas son la implantación de la dirección única en varias calles, y el traslado de paradas de tranvías. Pocos años después, en la década de los 30, llegaron las propuestas de construir pasos elevados e inferiores, algunos en lugares en que cuesta imaginarlos: la Puerta del Sol, las plazas de Callao, Colón o Bilbao. La intención era, ya entonces, aliviar de tráfico los principales cruces de la ciudad. Y es que el coche comenzaba a hacer sentir su peso. rros y camiones que utilizasen más de cuatro mulas, para evitar el deterioro del pavimento. Y en 1908, para evitar tanto atropello como se estaba produciendo- -entre una población acostumbrada a los ritmos del coche de caballos y a ser literalmente dueños de las calles- el alcalde, el conde de Peñalver, estableció una velocidad máxima en el centro urbano: No más que la de un buen tronco de caballos al trote- -10 kilómetros a la hora aproximadamente- y no más que la del paso de un hombre en las zonas muy concurridas Como se ve, desde muy pronto fue necesario establecer medidas que protegieran a los sufridos peatones de los daños y molestias que pudieran provo- Contra los atropellos Circular a derecha o izquierda El parque de automóviles a principio del siglo XX apenas alcanzaba los 40 vehículos