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ABC MIÉRCOLES 15- -8- -2007 40 VICIOS Y VIRTUDES E. Rodríguez Marchante 65 LA CAMISETA SIN MANGAS o ha de acabárseme este escaparate sin tratar la otra prenda sobresaliente, junto a los pantalones pirata, del verano nacional: la camiseta sin mangas. Lo ideal, claro, es que vayan juntos y formen el terno perfecto con el aderezo de las gafas de sol, o el móvil, o sencillamente el paquete de Marlboro visto, pero, aún en solitario, sin esas compañías, esta camiseta realza y afirma la personalidad, a poco que la sepa lucir su dueño. Lo primero que hay que alabar de la camiseta sin mangas es su polivalencia, y aquellos que la usan lo mismo pueden llevarla para ir a la playa, que para un cóctel, que para una entrega de premios (los Goya o los de Roland Garros, sin ir más lejos) con lo que poco a poco se le ha ido pegando ese carácter ecléctico que tiene también, por ejemplo, la corbata, que tanto se usa para bautizos como para entierros... Hay que decir que, mientras otras prendas masculinas se las pone uno y ya está, con estas camisetas se deben de tener ciertas precauciones, pues le exigen al usuario una serie de requisitos de absoluta observancia y que muchos están muy lejos de cumplir. Por ejemplo, es absurdo ponerse una camiseta sin mangas si antes el portador no se ha educado debidamente los músculos pertinentes; es decir, bíceps, tríceps, hombros y cuello (sí admite, en cambio, y vaya usted a saber por qué, un cierto abandono en la zona abdominal) Esa camiseta deja de funcionar como es debido en alguien con papada o con los omóplatos de postre... Otra cláusula de total cumplimiento es adornar parte de la piel que no cubre la camiseta con un tatuaje, y aunque se dijo hace días que los escritos en chino o árabe son más cool para estos casos me atrevería a asegurar que cae mejor el de un animal depredador. Las de un solo color, malva por poner uno, son de matrícula de honor y aptas sólo para aquellos que ya lo han hecho todo en la vida; por eso se aconseja a los demás usarlas con algún sencillo dibujo, Las Meninas o algo así. N El hijo de Isabel Pantoja y su novia no ocultan su amor ENFOQUE ¿Quién dijo crisis? Kiko Rivera y Tamara, amor en Cantora... ABC CÁDIZ. Buscar intimidad y dejar atrás las continuas persecuciones de los paparazzi de la capital. Con ese objetivo, Tamara, la novia de Kiko Rivera, no ha dudado en abandonar Madrid- -aprovechando que le concedían unos días de descanso en el gimnasio en el que trabaja- -y acompañar a su pareja hasta la finca Cantora para pasar unas románticas vacaciones juntos y desmentir las continuas informaciones de una posible ruptura. Durante su estancia allí, ambos se trasladaron hasta un concesionario automovilístico- -el hijo de la tonadillera pretende comprarse un nuevo coche- mientras prodigaron su cariño en todo momento, regalándose continuos besos y abrazos pese a la presencia de fotógrafos. Con este viaje en común, ambos jóvenes- -que, sin duda, van camino de convertirse en la pareja del verano con tan sólo tres meses de relación- -demuestran haber arreglado las diferencias que al parecer surgieron tras el polémico posado que Tamara realizó completamente desnuda para una conocida revista. Al parecer, este nuevo capítulo en la vida de la joven Tamara- -de la que ya se reveló hace semanas que trabajó como stripper- -no parece haber enfadado a Kiko Ribera, que no ha dudado en invitarla a la casa de su madre. El joven pretende dejar así atrás unos días negros para él en los que no sólo ha tenido que aguantar que una antigua ex novia revelara sus intimidades, sino que la ficha policial de su madre apareciera en todos los medios de comunicación. Ana y Darek, pasión en aguas ibicencas IBIZA. ¿Quién habló de crisis en la pareja? Ana Obregón y su novio, Darek, desmienten sin proponérselo los continuos rumores que hablan de un distanciamiento. La popular bióloga y el modelo polaco se mostraron muy acaramelados sobre la cubierta de un yate fondeado en el puerto de Ibiza. Ana lucía una camisola de tonos azulados de la que se despojó para lucir un bikini que estilizaba su espléndida figura. Más tarde, alejados ya de miradas y objetivos indiscretos, se adentraron en el Mediterráneo para disfrutar de una romántica jornada. Cuando regresaron, la actriz se recostaba sobre el atlético cuerpo de su novio, observando la mágica puesta de sol ibicenca. Buenos recuerdos habrá tenido para ambos su regreso a la isla este verano, pues fue allí donde se conocieron hace ahora un año. Ana Obregón y su novio, Darek, disfrutan del sol de Ibiza en la cubierta de un yate ENFOQUE