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ABC SÁBADO 18- -8- -2007 40 Por Rosa Belmonte VERANO Y HUMO Laura Campmany 65 FACTOR 34 TIPOS CUERDOS PARA GUITARRAS SIN CUERDAS Los telediarios son un surtidor de terrores mayor que cualquier película de miedo. Joan Collins ha escrito un artículo en The Spectator pero la noticia no es ésa sino que en los años 80 salía a la calle con burka e pequeña me aterraban los terremotos. La posibilidad de los terremotos, claro, que yo no vivía en Managua. La culpa era de los telediarios. Del Telediario, un foco de terror mucho más efectivo que la Hammer y la Universal juntas. Luego vendría Charlton Heston (cuando no se le abre el mar se le abre la tierra) con Terremoto aunque ahí lo que más miedo daba era lo mayor que estaba Ava Gardner (qué pena, cómo se estropean los cuerpos, que diría Lina Morgan) Pensaba que en cualquier momento se iba a abrir la tierra y me iba a tragar. Y luego se iba a cerrar poco a poco, como el contenedor de basura de La guerra de las galaxias en el que se quedaban atrapados la princesa Leia y Luke. Ahora ya no me dan miedo pero me siguen impresionando, claro. Y los telediarios no han dejado de ser una fuente de pavor. No voy a decir a qué temo de mayor porque me da por pensar en 1984 de Orwell y en la policía averiguando qué es lo que más teme la gente (si ser enterrada viva, si que te coma una rata... No hay que dar pistas. No sé si David Beckham, hasta hace unos días, temía no marcar nunca un gol con su nuevo equipo. Pero ya nos hemos quedado tranquilos. Hombre, qué tensión, era como María Antonieta tardando en consumar su matrimonio con el delfín de Francia. A Joan Collins, en sus mejores años (los de Dinastía le daba miedo salir a la calle. No podía poner un pie en la calle sin que la acosaran los fans. Bueno, yo he llegado a ver un tumulto público con Lupita Ferrer como objetivo cuando la telenovela Cristal se emitía en España, así que lo de Joan Collins me parece natural. Demonios, que es la gran Alexis. En un artículo escrito en The Spectator además de poner verde a Heathrow y a los españoles (no nombra a Ferrovial) por la culpa que tienen en la pesadilla que para ella es el aeropuerto londinense, Joan Collins cuenta que se compró un burka para poder salir a la calle. Que lo primero que hizo fue caerse, que casi la atropellan (recuerda que los coches en Belgravia Square parecían estar conducidos por aspirantes a Jackie Stewarts; claro, a fi- ROMANCE DE LA MARCHA REAL La Marcha Real tenía una letra de Pemán que, como todas las cosas, se podría mejorar. Aquello del viva España es una barbaridad que molesta al PNV le sienta al Bloque fatal, y le toca las narices a la Generalitat. Como España es una cosa que no interesa nombrar, ponemos viva el Estado y así no se cabrearán. El dudoso alzad los brazos pienso que puede colar si aplicado al baloncesto y a la liga NBA. El hijos tampoco es grave y lo podemos salvar, pero luego eso del pueblo con su absurdo singular (lo de español por supuesto, me lo tengo que cargar) sin traicionar mucho el texto, lo podemos reemplazar por algo más impreciso como de la sociedad El que vuelve a resurgir suena a facha y colonial, y, con permiso de ustedes, lo vamos a actualizar. ¿Qué les parece que escriba, por ejemplo, en su lugar un que habita este país que suena más natural? Y lo de gloria a la patria como bien comprenderán, si la tal patria es España, está en el himno de más. Ponemos gloria al partido (no hará falta decir cuál) guardamos lo de que supo (por saber, algo sabrá) lo del seguir lo dejamos, (en efecto, no se va) y como el azul del cielo es una imagen vulgar, y tampoco me entusiasma lo del sol y el caminar estos versos de la estrofa los elimino y ya está. Pero, pues no tengo ganas de inventarme otro final, el que quiera emocionarse con el himno nacional, siempre puede terminarlo con el famoso tachán Queesloquehemoshechosiempre y nuestros hijos harán en tanto no comprendamos que tan sólo en la unidad, en la falta de complejos y en otra clase de paz, al fin seremos un pueblo capaz de hacer realidad ese sueño de justicia, de esperanza y libertad que qué hermoso sonaría en una Marcha Real. D Uno de los participantes del singular concurso air guitar nales de los 80 ésa era la referencia automovilística británica, que Hamilton, si acaso, iría a pedales) También dice que los taxis no la paraban, que acabó sudando como un pollo y hecha polvo. Pero que nadie la reconoció. Dinastía como serie de amor y lujo, es el perfecto ejemplo de escapismo televisivo. Para los telediarios, mejor los Carrington. Aunque hay quien no necesita la ficción pero se pasa la realidad por el forro del estuche de su guitarra. Estuche que no existe, como no existe la guitarra. Siempre me han fascinado el air guitar la absurda disciplina ¿artística? en la que se finge que se toca la guitarra. Eléctrica, claro. Se finge que se es Angus Young. Todavía a nadie se le ha ocurrido fingir que es Andrés Segovia porque eso no da para mover la melena. Estos espectá- AP HAIKUS POR SMS Ciruelas verdes en plato de barro. Las nubes no desean. Alfonso Armada culos de rock son en playback pero nadie se queja. A principios de septiembre en Finlandia se celebra el campeonato mundial. España, que yo sepa, no participa (pero si van hasta los Emiratos Árabes... Es como ser adulto y tener un amigo invisible. Algo aceptado como si fuera una cosa de lo más normal. Como nos parece normal que en Aquí hay tomate un reportero pregunte a una tal Mónica (y repitan la pregunta como cebo a lo largo de todo el programa) ¿Has visto menstruar a Cristina Rapado? Al final la tipa contestaba que sí. Yo nunca he visto menstruar a nadie. O sea, no es algo que suela estar al alcance de las miradas. Creo que tengo miedo al Tomate. Y me da igual que se entere la policía.