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ABC SÁBADO 18- -8- -2007 MUY PERSONAL 40 79 Luis Francisco Esplá Matador de toros La primera vez que entré en la enfermería iba cagadito POR ANTONIO ASTORGA FOTO: ANTONIO VIGUERAS l maestro Esplá, torero espiritual, clasicista, ilustrado, lee la lidia del toro bravo como una novela que tiene un principio, un nudo y un desenlace, y quien sea capaz de construir la novela de la lidia de manera argumentada, y concatenada, es un lidiador El pintor Esplá (actuó en la Corrida del Siglo del 1 de junio de 1982: dos orejas a un victorino, y el mejor par de banderillas de San Isidro) reaparece hoy en Estepona tras la triple y brutal cogida de Céret. ¡Si no me parte un rayo... ¿Sigue pensando que el toreo tiene un submundo de pillaje en el que prosperan empresarios zafios y se mueven intereses sórdidos ver ese señor que se juega la vida y que hace cosas inverosímiles con el hombre frívolo, vano o casquivano que sale fuera. E -La verdad es que no, porque todo alrededor fluía con mucha seguridad. ¿Temió por su vida? -A su hijo Alejandro le previno: Ésto es lo que te espera -Es parte del panorama. Nunca vivo la cornada como una venganza del destino o del toro. No soy como esos toreros que cuando tienen una cornada salpican de sangre toda España avisó a navegantes. ¿A quiénes? te de vida, te enseña, y te lleva a estas situaciones límite. -Todas las ciudades tienen sus cloacas, lo que pasa es que el toreo precisamente genera mucho detritus. Si pensamos que sólo funcionan diez o doce toreros de los doscientos que hay en el escalafón, podemos imaginar que el resto está alimentando y dando la razón a una gestión infame. ¿Le diría que se arrime al toro? -Evidentemente, los toreros han de ser valientes, y han de demostrarlo, pero uno nunca tiene que dejar que ese estrato esté por encima del de la técnica o el arte, porque se puede convertir esto en algo chabacano. Cuando era un asunto de cojones, de huevos, el espectáculo pasó por ahí. ¿Cómo verá la vida ahora? -Como antes. El toreo es fuen- -Me refiero a que hay toreros que viven cerca de la prensa del corazón y, si le arrancan una uña o les pisa un toro, entonces salpican de sangre toda España; cuando hay otros toreros seriamente heridos y no trasciende ni se entera nadie. Y el entorno del torero llega a dar una dimensión exagerada de la lesión y la herida. Me parece indecente hablar en el toreo públicamente de las cornadas y del dinero que se cobra. -Yo he vivido en ese cliché, obsesionado por la estética de los años 50. El torero estaba rodeado de glamour, coches, rancheras de madera, cuadrillas, mujeres, Chicote, las cafeterías famosas, ¡señor! aquello era como el Hollywood de los años 50. ¿Echa de menos hogaño el glamour de los toreros de antaño? -Lo que yo quería ser en esta vida era pintor. El toreo y la pintura tienen una cosa en común: pertenecen a la creación. ¿Por qué pinta Esplá? ¿Relaja la pintura? ¿El toreo es camino tortuoso? -Mi hijo lo sabe, y le digo: Alejandro, esto pertenece al milagro, y el milagro no se da todos los días. Pero a un chaval con 24 años no puedes matarle su sueño, tiene que llegar hasta sus límites. A mi hijo le insisto en que no cifre su futuro en esto cuando vea el límite; que no siga ahí y se convierta en un tullido más de éstos que hay por ahí. ¿Llegó al toreo a través de una crisis personal de niño? -Pintar con criterio crea las mismas tensiones que torear. Y afortunadamente funcionó el toreo, y no estoy pasando hambre con la pintura. -Tuve un par de años de rechazo al espectáculo, porque no lo entendía. Yo criaba los toros y me preocupaba el final del animal: podía caer en manos de un buen torero y tener un final sublime, o un final ruin, triste. ¿Los toreros son superhombres, al modo de Nietzsche? ¿La muerte dignifica al animal? -No, lo que pasa es que estamos angustiados por una serie de premisas. La premura es la que nos lleva a curar las heridas con una precocidad increíble. De verdad, le aseguro que la primera vez que entré en la enfermería iba cagadito. -Lo importante de Miles es que ha mestizado mucho, pero hay una esencia en su obra. ¿Sigue sonando su toreo a la música callada de Miles Davis? -Un día hablaba con Miquel Barceló sobre si era prescindible matar al toro. Contemplado como rito, éste no se consuma sin sacrificio, pero Miquel añadió un detalle fantástico: dejaría de ser el mito porque el toro que recordaríamos de vuelta a los corrales sería un animal vencido. Eso lo he visto en Portugal y lo recuerdo como algo patético. Lejos de dignificar al toro, lo convierte en una especie de preso de Guantánamo. ¿El intelectual se ha divorciado del toreo? -Arrímese, maestro: ¿un pintor? -Miquel Barceló. -Lo hemos divorciado. El toreo ha perdido mucho interés, porque el torero ya no es lo que era. Ahora no tiene nada que ¿Un novelista? ¿Un poeta? -José Luis Sampedro. -Francisco Brines. ¿Un pensador? ¿Un cineasta? -Ortega y Gasset. -José Luis Garci. Luis Francisco Esplá reaparece hoy en Estepona y mañana cumple cincuenta años Hay toreros que viven cerca de la prensa del corazón y, si les arrancan una uña o les pisa un toro, salpican de sangre toda España ¿Un dramaturgo? -Calderón de la Barca. -Contemplo toda la violencia y el génesis de la tauromaquia; dramatismo, contraste y contrasentido, muchas veces. ¿Cómo contempla el ojo de un pintor- torero como Esplá las tauromaquias de Goya?