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66 40 CULTURA Y ESPECTÁCULOS SÁBADO 18- -8- -2007 ABC Roach, creador del hardbop y uno de los bateristas más grandes de la historia, falleció ayer EFE Max Roach Adiós a la baqueta como batuta POR RAMIRO VILLAPADIERNA ay bastante gente que no toca la batería; y aún tiene dificultades con las palmas; de modo que no le alcanza fácilmente cómo mover indistintamente los miembros articulables del cuerpo sin hacerse un nudo. Max Roach, posiblemente el mayor baterista de la historia, H Reinventor del jazz moderno, no sólo discutía con el ritmo y ponía a debatir a su mano con su pie, sino que iba hasta ejecutar varios ritmos distintos a la vez, para perplejidad del estómago del oyente no sólo no se trababa, sino que todo él era una batería de ideas sobre cómo tachonarte una melodía a las entrañas. Reinventor del jazz moderno, no sólo discutía con el ritmo y ponía a debatir a su mano con su pie, sino que iba hasta ejecutar varios ritmos distintos a la vez, para perplejidad del estómago del oyente; y lo hacía con un órgano no genuinamente móvil: el cerebro, que el ponía a cimbrear como un metrónomo de cuarzo, al que sometía luego a las más libérrimas extorsiones. Tanto, tal vez, que se le deshizo hasta licuarse y fallecer en las últimas horas de hidrocefalia, a sus 83. El autor del considerado co- mo mejor concierto de todos los tiempos, el Jazz at Massey Hall (Toronto, 1953) en el que ciñó a sus parches a Parker, Gillespie, Powell y Mingus en el celebérrimo The Quintet, publicó con éste último la novedosísima Percussion Discussion en la que desata una conversación estupefaciente entre su batería y el prodigioso contrabajo de Mingus. Pero Roach, que vertebró la música de los más grandes, hizo él mismo de la baqueta una batuta, en lo que apenas sólo le pudo seguir Art Blakey con sus Messengers: mientras con aquéllas flirteaba sobre la piel de los parches, Roach no sólo dirigía a su banda desde su modesta banqueta; sino que componía con sus varillas inclementes hasta escribir una parte importante de la historia del jazz moderno. Aún elevó la desangelada estructura de tambores a instru- mento de concierto y demostró que podía interpretar, hacer variaciones y desarrollar temas completos a la batería, con Drums Unlimited (1966) un hito musical. Parker, Mingus, Dizzy, Duke y luego Miles, Sonny Rollins o Clifford Brown, sufrieron la estricta y gozosa disciplina, dictada con generosos latigazos por sus baquetas. De niño emigrado a Brooklyn, llegaría a Comendador de las Artes y las Letras de Francia, recibiendo 8 doctorados honoríficos y un Harvard Jazz Master, sobre todo, por su denodada vocación educadora que mantuvo hasta el final, siendo el primer jazzman en ocupar cátedra en la Universidad de Massachussets. Tocaba desde los 10 años, con 16 conoció a Parker y a Gillespie, y con 18 fue llamado a acompañar a Sonny Greer y a Ellington; se lanzó a la calle 52 y fue, con Kenny Clark, el primer baterista en tocar el nuevo bebop que nacía en 1942: esa nueva manera de improvisar en compás rápido sobre la estructura armónica en vez de sobre la melodía; Roach lo cruzaría con el blues para dar el hardbop. De ahí se sitúa en el rompeolas de una cadena insoslayable de hitos musicales: en 1944 graba una de las primeras sesiones de bebop con Coleman Hawkins; en 1952 creó el sello Debut Records con Mingus; en 1954 funda con su quinteto el hardbop; en 1955 graba con Dinah Washington Dinah Jams el más buscado disco de jazz vocal de todos los tiempos; en 1957 introduce el vals en Jazz in 3 4 time; en 1960 compone para el centenario de la Emancipación We Insist! ya reconocido como maestro de la fusión musical afroamericana; en 1962 graba Money Jungle con Mingus y Ellington, dicho el mejor trío escuchado nunca. En los 70 creó M Boom, una orquesta sólo de percusionistas, pero es en los 80 cuando da el salto de ofrecer conciertos enteros sólo de batería, colmando con creces la brutal expectación. Mas para la grabación se decanta por los dúos y la improvisación, aventurándose sin miedo con músicos experimentales o, en directo, cruzando su cuarteto con el de chicas de su hija Maxine en The Double Quartet o sus experimentos con batería y metales y dúos con corneta, que fue su instrumento iniciático de niño. Su maestría para tocar con la Boston Symphony Orchestra era pareja a su curiosidad por experimentar disciplinas, incluyendo música para cine, teatro, ballet y hasta incursiones en breakdance y hip- hop que dejaron una sonrisa en sus seguidores.