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36 MADRID Madrid celebra La Virgen de la Paloma JUEVES 16 s 8 s 2007 ABC AL DÍA Manuel de la Fuente EL LARGO ADIÓS ada día se nos escapa, lenta pero inexorablemente, ese Madrid que ayer mismo festejamos en torno y rededor de las calles de la Paloma, de los Irlandeses, del Águila, y hasta de la de Isabel Tintero que lleva el nombre de aquella mujer tan pobre como devota que rescató la imagen de la Virgen de la Paloma a finales del siglo XVIII. Se nos escapa el Madrid de las limonás entre las rendijas (y las grietas) que dejan las tuneladoras. Se nos escapa ese Madrid del señá Pepa, la ropa, que hay tormenta el Madrid de los aromas y de los barrios se nos va por la alcantarilla del progreso, necesario, claro, pero tan frío, tan poco retrechero, tan poco iluminado por aquel farolillo verbenero que iluminaba con colores la cara de la chula que más quiero. Se va el Madrid de los barquillos y de los chispazos de sol y sombra en un suspiro. Se va el Madrid de los piropos de altura Eres más bonita que los Jardines Colgantes de Babilonia su zarzuelera y chipén melodía de arrabal, por ser la Virgen de la Paloma, se va el Madrid del agua de cebada (donde haya un aquarius) se va aquel viejo Madrid, al que ya ni siquera la municipalidad requiebra. Aquel Madrid más chulo que un ocho, al que ayer santificamos y celebramos con la ayuda de la Virgen de la Paloma, ese Madrid de los niños (ahora, sencillamente, los atropellan con alevosía) y los gatos jugando en la calle, y del señor Ramiro, que no era chino, precisamente, pero tenía de todo en su tiendecita, lapiceros alpino de colores, y gomas Milán. Se nos va el Madrid de las tascas (ahora tenemos tabernas ilustradas, y qué necesidad, se pregunta uno, tienen de ilustrarse las tabernas) de los tacos de sangre encebollada. Se nos escapa Madrid a ritmo de cumbia y de merengue (aunque sea justo y necesario) se nos va el Madrid heroico y libertario de los pantaleones y la avenida de los obuses, se nos va el Madrid de andar por casa, y el serrín a la puerta de la pescadería cuando llovía. Se nos va el Madrid de los hilariones, las castas, las susanas, las palomas y los manolos. Se nos va aquel Madrid, aquel pedazo de la España en que nací. Ha muerto de viejo. Y, lo que es peor, de pura desidia. Que la Virgen de la Paloma nos ampare. C La carroza de la Virgen de la Paloma, engalanada con cientos de claveles rosas, durante la procesión de ayer por la tarde DANIEL G. LÓPEZ Un lienzo que despierta la devoción popular desde hace 220 años El pueblo de Madrid demostró ayer su fervor a la Virgen de la Paloma s La devoción por el cuadro encontrado en 1787 se mantiene más viva que nunca JESÚS BASTANTE MADRID. Por ser la Virgen de la Paloma... Este es el soniquete más escuchado en estos días por las calles de Madrid, que se han engalanado para recibir en procesión a su Virgen más castiza. Una devoción que hunde sus raíces en la historia del viejo Madrid y que hoy permanece, más viva que nunca, en los corazones de todos los fieles de la capital. Prueba de ello ha sido, una vez más, la multitudinaria presencia de madrileños en la procesión que llevó el lienzo por las calles de Madrid, en pleno puente de agosto. Y es que la Virgen de la Paloma es toda una institución en Madrid. El fervor por esta imagen data de 1787 cuando, según cuenta la tradición, fue recogido por una mujer piadosa llamada Isabel Tintero. Isabel rescató el lienzo de las manos de unos niños que jugaban con él, y lo expuso en su casa. Al parecer, se trataba de la imagen que pertenecía a un retablo de Nuestra Señora de la Soledad. La devoción de los madrileños por la imagen de María fue tal que, a los pocos años, y gracias a las limosnas de los vecinos, Isabel Tintero logró construir una capilla para la Virgen de la Paloma, dedicando su vida al cuidado de la misma. Pronto corrió el rumor de que esta imagen era milagrosa, noticias que no tardaron en llegar a Palacio. en el Madrid de la época. Así, no había pareja de novios que no pasase junto al lienzo para que la Virgen bendijese su matrimonio, ni madre que no fuese a presentar a la Virgen de la Paloma su hijo recién nacido. La capilla acabó por quedarse pequeña, y fue preciso construir una iglesia, cuyos fondos también fueron recogidos por Isabel Tintero. La iglesia comenzó a construirse en 1795 en el mismo solar en que fuera encontrado el lienzo. Isabel Tintero, por su parte, falleció en Madrid en 1813, y sus restos, tal y como ella dejó escrito, descansan a los pies de la Virgen. Con el tiempo, la iglesia volvió a quedarse pequeña, levantándose en 1912 el actual templo, bajo el nombre de parroquia de la Virgen de la Paloma y de San Pedro el Real. En el mismo tiene su sede la congregación de la Santísima Virgen de la Paloma, fundada en 1907 y que, por tanto, en esta fiesta celebra su primer centenario. El fin con el que fue creada, fomentar la devoción por la Paloma y darle culto, continúa siendo cumplido fielmente por sus miembros. En sus nuevos estatutos, aprobados en 1997, la congregación indica otras finalidades de su culto. Entre ellas, se encuentra la celebración, todos los años, de una Novena a la Virgen de la Paloma, que culmina la víspera de la Asunción de Nuestra Señora. Al final de la Misa de la Vigilia se impone la medalla de la Virgen a los nuevos congregantes, a lo que sigue una ofrenda de flores a la Virgen. Como todos los años, al finalizar la Misa Mayor en honor de la Virgen de la Paloma, un destacamento del Cuerpo de Bomberos de Madrid- -la Paloma es patrona de este cuerpo en la capital- -desciende el Cuadro de su trono. Por la tarde, entronizado en su carroza, se lleva en procesión por las calles del barrio. Ayer no fue una excepción, y miles de madrileños se lanzaron al Madrid castizo para rendir pleitesía a la virgen del lienzo, la patrona oficiosa de Madrid, con permiso de Nuestra Señora de La Almudena. Y, sin duda, la Virgen más castiza de la capital de España. El milagro En aquellos días, la reina María Luisa encomendó la salud de uno de sus hijos, gravemente enfermo, a la Virgen de la Paloma. El niño sanó, y la propia reina acudió a la capilla para donar a la imagen el traje más rico del infante curado. Desde entonces, el gasto de iluminación de la capilla corrió por cuenta de Palacio. El milagro llevado a cabo con el infante acabó por convertir la modesta capilla dedicada a la Virgen de la Paloma en una institución de lo más castizo Centenario de la Congregación La reina María Luisa favoreció el culto a la Virgen como acción de gracias tras pedir por la salud de un infante