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72 TOROS www. abc. es toros MIÉRCOLES 15- -8- -2007 ABC Manzanares da un recital de toreo y sale a hombros en Málaga JAVIER LÓPEZ HERNANZ MÁLAGA. José María Manzanares confirmó en Málaga el momento cumbre que atraviesa. Al segundo le realizó una gran faena, de cante grande, todo un compendio de técnica y estética frente a un jabonero justo de fuerzas, que le sirvió gracias a su inteligencia. Ya con el capote dibujó espléndidas verónicas en el recibo y con la muleta planteó una labor técnicamente perfecta, porque supo aplicar lo que su antagonista pedía. En los primeros compases nunca lo obligó hasta que mediada la faena se embraguetó y firmó pasajes de extraordinaria calidad, aderezados con la majeza que imprime a su toreo. El epílogo de ayudados por bajo fueron un monumento al arte de torear. Además refrendó la obra con una gran estocada que le hizo acreedor de las dos orejas. En el último volvió a dar otro recital de toreo. Fue una faena distinta porque el toro embistió con mayor brusquedad. Cortó otra oreja. Julio Aparicio, que sustituía a Cayetano, pechó con un primero sin opciones. Con el noble cuarto de la corrida de Juan Pedro Domecq dejó algún natural marca de la casa y otros detalles de torería que supieron a poco. Silencio y saludos. Javier Conde, como su socio Rivera el domingo, triunfó más como empresario que como matador, ya que la Malagueta volvió a llenarse. Estuvo despegado ante el manso pero manejable segundo y no se acopló con el molesto quinto. Saludos tras aviso y silencio. Por otra parte, en Dax (Francia) toros de Montalvo. El Juli, silencio y dos orejas con petición de rabo. Juan Bautista, oreja en ambos. Fernando Cruz, saludos en los dos. Informa burladero. Faenas sin espada no son nada SAN SEBASTIÁN Plaza de toros de Illumbe. Martes, 14 de agosto de 2007. Tercera de feria. Tres cuartos de entrada. Toros de Javier Pérez Tabernero, desiguales de presentación, justos de fuerza; deslucidos en líneas generales, complicados 4 y 5 destacó el buen 3 Enrique Ponce, de habana y oro. Seis pinchazos y bajonazo. Aviso (silencio) En el cuarto, pinchazo y estocada hasta la bola. Aviso (saludos) El Fandi, de agua de mar y oro. Dos pinchazos, estocada baja y descabello (silencio) En el quinto, pinchazo, pinchazo hondo y descabello (silencio) Sebastián Castella, de tabaco y oro. Tres pinchazos y bajonazo. Aviso (saludos) En el sexto, cuatro pinchazos y descabello (silencio) ZABALA DE LA SERNA SAN SEBASTIÁN. Qué importante es la espada. Faenas sin ella no son nada. Sebastián Castella se quedó en el umbral del triunfo por no matar, por no rematar una obra templada de toreo mayestático y ligado, de mano baja y encaje. Cuajó series sobre la derecha en un palmo de terreno. Disfrutaba del toro de la tarde, del mejor de la deslucida, cuando no complicada, corrida de Javier Pérez Tabernero. Se lo dejó entero en el caballo porque le había visto el son, los largos desplazamientos, la fijeza en la mirada noble. Por el izquierdo, no fue lo mismo, le costaba más. O le faltaba Maravillosa media de Castella, que bordó el toreo a la verónica en el sexto ese tranco que tenía por el otro lado. Castella le tocó una segunda vez en la única serie de naturales para empujarlo hacia delante. Y volvió por sus fueros en redondos de viajes más cortos y más en corto. Ya se metió a la plaza en el bolsillo con su característico final de circulares, invertidos o no, acortando terrenos de tal manera que al librar un pase de pecho no lo arrolló de milagro, aunque lo desequilibró con los cuartos traseros. Olía a pañolada. Pero a Sebastián Le Coq Castella se le está yendo media temporada con los aceros. No hace la suerte. A la par llegan muleta y espada. Como diría Juanito Bienvenida, no se tira a matar, entra a pinchar. Por tres veces topó en hueso, y optó por resolver con un fácil bajonazo. Eso no es. La cosa quedó en un saludo desde el tercio. O sea, en nada. Y repitió con el grandón sexto. Cuatro pinchazos ahora. No valió el toro, muy soso y de pobre recorrido. Para el recuerdo dibujó cinco verónicas extraordinarias. Cinco verónicas que EFE EFE Rodrigo Rato, en los toros en Gijón El ex director del Fondo Monetario Internacional Rodrigo Rato (en el centro de la imagen, junto al cocinero José Andrés) disfrutó el lunes en la Feria de Begoña de Gijón. Ayer, con toros de Murube y Carrascosa, Hermoso de Mendoza salió a hombros, tras cortar dos orejas, y Jesulín y Manuel Díaz El Cordobés pasearon un trofeo por coleta. no levantaron un ole en este Illumbe frío, que si así barre el albero de Sevilla se cae la Maestranza. La media fue preciosa. Lástima que los toreros jóvenes se empeñen en rizar el rizo, y cuando quiso sumar la revolera el toro lo desarmó. Si ya lo había bordado, ¿para qué más? San Sebastián no sólo no se enteró mucho de los lances de gala del galo, que hoy en día va más la tafallera, la navarra o el farol invertido con aires de parapente, sino que no valoró el orgullo y la raza que desplegó Enrique Ponce con el tobillero cuarto, que lucía un pitón izquierdo de pavor. Ponce lo brindó al público, quizá pensando más en el esfuerzo que iba a desarrollar que en las condiciones nada optimistas del toro. Las tres series últimas y diestras en el tercio, muy centrado y enfibrado, en plan figura del toreo, de decir aquí estoy yo, fueron, por derecho, de lo más importante que se le haya visto al maestro de Chiva esta temporada. Y antes había tirado de una de naturales de no poco tragar. Faena de sordo eco que cerró, tras un fallo, con un espadazo en todo lo alto, el único de una función de pinchaúvas. Ponce ya se había hartado de hueso con su primero, noblón sin humillar ni romper. El quinto fue el de menor trapío del desigual sexteto. Y el peor. Un perro que trajo a El Fandi aperreado. Mal lote el suyo, incluido el rajado segundo. Ni con las banderillas se encontró. Un mes y medio de parón se tiene que notar. También pinchó a modo.