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38 MADRID El Madrid olvidado JUEVES 16 s 8 s 2007 ABC La antigua Inclusa de la Puerta del Sol Hacia 1598, la Villa de Madrid tenía 60.000 habitantes y el abandono de niños era habitual. Los que sobrevivían eran recogidos en la Inclusa, una institución de 5 siglos POR MABEL AMADO ILUSTRACIÓN: CG. SIMÓN MADRID. Entrados, 9.700; muertos, 5.781, y salvados, 3.919. Estas son las anotaciones que realizaban los funcionarios de la Inclusa madrileña allá por 1850. Con tan espeluznantes cifras- -que no recogen el escaso número de niños que, felizmente, eran prohijados o reconocidos por sus padres biológicos- no es de extrañar que esta institución haya escrito una triste página en la historia de Madrid. Repasémosla. Según recogen crónicas antiguas, el Hospital de Niños Expósitos fue fundado en 1580 por una cofradía de la parroquia de San Luis que se unió a la de Nuestra Señora de la Soledad y las Angustias. Se encontraba en un ala del antiguo Hospital General y su objetivo era recoger a los recién nacidos en las calles de Madrid y evitar que se murieran de hambre o frío, además de darles una educación cristiana. Sin embargo, las necesidades de espacio y el continuo convivir de los bebés con enfermos contagiosos, aceleró su traslado a un nuevo edificio. Siete años después, el Hospital de Niños Expósitos inaugura sede en un céntrico edificio de la Puerta del Sol, entre las calles del Carmen y Preciados. Este cambio coincide también con su nueva denominación- -Inclusa- -debida a la deformación del vocablo holandés Enkuissen Y es que de esa ciudad de los Países Bajos dos soldados de Felipe II habían traído una Virgen con niño que ocupó un lugar destacado en esta Casa de Expósitos. Pero aunque los desvalidos niños se encontraban bajo el halo protector de esta Virgen, su mortandad era alta. Por este motivo, solían ser bautizados y enterrados en la cercana parroquia de San Ginés. De la Puerta del Sol, ya en 1801, la institución se traslada a la casa Galera Vieja, un inmueble situado en la calle del Soldado y que estaba regentado por las Hermanas de las Hijas de la Caridad. Pronto vuelve a sufrir nuevas mudanzas, pasando por edificios situados en las calles Libertad y Embajadores. Allí se acogía a los niños abandonados en el propio torno de la casa- -que exhibía un triste cartel con la leyenda Abandonado de mis padres, la caridad me recoge -o en el Refugio y Hospital de Incurables, en el Hospital de la Pasión y a los nacidos en la antigua Casa de Maternidad. Sin embargo, la Junta de Damas de Honor y Mérito, institución que dirigía este establecimiento, prefería que la mayoría de los incluseros de pecho fueran criados fuera de la institución por nodrizas retribuidas. Aunque fueron cinco siglos de existencia, parte de su vida ha quedado registrada en sus libros de entradas y salidas. El primero de ellos, que data del 20 de julio de 1586, recoge, entre otros datos, el sueldo de las nodrizas- -4.896 maravedíes de 1587 a 1606, y 7.344 de 1696 a 1700- -y todos los empleados que requería la institución: un administrador, un rector, un contador, un mayordomo- -que hacía de sacristán- -un aguador, una lavandera, madres de salas, nodrizas, un médico y un cirujano. Además, dan a conocer el nombre de pila y apellido del niños, las fechas de llegada y de bautizo, su procedencia y, a veces, si aportaban limosna. Por su parte, los libros de salidas revelaban la identidad de las nodrizas, su estado civil, oficio, vivienda, salario... No en vano, cada día estas mujeres llamaban a la puerta de la inclusa para pedir trabajo. Otras, incluso, ya entre 1758 y 1868, se anunciaban en el antiguo Diario de Avisos de Madrid. Los niños que lograban sobrevivir y cumplían 7 años- -antes de 1750 la mitad de los incluseros moría y en los primeros años del siglo XIX la mortandad superaba el 80 por ciento- pasaban al Colegio de Desamparados (los varones) y al de Nuestra Señora de la Paz (la niñas) Era una puerta abierta hacia un mejor futuro, difícil de lograr dentro de la inclusa. Y como todo tiene un final, éste le llegó en 1969, cuando se inauguró el Hospital Infantil. No en vano, la antigua inclusa contaba con una enfermería que fue el germen de dicho centro sanitario. Hoy, una plaza madrileña recuerda con orgullo un acto heroico y, además, a un antiguo niño de la Inclusa. Si pasan por la plaza de Cascorro, admiren la estatua en honor de Eloy Gonzalo García mientras recuerdan el papel con el que fue abandonado en el torno y que rezaba así: Este niño nació el primero de diciembre (1868) a las seis de la mañana, el que está sin bautizar y rogamos se le ponga por nombre Eloy Gonzalo García, hijo legítimo de Pepa, soltera, natural de Peñafiel, provincia de Valladolid Este niño se convirtió, con el tiempo, en un héroe de la guerra de Cuba y la historia le recuerda envuelto en ropajes de leyenda. Aunque esta es otra historia, no está de más recordar que en 1896 se encontraba destinado en el pequeño pueblo de Cascorro, cerca de Puerto Príncipe, cuando su destacamento fue cercado por 30.000 independentistas. Eloy Gonzalo se deslizó hacia las posiciones enemigas con una lata de petróleo, prendió fuego y logró regresar indemne con los suyos. Registro El torno de la inclusa exhibía un cartel con la leyenda Abandonado de mis padres, la caridad me recoge El Hospital de Niños expósitos fue fundado en 1580 por la cofradía de la parroquia de San Luis Traslados sucesivos El Instituto del Menor centraliza hoy en día los casos de niños abandonados Unos sesenta niños son abandonados al año en la Comunidad, algunos de forma delictiva. Todos ellos pueden ser adoptados una vez que la madre renuncia definitivamente al bebé. Para evitar situaciones graves, la Comunidad, por medio del Instituto Madrileño del Menor y la Familia, ofrece ayudas económicas y asesoramiento psicológico a la madre del niño, para disuadirle de la entrega del bebé. En los casos de bebés abandonados en la calle, Asuntos Sociales entrega la criatura a la primera familia que figure en la lista de espera. Este es el procedimiento que suele seguirse en todos los casos de abandono de un bebé en la región, del que en un primer momento pasa a hacerse cargo la Comunidad para después ser adoptado por la familia a la que le corresponda de acuerdo con dicha lista de espera. N Calle Calle Gran ayor Calle M Plaza Mayor Rond Tirso de Molina a de Tole do Calle d e las Hu ertas 0 0,5 1 Cal le d eA Km Madrid en la época (zona ampliada) toc ha Paseo Aren al Calle Puerta del Sol del Pra do en arm el C dos ia le d Cal e Prec ed Call Vía Alcalá ABC CG. SIMÓN GODOY