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Viernes 17 de Agosto de 2007 Editado por Diario ABC, S. L. Juan Ignacio Luca de Tena 7. 28027 Madrid. Teléfono: 913399000. Publicidad: 902334556. Suscripciones: 901334554. Atención al cliente: 902334555 Diario ABC, S. L. Madrid 2007. Prohibida la reproducción total o parcial sin el permiso previo y expreso de la sociedad editora. Número 33.483. Depósito Legal: M- 13- 58. Apartado de Correos 43, Madrid Precios de ABC en el extranjero. Alemania: 2,05 Bélgica: 2,00 Estados Unidos: 2,50 USD. Francia: 2,05 Irlanda: 2,10 Italia: 1,75 Holanda: 2,00 Portugal: 1,35 Reino Unido: 1,20 LE. Suiza: 3.40 CHF. Marruecos. 16 Dh. Tiburón blanco, amores que arruinan El divorcio de Greg Norman, una de las grandes estrellas del golf mundial, de su mujer Laura se ha convertido en una guerra abierta desde que entrara en escena la tercera en discordia, Chris Evert. Millones de dólares sobrevuelan el campo de batalla MIGUEL ÁNGEL BARBERO ay amores que matan. Otros que llevan a la ruina. Y los peores son aquellos de los que no se escarmienta, ni hoy ni nunca. Greg Norman, a sus 52 años de edad, ha vivido una vida de lo más triunfal. Como jugador de golf llegó a ser número uno mundial durante 331 semanas, además de tres veces líder de ganancias del Circuito Americano y de haber vencido en 87 torneos por todo el mundo (dos de ellos Open Británicos) Pero lo que causó aún más envidia en sus semejantes fue el buen ojo que siempre tuvo para canalizar sus inversiones. El australiano fue diversificando los riesgos y construyó un imperio empresarial (Graet White Shark Enterprises) que le llevó a estar entre los quince personajes más ricos de su país. Sus negocios abarcaban desde los cultivos vinícolas a las prendas deportivas, pasando por los yates, los aviones y el diseño de campos de golf. Y aquí es donde entran en liza los amores, aquellos que te hacen disfrutar pero también los otros, de los que nunca escarmientas. Aunque su vida sentimental parecía bastante canalizada con su mujer, Laura, madre de sus dos hijos, la cosa dejó de funcionar el año pasado. No se sabe si fue primero el huevo o la gallina, pero el caso es que la pareja se convirtió en triángulo cuando apareció en escena Chris Evert, la otrora figura mundial del tenis, y todo saltó por los aires. El golfista y su mujer decidieron divorciarse, en principio de buenas maneras. Ya tenían acordados los términos del acuerdo (ella recibiría la tercera parte de la fortuna, estimada en 300 millones de dólares) hasta que los celos lo H Greg Norman y su esposa Laura, cualquier tiempo pasado fue mejor. ¿O no? cambiaron todo. Laura vio unas fotos de Greg y la ex tenista norteamericana de la mano y entonces cambió de táctica. Al enemigo, ni agua. El culebrón dio ayer un giro más de tuerca. Norman fue denunciado por cambiar las cerraduras de su mansión de Florida y bloquear las tarjetas de crédito de su contraria. Ante lo que el jugador se defendió diciendo que ella ya no vive en esa casa desde hace un año. Además, lo de las tarjetas no es verdad y se puede ver que no ha bajado su nivel de vida en absoluto Habrá que saber lo que los millonarios consideran bajar el nivel de vida... En cualquier caso, la cosa se ha puesto fea, aunque eso sí, muy interesante. La señora dice que él ha faltado a la dignidad del acuerdo y que sólo intenta retrasar la firma para rebajar el importe. Greg alega que bastante generosidad ha tenido con cederle la tercera parte de su patrimonio cuando ella no me enseñó ni a coger un palo de golf ni a tener la capacidad de ganar. Todo eso lo llevaba yo previamente al matrimonio. Además, también habrá que hablar de cómo repartimos las deudas, digo yo concluyó. Efectivamente, hay millones de dólares que les reclama la Hacienda estadounidense por no haber declarado las plusvalías de las ventas de siete aeroplanos. Cuando aparecen los cuernos, la mente se nubla. Por eso parece imposible el arreglo. Pero más increíble resulta que, con la que le está cayendo con su primera y por ahora única esposa, Norman, ese tiburón blanco no siempre rey del fondo marino, esté deseando que se consume el divorcio para casarse con Evert. El amor es ciego, ya se sabe. Lo que pasa es que ya sólo le quedarán 200 millones de dólares para repartir. Menos da una piedra... Norman, con una fortuna de 300 millones de dólares, ha sido denunciado por su esposa por cambiar las cerraduras de su mansión en Florida