Patrocinado Por:

Volver

Resultados de la búsqueda

Resultados para
ABC SÁBADO 18- -8- -2007 TIRIOS Y TROYANOS 40 BAJOS FONDOS 75 ALTOS VUELOS EL BARDEM Y LA RUBIA Cuando apareció el realizador Bigas Luna, llegaron los papeles en los que Bardem pudo desatar el Stanislavsky que llevaba dentro desatar el Stanislavsky que llevaba dentro. El primero fue en Días contados haciendo de yonqui para la adaptación de la novela de Juan Madrid. El otro papel fue en la película homenaje a Reinaldo Arenas, escritor maldito y bujarrón, al que Fidel prohibió en la isla pues, ya se sabe, en Cuba tales vicios sólo se le consienten a Raúl Castro, y así todo queda en familia. Con la interpretación aquella hubo que rendirse. Y con la rendición llegó el día en que le eligieron como imagen para el No a la guerra de la misma manera que le podían haber cogido para anunciar unos gayumbos Calvin Klein. Y como que una cosa tiene que ver con otra, y como servidor también dijo No a aquella guerra, aquí toca plantarse a pedirle al Bardem que el compromiso lo extienda un poquito más. Incluso que lo acerque. De momento hasta la entrepierna de la rubia. Y que le arranque las bragas a mordiscos por ser, las bragas, única bandera a respetar en todo este patio de remiendos. Y luego, después de la jura, una oreja en cada muslo y la boca al centro. LA BONOLOTO DE PE Existen razones para enamorarse de Bono: sólo con verle su movimiento allegro con fuoco se da una cuenta de que tiene peligro Sun publicó la foto con un titular chistoso: Bono goes late night Cruz- ing que traducido libremente viene a ser: Bono se va de Cruz- ero nocturno Lo pillan, claro. ¿A qué tanto alboroto? El otro día sorprendieron al mamut Ahmadineyad de la mano del argelino Buteflika y nadie sugirió amoríos carnales. Existen razones objetivas para enamorarse de Bono: sólo con verle su movimiento allegro con fuoco se da una cuenta de que tiene mucho peligro. También hay numerosos motivos para colarse por Penélope, una señora que se viste por los pies, como descubrimos cuando fue condecorada Caballero de la Orden de las Artes y las Letras francesas, distinción que dijo no estar segura de merecer: Es algo que la niña de Alcobendas no habría osado soñar ¿Cómo que no? La niña de Alcobendas se merece eso y que le toque la Bonoloto del niño de Dublín, poderoso y humano a la vez en palabras de los ojitos de carnero degollado de Pe. Si existiera este no romance, las que alimentamos nuestra fantasía adolescente con la música de Bono tendríamos abundante material para especular sobre los detalles del flirteo. ¿Le habría declarado él su amor bajo el Joshua Tree? ¿La habría invitado a cenar en un restaurante Where the streets have no name? ¿Le tarareó el I can t live with or without you para hacerle entender el dilema que plantea enamorarse cuando uno lleva 24 años de matrimonio feliz? ¿Le siguió ella con el ni contigo ni sin ti, tienen mis males remedio Pareja no serán, pero como dúo les auguro un futuro prometedor. Y sobre todo, qué bien estaría Pe recogida con Bono, al que pidieron en una ocasión los del Independent que les hiciera el periódico y tituló en portada: Un día sin noticias Consideró que sólo había que informar de los estragos del sida en África y dedicó todo el diario a esa noticia: tal que Machín diciéndonos a los demás periódicos del mundo que se nos olvida pintar angelitos negros. También quiso añadir los nombres de los africanos muertos el día anterior, pero no le dejaron. Por exceso de originales, supongo. Estoy convencida de que el idilio no existe, aunque no me hagan mucho caso, porque sólo estoy segura de mí misma cuando me equivoco, como dijo alguien (o tal vez nadie) Pero si por una remota circunstancia fuera cierto, Pe, con su Bonoloto, rompería para siempre ese maleficio según el cual los afortunados en el juego son desafortunados en el amor. Ella, doblete. Como debe ser. Montero Glez Escritor Irene Lozano Escritora E n esto del cine, no es más grande el que más abulta sino el que sabe comerse la pantalla. Y el tío, además de abultar, llegaba con hambruna a un cine falto de machos. Tal era así que, hasta su aparición, el último galán macho reconocido era un Paco Rabal que apenas oficiaba. Por lo mismo, el panorama andaba escaso de valores firmes en lo que a cómicos viriles se refiere. Y entre unas cosas y otras, apareció un realizador catalán capaz de coger una piedra y hacerse un pan tumaca y, de igual manera, agarró al Bardem y le puso a dar y tomar a Lulú en la adaptación de aquella novela de la Grandes. Fue un bocado fugaz en la pantalla. Lo suficiente para que, aquel chapero con cuello de toro y perfil quebrado, se quedase en nuestro cine. Ahora resulta que anda liado con una rubia que parece de bote. Es americana, como la Coca- Cola y tiene un tipito. En Asturias la conocen como la Scarlett y el Bardem la conoció en el Tibidabo. Gajes del oficio. Según los noticieros, el Bardem y la rubia se mostraron muy compenetrados desde el primer momento. Y según pudimos ver en todas las telemierdas, la pareja aprovechó un descanso para retozar sobre un mantel a cuadros. Ella sonreía y él se rascaba sus partes más nobles. Un tic nervioso que aún conserva de cuando currelaba en la puerta de las discotecas. De acuerdo con este gesto tan propio, el teósofo catalán con apellido de Luna, le sacó partido. Como ejemplo quedó el cartel de la película Huevos de oro en el que Bardem aparece con el vicio agarrado a la bragueta. Pero antes del lucimiento testicular, había dado jamonazos en otra película que fue tributo al toro de Osborne, el mismo que la otra noche aserrucharon los regionalistas de la butifarra. A la verdad, es que el tío pudo haberse quedado en una versión del Nacho Vidal en porno blando, o más atrás aún, en la puerta de una discoteca, pero las ganas de comerse las pantallas hacían ruido en las tripas. Y en esto que apareció el realizador Bigas Luna y con la revelación llegaron los papeles donde pudo a pareja perfecta es la que no existe. Por eso, a la hora de elegir uno entre los amores estelares del verano, me quedo con el no romance de Penélope Cruz y Bono, ídolo musical y erótico de mi generación. Hablamos siempre del Bono de U 2, of course; el otro tiene muchas virtudes, supongo, pero ejque el sex appeal no es una de ellas. La no pareja ha salido de copas un par de veces por Saint- Tropez, porque son muy buenos amigos. Y caminaban de la mano, digo yo, porque además de ser buenos amigos, temían perderse en medio del pelotón de fusilar con flashes que los esperaba. No ha necesitado nada más la prensa sensacionalista británica para aventar rumores. El L Toca plantarse a pedirle al Bardem que el compromiso lo extienda un poquito más. De momento hasta la entrepierna de la rubia Penélope Cruz y el cantante Bono, de U 2, pasean por Saint- Tropez ABC A la hora de elegir uno entre los amores estelares del verano, me quedo con el no romance de Penélope Cruz y Bono, ídolo músical y erótico