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ABC VIERNES 17 s 8 s 2007 ESPAÑA 21 RELIGIÓN Martínez Camino se perfila como el nuevo nombre de la Iglesia española en el Vaticano El actual secretario y portavoz de la Conferencia Episcopal podría ser designado secretario de una importante comisión vaticana JESÚS BASTANTE MADRID. Después del verano tendremos noticias Esta es la críptica respuesta que se recibe desde la Conferencia Episcopal ante los cada vez más insistentes rumores que hablan de nuevos cambios en el organigrama de la Curia vaticana, que podrían afectar a la Iglesia española. En privado, fuentes episcopales aseguran a ABC que el actual secretario general y portavoz del Episcopado, el jesuita Juan Antonio Martínez Camino, podría ser designado en breve secretario de una importante comisión vaticana dejando su cargo en la Conferencia Episcopal. Cabe reseñar que, en principio, el de Camino era el único puesto que no se renovaba en las próximas elecciones en el seno del Episcopado español, que tendrán lugar en marzo y para las que, a día de hoy, no existen candidatos evidentes, aunque sí muchas quinielas. El todavía secretario y portavoz de la Conferencia Episcopal, según aseguraron dichas fuentes, será promovido después del verano a un dicasterio romano. Aunque el destino final todavía es una incógnita, su nueva ocupación podría estar en las congregaciones de Doctrina de la Fe o Educación Católica, aunque otras fuentes señalan que Martínez Camino podría ser nombrado miembro del organismo vaticano encargado de la defensa de la vida y la familia, que actualmente preside el cardenal Alfonso López Trujillo. No obstante, desde Roma se recuerdan las declaraciones efectuadas por Camino hace dos años, tras su encuentro con la ministra de Sanidad, Elena Salgado, en la que defendía una estrategia (abstinencia, fidelidad y preservativos) que no elimina la posibilidad del uso de contraceptivos. Sea como fuera, la posible marcha de Martínez Camino a Roma añadiría una nueva pieza al puzzle en el que parece haberse convertido el futuro de la directiva de la Conferencia Episcopal. A día de hoy, y con la vista puesta en las elecciones de la Casa de la Iglesia, todas las posibilidades están abiertas. Si finalmente hubiese que elegir un nuevo secretario, y dependiendo del nuevo presidente, podría tratarse del actual obispo de Jerez, Juan del Río. La opción con menos fuerza en la actualidad es la de la reelección de Ricardo Blázquez. Aunque Roma ha avalado, en repetidas ocasiones, la labor serena y constructiva llevada a cabo por el obispo de Bilbao- -quien ha logrado mantener la compostura pese a los continuos embates laicistas promovidos por el Gobierno socialista, alcanzando acuerdos en materia económica y apoyando la negociación llevada a cabo por los religiosos en lo tocante a la reforma educativa- parece improbable que Blázquez pueda aglutinar en torno suyo a una mayoría suficiente de prelados. No obstante, el prelado aseguró, hace pocas fechas- -y en presencia del Nuncio de Su Santidad, Manuel Monteiro- -su disponibilidad a ejercer un nuevo mandato. En todo caso, podría acabar en un arzobispado- -Valencia es el que suena con más fuerza, sin desdeñar la recientemente vacante sede castrense- en lo que supondría un agradecimiento de la Santa Sede por su labor. Si no saliera reelegido, sería el primer caso en la historia de la Conferencia Episcopal que no ocurre. Las otras tres posibilidades gozan de más crédito a día de hoy, si bien cabe recordar que las elecciones en el Episcopado siguen procesos distintos a los de otras instituciones y, como recuerdan desde la Conferencia Episcopal, lo que hoy parece claro mañana cambia radicalmente En este momento, la opción más factible es la vuelta a la presidencia del cardenal de Madrid, Antonio María Rouco Varela. Presidente del Episcopado entre 1996 y 2004, al purpurado- -considerado en Roma como el hombre del Papa en España -le faltó únicamente un voto para alcanzar la segunda reelección, para la que precisaba dos tercios de los apoyos en la Asamblea Plenaria. Si Rouco acepta ser elegido, no encontrará oposición alguna constatan desde Añastro, quienes no obstante reconocen que la vuelta de Rouco podría ser interpretada desde algunos sectores como una venganza contra los prelados que optaron por Blázquez en marzo de 2005. Si esto fuera así, la tercera opción sería que alcanzase la presidencia un arzobispo de la total confianza del cardenal de Madrid. Este no sería otro que el actual prelado de Oviedo, Carlos Osoro, a cuya sede episcopal la Santa Sede ha concedido- -como informó ABC la pasada semana- -la gracia de un Año Jubilar en 2008. La última opción que se baraja es la del ascenso del cardenal de Toledo, Antonio Cañizares, actual vicepresidente. A lo largo de este último trienio, Cañizares ha representado la cara más reivindicativa del Episcopado español, posicionándose claramente en contra de las iniciativas del Ejecutivo de José Luis Rodríguez Zapatero respecto a la reforma educativa, el matrimonio entre personas del mismo sexo o el llamado divorcio exprés Bien considerado en Roma, y colaborador de Benedicto XVI, en la Santa Sede se observa a Cañizares como el futuro de la Iglesia española. Sólo cabe esperar si ese futuro ya llama a las puertas de Añastro o, tal vez, deba esperar a 2011 para alcanzar la presidencia del órgano de decisión de la Iglesia de nuestro país. Blázquez pierde fuelle El de Camino era el único puesto que no se renovaba en las próximas elecciones del Episcopado español Rouco, Osoro y Cañizares Juan Antonio Martínez Camino puede dar en breve el salto a una comisión de Roma CHEMA BARROSO Martínez Sistach, arzobispo de Barcelona, podría alcanzar el cardenalato en noviembre Distintas informaciones aseguran que el actual Papa Benedicto XVI podría convocar un consistorio de cardenales el próximo mes de noviembre, en el que designaría 17 nuevos purpurados. Actualmente, y tras la muerte o renuncia de varios príncipes de la Iglesia el Colegio de Cardenales cuenta con varias plazas vacantes hasta alcanzar el máximo de 120 electores que prevén las constituciones apostólicas en el caso de un Cónclave. En este punto, cobra fuerza la posibilidad, adelantada hace mese por este diario, de que el Sumo Pontífice nombre cardenal al arzobispo de Barcelona, Lluís Martínez Sistach. El prelado catalán, que desde 1995 es miembro de varias congregaciones vaticanas, podría llenar el hueco dejado tras el fallecimiento de los cardenales españoles Ángel Suquía y Antonio Javierre.