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ABC VIERNES 17- -8- -2007 MADRID 43 AL DÍA Chufa, agua y azúcar, una receta fácil para refrescarse La receta para elaborar la horchata es fácil, o al menos, eso dicen los maestros artesanos. Es necesario utilizar cinco o seis partes de agua por cada parte de chufa y, al final, añadir un diez por ciento de azúcar. El primer paso es poner en remojo la chufa durante aproximadamente un día. Posteriormente se desinfecta, con lejía apta para limpiar alimentos, y se lavan los tubérculos en varias ocasiones para eliminar cualquier resto de suciedad o tierra que pueda quedar entre las chufas. Para muchos, este es el paso más importante, ya que si las chufas no están bien limpias todo lo demás no importa. A partir de ahí el trabajo es más mecánico: se trituran los tubérculos, añadiendo agua, para obtener la leche o zumo de chufa y se filtra para separar el líquido del serrín, que no se utiliza para nada. En el último momento se incorpora el azúcar y se deja enfriar hasta que alcance una temperatura de entre 2 y 5 grados, a gusto del consumidor. Manuel María Meseguer TEMBLORES quella gélida madrugada del 28 de febrero de 1969 muchos de los vecinos del número 10 de Andrés Mellado nos hallábamos reunidos en la calzada, espantados por el gemir de las junturas de las camas y el bamboleo violento de las lámparas. En aquella sociedad todavía tan recatada a nadie le había dado tiempo a ponerse algo de ropa sobre los pijamas y los camisones, y la escena, repetida en otras manzanas de casas de Madrid, se revestía de cierta fantasmagoría en la que el frío le ganó finalmente la partida al temor y disolvió las airadas reuniones tan perseguidas por el régimen político vigente. Luego se supo que el epicentro- -epicentro detenido, se decía en los chistes de por entonces- -andaba por los mares del sur de la Península, la magnitud del sismo había alcanzado el nivel 7,3 de la escala de Richter y el tsunami resultante había generado una ola de un metro de altura. Cuatro españoles murieron de infarto, según narran las crónicas de la época. Desde entonces las referencias a los temblores que sacuden España, la mayoría de ellos imperceptibles para la población, se refieren a aquel del 69, como el del 12 de febrero pasado, con 6,1 de magnitud, o el último con epicentro en Ciudad Real que le ha puesto la mosca detrás de la oreja a los sismólogos nacionales, acostumbrados a que el meneo de la meseta sea producto de los empujones de la falla africana cuyos costurones llegan desde el Atlántico, festonean Granada, Almería y Murcia y se remontan al norte mediterráneo. Aquí se ha dado cuenta de las seguridades antisísmicas de la torre de cristal de la Mutua y de las otras tres que componen el más extraño skyline de una ciudad del siglo XXI, con esos cuatro dedos como sarmientos en el secarral que se alcanzan a ver en lontananza y de cuya estética como nuevo perfil urbano habrá que hablar en otro momento. Pero destierren sus vecinos la sensación de peligro. No se engolfen en la tragedia de Lima, Pisco, Ica o Chincha. Baste recordar que una ciudad de tan alta sismicidad como Santiago de Chile está cuajada de rascacielos de cristal y nadie se siente amenazado. A que se ha hecho cargo del negocio, pero él suele estar por allí a menudo. La heladería lleva en funcionamiento 57 años y su horchata se caracteriza por estar granizada, muy fría, ideal para los días veraniegos de más calor. Un vaso de horchata con los típicos faltons valencianos años dejan de tomarla y se decantan por otro tipo de bebidas. Afortunadamente, retoman la horchata cuando son más adultos. Muchos toman la horchata por su sabor, otros por sus propiedades, pero muy pocos conocen de donde proviene esta bebida. El origen de este elixir está en la chufa, un tubérculo de pequeño tamaño, similar a un fruto seco que se prensa para obtener la horchata. Se trata de una planta milenaria que introdujeron los árabes en España y se arraigó especialmente en la Comunidad Valenciana, por su clima. El nombre, horchata proviene, según la leyenda, de la época de la Reconquista de Valencia. Según indicó Sergio Ferrer, de la Fábrica de Siempre, una joven ofreció la bebida a Jaime I, indicándole que era zumo de chufa. Al probarla, el rey exclamó ¡Esto es oro chata! y esa es la expresión que adoptaron los campesinos. Aunque no todos comparten esta leyenda, nadie duda de que lo mejor, para acompañar la horchata, son los faltons unos dulces típicos de Valencia que también se venden en las horchaterías madrileñas. Vitaminas y minerales Aunque horchata es sinónimo de refresco, esta bebida no sólo sirve para calmar la sed, también cuenta con muchas propiedades que los artesanos horchateros conocen a la perfección. Ayuda a reducir el colesterol, es apta para celiacos y rica en minerales como fósforo, calcio, hierro y magnesio y, además, contiene vitaminas C y E. Cómo los tiempos cambian, los locales tienen que adaptarse a las nuevos gustos y necesidades de sus clientes. Muchos realizan la horchata sin azúcar, por encargo, apta para diabéticos y para los que están especialmente preocupados por su silueta. También sirven la bebida para llevar, en manejables garrafas de plástico. Los clientes de mayor edad son conscientes de las propiedades de esta bebida y llevan a sus nietos a tomarla para que se aficionen desde pequeños. Sin embargo, y como nos indica Miguel García con la horchata ocurre un fenómeno singular: los jóvenes de entre 12 y 25 Guillermo Castellot, elaborando la horchata de Los Alpes