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ABC JUEVES 16- -8- -2007 VISIONES 40 67 BELLEZA A CONTRAPLANO CHIPS DE VERANO José Manuel Nieves PAUL, ESCONDIDO EN EL ARMARIO Caso: La gata sobre el tejado de zinc Acusado: Richard Brooks. Cómplices: Paul Newman, Elizabeth Taylor, Burl Ives y Jack Carson. Estados Unidos, 1958. Jugando al escondite Teresa de la Cierva Marta Barroso ¿Se ha levantado con bolsas tras una noche de copas? ¿Se le marcan las ojeras y tiene una cita con el hombre de sus sueños? ¿Le han salido manchas a pesar de vivir bajo la protección de un sombrero? Si no se lo cuenta a nadie (más) le desvelamos los secretos de algunos maquilladores para esconder esos pequeños contratiempos Pat maquilladora de Max Factor, borra las bolsas aplicando primero la base de maquillaje y, encima, el corrector beige Mastertouch de Max Factor (10 euros) porque así es más fácil ver dónde hace falta corregir. El maquillador de Armani propone disimular el resto de nuestros problemas con los correctores de colores (verde, rosa, amarillo y melocotón) Master de Giorgio Armani (25) Así, las ojeras y hematomas se vuelven invisibles tecleando (sin frotar) una capa fina de amarillo y, sobre ella, una gota de melocotón porque tiene pigmentos reflectores que crean un efecto óptico que desvía la atención. Las rojeces y pequeñas manchas quedan ocultas si difumina sobre ellas el tono verde antes del maquillaje. Y el tono cetrino de la piel desparece si mezcla una pizca del color rosa con su fond de teint habitual. Ahora... ¿quién la liga? Federico Marín Bellón Si lleva un coche high- tech no provoque nunca a la Guardia Civil Hay ocasiones en que lo mejor es callarse. Y si no vean lo que le pasó al que quizá sea el más tecnológico de todos mis amigos. Volvía él tan pancho a Madrid por la carretera de Burgos cuando, a la altura de El Molar, un coche se incorporó de repente a la autovía. Sin mirar, sin ceder el paso, sin reducir siquiera un poco la marcha. Era una patrulla de la Guardia Civil, pero sin luces ni sirenas que permitieran adivinar alguna urgencia policial en curso. Mi amigo, que iba por el carril de la derecha, tuvo que dar un frenazo para no embestir a la Benemérita. Y tanta rabia le dio el asunto, que empezó a dar luces y pitadas, en airada protesta por el cuasi atropello Le pararon, claro. Y todas sus protestas quedaron por los suelos en apenas un par de minutos. Es verdad que mi amigo no había tenido la culpa del incidente, pero también lo es que iba hablando por el móvil, llevaba colgados los cascos del MP 3 (que siempre usa cuando conduce) y que los dos agentes encontraron a la primera el dispositivo ilegal antiradares que tiene instalado. Por no hablar del reproductor de DVD que lleva atornillado (literal) al salpicadero. Un circo, vamos. Le brearon a multas. A veces- -le dijeron al final, de propina- -lo mejor es quedarse calladito aul Newman consiguió su primer gran éxito y su primera nominación al Oscar (de una larga lista) con la adaptación infiel de La gata sobre el tejado de zinc (caliente) de Tennessee Williams. En su 65 cumpleaños, un moribundo Burl Ives recibe la visita de sus dos hijos, el esforzado Jack Carson, acompañado por toda su prole de cuellicortos, y su favorito de ojos azules, que sin embargo parece incapaz de darle un nieto, pese a que su mujer es la felina del título. La herencia del imperio está en juego, aunque son las nueras quienes sacan las uñas. Mil anécdotas jalonan el rodaje de esta película, cuya fotografía se iba a ajustar al blanco y negro que parecían exigir las las adaptaciones de Williams y, en general, la mayoría de obras artísticas de la época. Richard Brooks, sin embargo, insistió en que el público pudiera disfrutar la mirada añil de Elizabeth Taylor y los ojos azules de Newman. Pese a esta pintoresca concesión y al exceso de teatralidad de la puesta en escena, el resultado final de la película sólo puede ser calificado como brillante. Elizabeth y Paul estaban en la cima de su belleza y madurez artística y el argumento lo tiene todo para atrapar al espectador. ¿Todo? P Paul Newman y Elizabeth Taylor, en su infrautilizado lecho conyugal tos a dar datos gratuitos, otro gay) fue más radical: indignado con lo que habían perpetrado en su nombre, fue hasta la cola del cine para ahuyentar a los espectadores. En su opinión, la cinta suponía un retroceso de cincuenta años en la industria del cine Hoy en día cualquier teleserie se mete en aguas revueltas y se lía a pescar truchas con mejor o peor gusto, pero en aquella época un Paul Newman fuera del armario habría afectado a la taquilla casi con seguridad. Dicho lo cual, la acusación contra Brooks es evidente: mendacidad y falta de valor para enfrentarse al estudio y respetar la obra de Tennessee Williams. Brooks no tuvo reparos en maquillar los gustos sexuales de Brick En realidad no. El guión prescindió casi por completo de las alusiones a la homosexualidad del protagonista, Brick Pollitt (tampoco hacía falta señalar) esenciales para comprender la obra original. Este maquillaje moral motivó que George Cukor (gran director, no sólo de mujeres, y conocido homosexual) se negara a dirigir una versión tan descafeinada. Tennessee Williams (pues-