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62 40 REPORTAJE MIÉRCOLES 15- -8- -2007 ABC Transiberiano En tren por la ruta de Miguel Strogoff Los trenes que van desde Moscú y San Petersburgo a Vladivostok, Mongolia y China son cada vez más confortables. Las ciudades por donde pasan se modernizan a pasos agigantados. Vuelve el lujo a la ruta del correo del Zar RAFAEL M. MAÑUECO a célebre obra de Julio Verne, Miguel Strogoff apareció en 1876. La línea del Transiberiano no había empezado a construirse todavía pero, gracias a los lances del correo del zar la gélida Siberia empezó a ser conocida para los europeos. Una tierra no menos legendaria que el lejano oeste americano. Siberia Sibir en ruso) atrajo el interés de colonos, buscadores de oro y todo tipo de aventureros. Es una plataforma continental de mayor tamaño que EE. UU. China o Canadá. Cuenta con la mayor masa forestal del planeta, la Taiga. Refugio de rufianes y lugar a donde solían ser deportados los delincuentes y represaliados políticos. Podía ser más o menos difícil evadirse de los campos de concentración (Gulag) estalinianos, pero no tenía sentido. En miles de kilómetros a la redonda no hay más que frío y depredadores. En verano, el deshielo convierte el bosque en un inmenso cenagal infranqueable. Millones de enormes mosquitos se ensañan con quienes no se aplican en la piel cremas para ahuyentarlos. La parte más conocida y civilizada de Siberia es su tercio sur. En esa franja se encuentran las ciudades más importantes y discurre la línea del Transiberiano. El lago Baikal es la atracción principal en el itinerario. La vía es la más larga del mundo y comenzó a tenderse a partir de 1891, desde los dos extremos simultáneamente. Fue una obra faraónica en la que participaron más de 100.000 trabajadores. Quedó terminada en 1900 y transita a través 400 puentes, 87 centros de población y 16 grandes ríos. Lo que las diligencias postales recorrían en tres meses, el tren lo empezó a cubrir en quince días. En la actualidad, se tarda sólo una semana en ir en el Transiberiano desde Moscú a Vladivostok, ciudades entre las que media una distancia de 9.300 kilómetros. Durante el recorrido hay que cambiar ocho veces las agujas del reloj. Cuando en un extremo amanece en el otro se pone el sol. L El Zolotói Oriol un tren de lujo para el siglo XXI Cada compartimento del Zolotói Oriol va equipado con dos camas, mesita, calefacción y aire acondicionado individual, televisión, equipo de música y DVD, además de su propio WC y ducha. Está pensado para dos personas, pero, al ser una de las camas prácticamente de matrimonio, en el mismo habitáculo pueden viajar también uno o dos niños. El costo del billete MoscúVladivostok oscila entre los 213.000 y los 364.000 rublos (de 6.000 y 10.000 euros) dependiendo de la época, el tipo de compartimento y el número de acompañantes. En el precio van incluidas todas las comidas, los cuidados médicos, algunas de las excursiones, los traslados al aeropuerto, una noche de alojamiento en Moscú y otra en Vladivostok. El avión se paga aparte. Un pasado suntuoso A lo largo del viaje se ven los ríos Volga, Obi, Yeneséi, Angará y Amur, el lago Baikal, ciudades como Kazán, Ekaterimburgo, Novosibirsk, Irkutsk, Ulán Udé y Ulán Bator, la capital de Mongolia El pasado mes de marzo apareció un nuevo tren Transiberiano, el Zolotói Oriol (Águila de Oro) el convoy más lujoso que jamás antes haya surcado Siberia. Está inspirado en el mítico Orient Express A principios del siglo pasado, las poderosas máquinas de vapor del Transiberiano arrastraban suntuosos coches cama, vagones restaurante, biblioteca y hasta compartimentos con sauna y baño turco. El lujo desapareció tras la revolución bolchevique y el tren se convirtió en un simple medio de transporte para atravesar Siberia. Los turistas europeos que se aventuraron a subirse en el Transiberiano conocen bien las incomodidades de tantos kilómetros en tren. La interminable Taiga termina haciéndose monótona y la mayoría de las ciudades tenían poco que mostrar. Pese a la variopinta fauna de personajes con los que se topa en el camino, se termina deseando llegar cuanto antes al final del trayecto. Pero la situación ha cambiado en los últimos años. Los trenes que van desde Moscú y San Petersburgo a Vladivostok, Mongolia y China son cada vez más confortables. Las ciudades por donde pasan se moder- nizan a pasos agigantados y sus pobladores empiezan a comprender que el turismo reporta importantes beneficios. El pasado mes de marzo apareció un nuevo tren en la ruta, el Zolotói Oriol (Águila de Oro) el convoy más lujoso que jamás antes haya surcado Siberia. Está inspirado en el mítico Orient Express Su última salida desde Moscú tuvo lugar el pasado 29 de julio y desde Vladivostok partirá el 25 de agosto. El convoy está compuesto de 12 coches cama, dos restaurantes, una cafetería y tres vagones de servicio, uno para el personal, otro para equipajes, dotado también de generador y frigorífico, y el que alberga la lavandería, el salón de masaje y la consulta del doctor. Para darle un toque más romántico, al comienzo del viaje la locomotora utilizada es de vapor. Más adelante, se enganchan máquinas mucho más modernas. A lo largo del viaje se ven los ríos Volga, Obi, Yeneséi, Angará y Amur, el lago Baikal, ciudades como Kazán, Ekaterimburgo, Novosibirsk, Irkutsk, Ulán Udé y Ulán Bator, la capital de Mongolia. La salida desde Moscú se hace por la noche. Al día siguiente se llega a Kazán, la capital de la república autónoma de Tatarstán, un bello lugar en donde las iglesias ortodoxas se entremezclan con las mezquitas. El tren abandona la ciudad hacia el atardecer y, tras cruzar el río Volga, se dirige hacia el sureste. A Ekaterimburgo, en los Urales, se llega también por la mañana. La ciudad fue escenario de la brutal ejecución del último zar ruso, Nicolás II, y su familia. Se visitan algunos de los lugares relacionados con el magnicidio y, también, el obelisco que marca la frontera entre Europa y Asia, situado a 1.800 kilómetros de Moscú. La siguiente parada es Novosibir-