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28 INTERNACIONAL www. abc. es internacional DOMINGO 19- -8- -2007 ABC Entierro en el cementerio de Pisco de algunos de los fallecidos en el terremoto registrado el pasado miércoles AP Hambre y hedor a muerte en Pisco mientras la tierra sigue temblando Las tareas de rescate se han agilizado con la llegada de bomberos españoles. La gente se desespera por la falta de agua y alimentos CARMEN DE CARLOS ENVIADA ESPECIAL PISCO. A media noche la tierra volvió a temblar. Pisco se sacude por momentos. A la luz del sol los temblores no se sienten mucho. De noche es otra cosa. Dos fueron más intensos y en algunos rincones de la ciudad hicieron el trabajo dejado a medias por el seísmo del miércoles. Balcones que colgaban se derrumbaron y cayeron cascotes que se apilaban como montañas. La gente que pernoctaba en lo que queda de sus viviendas salió despavorida otra vez a la calle. Muchos pensaron que la historia se repetía. Entre tanto, los bomberos siguen sacando muertos y las familias de los muertos enterrándolos. Éste será de unos cinco grados Antonio Calderón, como buena parte de los pisqueños, tiene buen ojo para calcular la intensidad de los terremotos. Comparte con Alan García la convicción de que todavía habrá réplicas pero dice estar seguro de que no provocarán nuevas tragedias. Su mujer, como él, nació en Pisco y está acostumbrada a que la tierra se mueva bajo sus pies. A diferencia suya, no se fía. Por si acaso, es ella la que acierta con sus temores, ha tirado un colchón a la entrada de su casa. Lo ha colocado pegado al umbral de la puerta y debajo de una enorme viga transversal, los sitios más seguros. Allí descansará, viva, el resto de la noche y la mayor parte del día. A una manzana, de la Plaza de Armas, los temblores asustan menos. Está lo suficientemente lejos de las construcciones que quedan en pie. Frente a la iglesia de San Clemente, popularmente conocida como la catedral, sobre uno de sus laterales, continúa la liturgia de apilar los cuerpos que se rescatan pero esta mañana ha habido una novedad: Jesús Velasco, voluntario español de bomberos unidos sin fronteras, ha colaborado en el rescate de un cuerpo. Estaba bajo los escombros de la casa que hace esquina. No hay cifras exactas pero los servicios de información peruanos calculan entre 30 y 40 cadáveres, desenterrados en las últimas 10 horas. Son las 6 de la mañana y de entre los escombros del templo dos bomberos salen vociferando la descripción de otro cuerpo hallado: ¡Mujer, morena, chompa (jersey) blanca... el hombre vuelve a mirar el cuerpo de la señora y... guarda silencio. Está, como los anteriores, cubierta de un polvo arcilloso seco. Es imposible ver los colores de la ropa que llevaba cuando se la tragó la tierra. Entre la gente que hace vigilia desde el miércoles, una muchacha la reconoce: ¡Mamá, es mi mamá. No diosito, no! Antes, como otros muchos, a su madre le ha limpiado las manos y el rostro. Es lo primero que hacen cuando dejan los cadáveres sobre el terreno firme de la plaza. Si tarda mucho en aparecer algún familiar del muerto, lo trasladan a un camión tráiler estacionado a unos metros. En el interior los apilan envueltos en mantas o en bolsas con el sello de la Policía nacional. Los vivos subirán más tarde a identificarlos. El hedor es eso advierte un agente que señala el camión de los muertos y la iglesia de San Clemente, pero también hay colegios, el Hotel Embassy y casas que mantienen sepultados a sus antiguos habitantes. Se estima que la cifra final de desaparecidos podría superar los 500. En las últimas horas se han agilizado las tareas de rescate con la llegada de dos contingentes de bomberos españoles, Bomberos Unidos sin Fronteras y ONG K- G De Creixell. Los Apilar los cadáveres