Patrocinado Por:

Volver

Resultados de la búsqueda

Resultados para
48 MADRID www. abc. es madrid DOMINGO 19- -8- -2007 ABC Caravana de automóviles llegados de Barcelona pasan ante Palacio, desde cuyo balcón presenció el desfile Alfonso XIII JOSÉ ZEGRI El primer vehículo se matriculó en la capital hace hoy cien años Aquellos primeros cacharros cambiaron la fisonomía de las calles y revolucionaron una ciudad que nunca volvió a ser la misma SARA MEDIALDEA MADRID. Hay que hacer un auténtico esfuerzo de imaginación para ver una plaza de la Cibeles con más paseantes que vehículos, o una carrera de San Jerónimo donde los caballos que circulan no son fiscales, sino pollinos enganchados a un coche de tiro. Pero así era la capital no hace tanto. Hoy se cumple el centenario del primer automóvil matriculado en la cuidad, un Panhard, un acontecimiento que tuvo lugar el 19 de agosto de 1907. Por aquel entonces, el parque automovilístico movía a risa: apenas había unos 40 autos en Madrid- -en manos principalmente de personalidades de la aristocracia- y no llegaban a 25 en Barcelona- -donde los propietarios eran representantes de la alta burguesía catalana- Comprar un coche costaba entonces entre 6.000 y 15.000 pesetas, mantenimiento aparte, y el sueldo medio era de cuatro pesetas diarias. Por esas mismas fechas, en un Madrid en que se sacrificaban 270 vacas al año, el pleno aprobaba municipalizar el servicio de mondonguería y el secadero de pieles. No faltaba, ya entonces, la crónica diaria de sucesos: un joven de Lugo fue atendido en la Casa de Socorro del distrito de Congreso por las tres heridas de arma blanca que le asestaron durante una riña callejera. Hay cosas que nunca cambian. Pero volviendo al vehículo motorizado, hubo precedentes en la capital desde varias décadas antes de ese caluroso día de 1907. De hecho, los primeros coches que no tenían tracción animal y que circularon por la ciudad fueron los llamados- -vaya usted a saber por qué- locomóviles- con aspecto de máquinas de vapor parecidas a las del ferrocarril. En 1855 hay noticia de que se hicieron pruebas con alguno de ellos en el Jardín Botánico, en presencia del ministro de Fomento de la época. El valenciano Valentín Silvestre fue el inventor de semejante artefacto. Tras el locomóvil, llegó el velocífero aunque este se estrenó en Manresa. La tracción en él era humana: llevaba pedales y tenía tres ruedas, como una especie de triciclo para adultos. Y no crean: alcanzaba una velocidad punta de 12 kilómetros por hora. Eso sí, en llano. Pero el primer automóvil de gasolina que circuló por las calles de Madrid lo hizo en 1898, y estaba conducido por el alcalde, el conde de Peñalver, que lo trajo desde París a 20 kilómetros por hora. Dicen las crónicas de la época que tardó 5 días en llegar hasta San Sebastián. Y también, que el invento despertó el interés de muchos madrileños, que se congregaron al paso de aquel ruidoso artilugio que traía aires de modernidad a la tranquila capital. Rondando el año 1900, tiene lugar un viaje en coche que ha pasado a la historia del automovilismo cañí: el trayecto San Sebastián- Madrid. Al frente de la aventura iba el duque de Santo Mauro, conduciendo un Panhard Levassor de 6 CV Le acom. Un coche por cada dos habitantes, media actual Mucho ha llovido desde los tiempos en que ver un coche circulando por Madrid era poco menos que una fiesta. Ahora, lo extraño es ver calles que se libren de ellos. De hecho, la matriculación de vehículos ha sido hasta el 10 de agosto de 349.958 nuevos, lo que supone algo más del 21 por ciento del total de los matriculados en España. El parque automovilístico actual ronda en Madrid los 1.770.000 automóviles, y ha aumenta- do un 20 por ciento en los últimos diez años. Esto supone un índice de 0,44 vehículos por habitante, o lo que es lo mismo, un coche por cada dos vecinos. Y a estos hay que añadirles el millón de automóviles que cada día entran en la capital, procedente de su corona, porque sus propietarios trabajan en la ciudad. Según los últimos estudios, un 60 por ciento de los madrileños utilizan el coche a diario en sus desplazamientos laborales. La intensidad media diaria de los vehículos es de 2,5 millones de coches, y la velocidad media que se consigue alcanzar en la ciudad ronda los 20,9 kilómetros por hora. Aires de modernidad