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28 INTERNACIONAL VIERNES 17 s 8 s 2007 ABC Rafael L. Bardají Maliki fracasa en su intento de incorporar a los suníes a su Gobierno Algunos recuentos del sangriento atentado del pasado martes contra la minoría yazidí de Irak sitúan la cifra de muertos en más de 500 ABC BAGDAD. Más de 400 personas murieron en los atentados con camiones bomba perpetrados el martes contra una minoría religiosa kurda en el norte de Irak, en el ataque más mortífero desde el derrocamiento de Sadam Husein, en 2003, según el nuevo balance anunciado ayer por el Ministerio del Interior. Más de 400 personas murieron y la cifra puede aumentar declaró el director de operaciones del Ministerio del Interior, el general Abdel Karim Khalaf. Otros recuentos ponían la cifra por encima de 500. Cuatro camiones bomba explotaron el martes en las poblaciones de Al- Khataniyah y de AlAdnaniyad, con mayoría de población de la secta pro islamista yazidí, en la provincia de Nínive. Dos días después de los atentados, que han acabado con familias enteras y destruido viviendas y edificios, los servicios de socorro, compuestos por centenares de policías y civiles, luchaban aún por sacar cadáveres bajo los escombros. La comunidad yazidí, formada por medio millón de personas, es una minoría kurdófona instalada en el norte de Irak que cuenta con tres diputados en el Parlamento del país, que tiene un total de 275 escaños. Los yazidíes, hasta ahora se había mantenido al margen de los violentos conflictos confesionales y políticos que sacuden a gran parte del país, pero sus relaciones con las comunidades suníes vecinas se han deteriorado en los últimos meses. A falta de cifras oficiales, los cálculos sobre el número de víctimas mantienen grandes diferencias según cual sea la fuente encargada de la contabilidad. Así, la organización humanitaria local Irak sin violencia señala que un total de 9.352 iraquíes murieron en Irak durante los primeros cinco meses de este año. Por su parte, el grupo independiente Body Count dirigido por investigadores y pacifistas, cifraba en al menos 8.009 el número de civiles iraquíes muertos hasta el 3 de junio de 2007. Sin concretar número, el Alto Comisionado de la ONU para los Refugiados en Irak (ACNUR) calcula que un centenar de personas mueren a diario de media en Irak a causa de la guerra. En este clima de violencia, los principales dirigentes iraquíes anunciaron ayer la formación de un frente entre chiíes y kurdos, que excluye de momento a los suníes, y que pone en peligro el éxito de la reunión convocada por el primer ministro para solucionar la actual crisis de gobierno. Este nuevo grupo ha sido bautizado como el Frente Moderado por el presidente iraquí, el kurdo Yalal Talabani, y el primer ministro iraquí, Nuri al Maliki, durante una rueda de prensa celebrada en Bagdad después de tres días de conversaciones en la protegida Zona Verde de Bagdad. Ante los periodistas comparecieron también el kurdo Masud Barazani, presidente de la región autónoma del kurdistán iraquí y el vicepresidente chií, Adel Abdel Mahdi. El nuevo frente, en el que los grandes excluidos son el suní Frente del Consenso Iraquí y la agrupación mixta de mayoría chíí, Lista Iraquí, también deja fuera el grupo del clérigo chií Muqtada Sadr. Estos tres grupos retiraron recientemente los 17 ministros que mantenían en el ejecutivo, lo que desató la actual crisis. La alianza queda formada por la Unión Patriótica de Kurdistán, de Talabani, el Partido Democrático del Kurdistán de Barzani, la Alianza Unida Iraquí del chií Abdelaziz al Hakim y el también chií al Dawa de al Maliki. Fuentes cercanas al Frente del Consenso aseguraron que los dirigentes suníes rechazaron tanto participar en la conferencia de prensa como unirse a la nueva coalición chií- kurda. ACERCA DE LA GUERRA lausewitz es comúnmente recordado por su frase la guerra es la continuación de la política por otros medios Sin embargo su pensamiento quedó mucho mejor condensado en otra de sus sentencias: La guerra es un choque de voluntades Hace unos años, el mundo occidental inventó el término coaliciones de los que quieren y la Alianza Atlántica se reinventó como un gran almacén de donde sacar los elementos para una operación. Quien quería contribuía y quien lo deseaba actuaba. Eran los años 90 y la seguridad se había vuelto algo divisible. No todas las amenazas afectaban a todos por igual. Llegó el 11- S pero ni la OTAN ni la comunidad internacional supieron encontrar en el terrorismo islámico el enemigo común. De hecho, si uno mira a Afganistán hoy más que una coalición de voluntarios de la OTAN lo que se puede ver es, precisamente, lo opuesto: una coalición de reticentes Se contribuye con lo mínimo, si se puede evitar entrar en combate se evita. Los mandos militares de la OTAN claman por más helicópteros de transporte desde hace años, pero nadie de entre quienes se ha pedido, incluida España, está dispuesto a responder con sus aparatos. Que los pongan otros es el lema. La guerra del futuro ya ha llegado y está aquí entre nosotros. Pero no se quiere ver. Una cadena de atentados terroristas no es más que una secuencia de actos inconexos, sin significado estratégico, cuando en realidad es la expresión de un combate mayor; unos ataques dispersos de los talibanes, unos disparos de fusilería como los ha calificado un militar español de la máxima graduación. Napoleón también dijo lo mismo de los españoles, a quien sólo veía como bandoleros y no como los elementos de la guerra de guerrillas que en realidad fue. Las guerras no se pierden cuando un bando se queda sin armas, sino cuando sus gentes creen que ya no tienen opción alguna de ganarla. El éxito es una cuestión de voluntad sobre todo. Lamentablemente, para muchos aliados de la OTAN, incluida España, la voluntad es lo que falta. C El Frente Moderado Contra los yazidíes Centenares de policías y civiles luchaban aún ayer por sacar cadáveres bajo los escombros ABC. es Especial sobre Irak en abc. es internacional Un grupo de vecinos de Al- Khataniyah, ayer sobre una de las casas devastadas por los ataques atribuidos a Al Qaida REUTERS