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4 OPINIÓN VIERNES 17 s 8 s 2007 ABC DIRECTOR: JOSÉ ANTONIO ZARZALEJOS PRESIDENTA- EDITORA: CATALINA LUCA DE TENA DIRECTOR GENERAL: JOSÉ LUIS ROMERO Área Financiera: Jorge Ortega Área de Márketing: Javier Caballero Área Técnica: José Cañizares Área de Recursos Humanos: Raquel Herrera DIRECTOR GENERAL DE DESARROLLO: EMILIO YBARRA PRESIDENTE DE HONOR: GUILLERMO LUCA DE TENA Director Adjunto: Eduardo San Martín Subdirectores: Santiago Castelo, Fernando R. Lafuente, Alberto Pérez, Alberto Aguirre de Cárcer Jefes de Área: Jaime González (Opinión) J. L. Jaraba (España) Miguel Salvatierra (Internacional) Ángel Laso (Economía) Juan Cierco (Cultura, Ciencia y Deportes) Mayte Alcaraz (Fin de Semana) Jesús Aycart (Arte) Adjuntos al director: Ramón Pérez- Maura, Enrique Ortego y Ángel Collado Redactores jefes: V. A. Pérez (Continuidad) A. Martínez (Política) M. Erice (Internacional) F. Cortés (Economía) A. Puerta (Regiones) J. Fernández- Cuesta (Sociedad) A. Garrido (Madrid) J. G. Calero (Cultura y Espectáculos) J. M. Mata (Deportes) F. Álvarez (Comunicación- TV) A. Sotillo (S 6 y D 7) L. del Álamo (Diseño) J. Romeu (Fotografía) F. Rubio (Ilustración) y S. Guijarro UN AVISO A LOS AYATOLÁS L general David Petraeus, uno de los más cualificados militares de todos los que han tenido en sus manos la compleja misión en Irak, debe presentar un informe este mes de septiembre en el que sin duda podrá destacar que la situación tiende a mejorar en Bagdad, aunque no se pueda decir que se ha puesto fin al estado general de inseguridad ni en la capital ni en ningún otro lugar del país. Para los terroristas interesados en hacer imposible la estabilización de Irak, la opción de hacer saltar por los aires un coche- bomba parece algo que las fuerzas del Gobierno iraquí y las tropas norteamericanos no pueden excluir por completo. El terrible atentado del miércoles contra la comunidad yazidi del norte de Irak demuestra cuán fácil es que los terroristas den un vuelco a cualquier estrategia estabilizadora. Estados Unidos ha aumentado sus tropas y el presidente George W. Bush ha logrado el dinero para mantenerlas un tiempo prudencial e intentar dar un vuelco a la situación. Pero la gravedad de la situación dificulta más cada día la obtención de resultados satisfactorios en Irak y de réditos en términos de política interna. Es cada vez más evidente que una parte nada desdeñable de la inestabilidad iraquí tiene mucho que ver con las actividades que se planifican en el vecino Irán, cuyo régimen no podría sobrevivir a una democratización y liberalización de un Irak estable. No es, por tanto, una medida inconexa la de clasificar como organización terrorista a los Guardianes de la Revolución- -la fuerza de choque del régimen islámico de Teherán- cuya implicación en la promoción de actividades armadas en distintas partes de Oriente Medio no puede ser disimulada. Sin embargo, al mismo tiempo se trata de una decisión muy arriesgada, puesto que es un ataque directo a una fuerza regular de un régimen constituido, una advertencia en toda regla que sin duda va a contribuir a añadir tensión en un pulso en el que la comunidad internacional no ve todavía una salida clara. La posibilidad de que el régimen de los ayatolás se dote de armamento nuclear es una perspectiva aterradora, porque visto todo lo que son capaces de hacer hoy en Líbano, Palestina, Irak o Afganistán, no resulta halagüeño pensar en lo que pueden llegar a hacer si cuentan con bombas atómicas. Sin embargo, la Administración norteamericana debería meditar muy cuidadosamente cualquier medida unilateral en este sentido, porque los resultados podrían ser devastadores. La intervención militar en Irak se ha convertido en un infierno, un avispero para las tropas norteamericanas, que no acaban de consolidar una fuerza iraquí capaz de hacerse cargo de las labores de seguridad, como sería deseable. Si escalar una montaña se ha revelado un esfuerzo mucho más grande del esperado, no parece sensato lanzarse al mismo tiempo a conquistar otra cumbre que tiene, a todas luces, dificultades mucho mayores. BUSH LANZA E POLÉMICA ABSURDA EN NAVARRA A polémica sobre la posibilidad de que Unión del Pueblo Navarro tenga grupo parlamentario propio en el Congreso de los Diputados ha empañado el acierto político del PP y de UPN consistente en la renovación de Miguel Sanz como presidente del Gobierno Foral de Navarra. Hasta hace pocas semanas, la alternativa a un Ejecutivo foralista formado por UPN y Convergencia de Demócratas Navarros era una coalición de socialistas, nacionalistas panvasquistas y extrema izquierda, que habría respondido a una estrategia general de arrinconamiento del PP y a un intento agónico de mantener con vida el proceso de diálogo político con ETA. Gracias a la presión realizada por el PP en el ejercicio legítimo de su labor de oposición, y al rechazo general en el resto de España de un pacto con nacionalistas independentistas, el PSOE dio marcha atrás, Zapatero se desdijo de su preferencia por el acuerdo con Nafarroa Bai y los socialistas navarros quedaron sin crédito alguno, descabezados y sin rumbo, después de haberse decidido unánimemente por conformar un gobierno con el nacionalismo panvasquista. No ha habido tanto sentido de Estado como cálculo de costes electorales en la decisión del PSOE de facilitar la investidura de Miguel Sanz como presidente de Navarra. Tacticismo electoral, que es el que justifica la sospecha de que esta nueva legislatura tenga una vida tan corta como convenga al PSOE una vez celebradas las elecciones generales de 2008. Ahora bien, la súbita propuesta de que UPN constituya un grupo parlamentario propio en el Congreso de los Diputados introduce un debate de dudosa necesidad y manifiestamente inoportuno. Tiempo ha habido para plantear esta iniciativa en las anteriores legislaturas y tiempo habrá de cara al nuevo Parlamento que surja de las próximas elecciones generales. Que haya o no un grupo propio de UPN debe ser, en todo caso, el resultado de una valoración interna entre este partido y el PP y en función de lo que más convenga a su concertación. Pe, ro plantear esta segregación parlamentaria en el momento actual- -más aún si da lugar a que pueda ser interpretado como una especie de premio al PSOE por facilitar a Miguel Sanz la L presidencia de Navarra- -tiene unas connotaciones negativas para el PP porque da a entender que este partido es una ré, mora para UPN y que la verdadera crisis política en Navarra está ubicada en estos dos partidos, y no en el Partido Socialista de Navarra, que sí tiene motivos para pensarse dos veces cómo debe ser su relación con la dirección del PSOE. Los mensajes equívocos distorsionan la realidad y la presentan como no es. Las decisiones que se toman sobre estos errores agravan, a su vez, las consecuencias. UPN ha ganado holgadamente las elecciones forales, cuenta con el apoyo de CDN y juntos suman 24 escaños, a dos de la mayoría absoluta. Frente a este bloque foralista, el PSN ha pasado de gobernar la comunidad hasta hace doce años a ser el tercer partido de la comunidad, dejándose en el camino dirigentes implicados en casos de corrupción y sufriendo, desde el 27 de mayo, fracturas internas sin precedentes. Y todo ello, sin contar con el extraordinario favor que han hecho al nacionalismo legitimando, de manera más o menos ambigua y velada, sus aspiraciones panvasquistas. Hoy, la estabilidad de Navarra está más y mejor garantizada por UPN. Sanz y el PP han mantenido una posición coherente y firme y, gracias a ella, el PSOE ha tenido que desistir de su peligrosa aventura filonacionalista en Navarra. El problema en Navarra lo tiene Zapatero, no Rajoy ni el PP ni UPN, aunque hayan dado pie de forma innecesaria a que se especule sobre una inexistente crisis entre ambos. Crisis inexistente que se encargó ayer de aclarar muy expresivamente el líder del PP quien por fin hizo un alto en sus vacaciones para acudir al acto de toma de posesión de Sanz: Jamás hemos tenido un problema ni lo vamos a tener en el futuro dijo para zanjar el asunto. Fórmulas hay para que Miguel Sanz y su partido remarquen sus perfiles propios en materia de programas, de gestión política, de voz autónoma e, incluso, de relación institucional con los socialistas navarros, en la que UPN deberá contar con un amplio margen de maniobra. Pero el don de la oportunidad es fundamental para no causar daños innecesarios y dar oxígeno a quien sí está sumido en una crisis de envergadura. AYUNTAMIENTOS EN PRECARIO OS más de 8.000 ayuntamientos españoles sufren una insuficiencia crónica de recursos financieros. Hace tiempo que la Federación Española de Municipios y Provincias reclama atención sobre un problema que, una vez más, parece destinado a no superar la barrera de las promesas incumplidas. El anterior ministro de Administraciones Públicas, Jordi Sevilla, anunció muchos buenos propósitos en materia de descentralización en favor del nivel municipal, sin duda el gran perdedor en la distribución territorial del poder frente a la pujanza de las comunidades autónomas. Por eso la nueva ministra debería decir algo respecto al proyecto de Economía según el cual los ayuntamientos perderán mil millones de euros por la previsión bajista en la estimación de ingresos realizada por el departamento que dirige Pedro Solbes. Se trata de una previsión calificada de raquítica por un informe del que ayer daba cuenta ABC, de acuerdo con el cual, por citar ejemplos notorios, Madrid dejará de percibir en 2008 nada menos que 85 millones de euros, Barcelona casi 62 y así sucesivamente. Por lo demás, el proyecto no sólo afecta a las grandes capitales, sino que causa un grave daño a los pequeños municipios que no cuentan ni siquiera con los recursos necesarios para atender a los servicios públicos elementales. Es una buena oportunidad para que Elena Salgado haga oír su voz como L responsable del buen funcionamiento de las administraciones territoriales, aunque sea a costa de rechazar las proyecciones a la baja del vicepresidente económico. De lo contrario, habrá que suponer que la ministra prefiere pasar inadvertida en los escasos meses que le esperan al frente de un departamento que suele ser poco lucido para la imagen pública de su titular. Si se pretende que la legislación de régimen local y la reforma de su financiación se planteen como una cuestión de Estado, según asegura el presidente de la FEMP, hay que empezar por abordar el asunto con generosidad y sin cerrar el grifo presupuestario antes de empezar a discutir. La precariedad de recursos que padecen la gran mayoría de los ayuntamientos se mitiga a través de fórmulas poco satisfactorias, como la subida de impuestos propios y, en especial, a través de la gestión urbanística. Cuando se habla de la vivienda y del precio del suelo urbano suele olvidarse que son los propios municipios los que necesitan acudir a la única fuente que satisface sus necesidades. El círculo vicioso se cierra a veces con casos de corrupción, que generan el lógico escándalo cuando saltan a la luz pública. Por todo ello, la suficiencia de las haciendas locales no es una cuestión exclusivamente técnica, sino que tiene un hondo significado como prueba de la voluntad real del Gobierno.