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78 40 VISIONES SÁBADO 18- -8- -2007 ABC BELLEZA A CONTRAPLANO CHIPS DE VERANO José Manuel Nieves LA CENICIENTA QUE HACÍA LA CALLE Caso: Pretty Woman Acusado: Garry Marshall. Cómplices: Julia Roberts, Richard Gere, Ralph Bellamy, Jason Alexander, Hector Elizondo. EE. UU. 1990. Instinto de conservación Teresa de la Cierva Marta Barroso Sí, instinto de conservación es lo que deberían de tener muchos de los integrantes del llamado dime, dime, ¿por qué? sexo fuerte a lo largo del verano. Los excesos se pagan y son muchos los hombres que parece que tienen que ocupar las veinticuatro horas de cada día de sus vacaciones para aprovechar bien el tiempo. ¡Que estrés! Quedan para montar en bicicleta a primera hora de la mañana, luego partido de tenis, un bañito en el mar, aperitivo, otra ronda de ejercicio y por la noche cena con copitas, claro. Sólo escribirlo cansa. Pero ellos son como son y no hay forma de cambiarlos. Al final, ¿qué pasa? Que, con perdón, algunos tienen una cara malísima. Lógico. Los excesos se pagan. Bien, pues si alguno de ellos quiere aceptar nuestros sabios consejos, que pruebe Ponte las pilas -el nombre lo dice todo- -un Gel Hydra- revitalizante de la línea Vitesse Sistem for Men (9,20 euros) que se aplica mañana y noche, sobre la piel limpia y seca. Promete actuar a partir de los 60 segundos de su aplicación y recarga la piel del rostro dejándola tonificada y sin signos de estrés y fatiga, como tras ocho horas de sueño. ¿Quién da más? Federico Marín Bellón ¡Me gustan los toros y el fútbol! (a ver si así parezco normal) Estoy francamente preocupado. Metido como ando todo el día entre cacharros, ciencias y tecnologías, a veces no me doy cuenta de la imagen que transmito a los que me rodean. Ya expliqué aquí mismo mi extrañeza (divertida, sí, pero extrañeza) por el hecho de que todo el mundo se me acabe acercando, como si fuera yo un gurú, con problemas tecnológicos que no son, aunque lo parezcan. Pero lo que me dijo ayer mi radiofónica amiga María José ya pasa de castaño oscuro... y me ha dado en qué pensar. Resulta que soñó conmigo. Pero no un sueño de esos que cuando te los cuentan te suben la moral, o el ego. No. Estábamos (vaya usted a saber por qué) en el aeropuerto. Y los dos, María José y yo, coincidíamos en los terminales de facturación. Ella iba con unos maletones tremendos y yo, mano sobre mano. Ni una triste mochila llevaba encima. ¿No vas a facturar? me preguntó. Y aquí viene lo bueno. Al parecer, saqué del bolsillo de la camisa lo que ella describe como una lenteja y le dije: Mira esto. Es un nuevo dispositivo que sólo pesa dos gramos, pero cuando llegas al hotel, pulsas aquí y se despliega una maleta con todo lo necesario dentro Alucinante. ¿Sere yo de verdad esa especie de friki? asta el drama de los tres hermanos cerditos y arquitectos es más verosímil que esta farsa romántica de inagotable eficacia, en la que un millonario guaperas se enamora de una prostituta y la saca del arroyo, la seca y le compra ropa nueva. Ni siquiera el cuerpo de Julia Roberts es auténtico en los planos más carnales e incluso para hacer el cartel pegaron la cabeza de la chica, en la era prePhotoshop, al tronco (y extremidades) de Shelley Michelle, modelo de insípida carrera cinematográfica. En realidad, el estudio pensaba rodar una historia más oscura, con rameras de verdad y drogas en las calles, pero una combinación de intuición y buena suerte recondujo el proyecto hacia lo que fue, la demostración de que nos encantan las mentiras piadosas y los cuentos de hadas. Así nació uno de los mayores éxitos de la historia del cine y un fenómeno televisivo sin explicación: la casi siempre impredecible audiencia se pirra por ver una y otra vez esta sucesión de situaciones improbables. A Richard Gere el filme lo sacó del pozo en el que había caído tras graduarse como Oficial y caballero y a Julia Roberts la lanzó a la fama, después de que H Richard Gere y Julia Roberts, en pleno despliegue químico feliz para que la Roberts enseñe todos sus dientes. Tiene el acierto añadido de recuperar para el público adulto el cuento de la Cenicienta, con un barniz añadido de inocencia que ni el cine ni la sociedad nos permiten ya nunca. Algún sociólogo en paro debería estudiar si por su culpa han aumentado las vocaciones para hacer carrera en la calle. La fabulosa canción de Roy Orbison es la guinda que le faltaba a este taquillazo. Dicen que sólo utilizamos el diez por ciento del cerebro. A Garry Marshall se le acusa de dilapidador, porque con su obra desaprovecha la gran mayoría de nuestra escasa materia gris activa. El pecado de Marshall es desaprovechar al límite el cerebro del público Daryl Hannah rechazara el papel por considerar que denigraba a la mujer. Intentos posteriores por reeditar el éxito demostraron que la fortuna, al contrario que el cartero, rara vez llama dos veces. Aparte de tener un guión tan previsible como un anuncio de turrón, la película es divertida, sus protagonistas son guapos y derrochan encanto, con un final suficientemente