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ABC MIÉRCOLES 15- -8- -2007 40 Centenario de Carmen Conde, primera mujer en la Real Academia La escritora nació hoy hace cien años ABC MADRID. Hoy se cumplen cien años del nacimiento de la escritora y primera mujer que ingresó en la Real Academia Española, Carmen Conde, que vio la primera luz en Cartagena (15- 8- 1907) y que falleció en un geriátrico de Majadahonda (Madrid) víctima de Alzheimer, el 8 de enero de 1996. La vida de la escritora, que estudió Magisterio y fue gran admiradora de Rubén Darío, Juan Ramón Jiménez, Miguel Hernández, Manuel Altolaguirre y Gabriela Mistral, entre otros, transcurrió en su ciudad natal y en Melilla, El Escorial, Valencia y Madrid, donde fijará su residencia. A los 15 años comenzó a publicar artículos en Los lunes de El Imparcial La Esfera Informaciones y otros diarios. Antes de la Guerra Civil fundó, junto con los poetas Miguel Hernández, Ramón Sijé y Antonio Oliver Belmás, con quien se casaría, la revista El Gallo Crisis En 1929 publicó su primer poemario, Brocal al que siguieron Júbilos y Empezando la vida En la década de los 30 fundó, junto con su marido, la Universidad Popular de Cartagena. La Guerra Civil le inspiró obras llenas de angustia y dolor como Mientras los hombres mueren y El Arcángel (1939) Después, en 1945, publicará Ansia de gracia Con su novela Las oscuras raíces se alzó con el premio Elisenda de Montcada; con Vivientes de los siglos el Simón Bolivar; y con A la estrella por la cometa el Doncel en 1961. En 1959 apareció Los monólogos de la hija y en 1967 recogió su Obra Poética que le valió el Nacional de Literatura. Bajo el pseudónimo Florentina del Mar, Carmen Conde también publicó novelas, relatos y cuentos infantiles, así como biografías y ensayos. En 1978 fue elegida miembro de la Real Academia Española, ocupando el sillón K, vacante por la muerte de Miguel Mihura. En 1980 obtuvo el Ateneo de Sevilla por Yo soy la madre Otras obras suyas son 61 Matt Damon, en una escena de El ultimátum de Bourne ABC Bourne, el espía que se encontró a sí mismo El ultimátum de Bourne EE. UU. 2007 111 minutos Género- -Acción Director- -Paul Greengrass Actores- -Matt Damon, Julia Stiles, Albert Finney, Pamela Landy, Edgar Ramírez Carmen Conde ABC ANTONIO WEINRICHTER El título no engaña: ésta es la tercera entrega de las aventuras de Jason Bourne y, aunque nadie nos vaya a preguntar, no está claro que vaya a ser la última (recuerden a ese otro espía, el Bond de Connery: nunca digas nunca jamás) Es cierto que Bourne consigue aquí solucionar algunos enigmas sobre su identidad e incluso desenmascarar a su expediente X particular, pero eso no importa en la tenebrosa lógica de la franquicia que rige actualmente en Hollywood. Por otro lado, Matt Damon, con su eterna cara de estudiante aplicado, no da especiales muestras de cansancio o aburrimiento y encarna su tercer Bourne con la misma expresividad de siempre: muy poca. Pero eso tampoco importa, porque las razones del personaje, el vacío esencial que le ha convertido en una eficaz máquina de matar que actúa por puro reflejo, ya se han explicado en entregas anteriores. Y así, siguiendo el esquema que rige en las películas numeradas, sólo queda empezar la acción in medias res en un punto alto y seguir aumentando el ritmo como un dj en la hora punta de la noche. A saber, a Bourne le acosan sus propios ex compañeros de la CIA, sobre el terreno y en directo y a distancia desde sus propios despachos: el concepto de persecución teledirigida (por el implacable David Strathairn) no es una novedad en el género, pero quizá sea en esta película en donde adquiere una plasmación más satisfactoria y creíble (de hecho, lo más inverosímil del argumento es Matt Damon encarna en esta ocasión su tercer Bourne con la misma expresividad de siempre: muy poca la secuencia en la que Bourne les hace salir engañados del edificio) Pero, junto al seguimiento virtual, hay mucha acción externa, como no podía ser menos: aquí la película sigue el hoy casi paródico concepto de intriga internacional extendiéndose por vistosos escenarios de medio mundo. Esto podría ser la parte más genérica y cansina de la acción, de no ser por el genuino talento que muestra Paul Greengrass, un director serio que sabe tomarse en serio las exigencias del cine- espectáculo a la hora de orquestar estas set- pieces o secuencias de lucimiento: cabe resaltar la secuencia inicial en la estación de Londres, la prolongada persecución en un zoco y otra en coche que acaba con un tortazo descomunal del que emerge invicto Bourne y que arrancó aplausos del público en la sesión a la que asistimos en la gigantesca pantalla de la piazza de Locarno. Esa es la razón de ser de esta película; quien quiera ver una de espías realista, que repase la absorbente película de Robert de Niro sobre el nacimiento de la CIA. Parto de la muerte otra Para nacerte otra vez, quiero que vayas delante de mis pasos por la tierra, que, aunque pequeña, es muy grande. Aquí estás acompañada con mi presencia diaria, pero huérfana de ti yo sería, si quedaras. Por esto quiero que andes, pasito a pasito paso, delante y siempre delante, sin prisas y sin descanso. Así, cuando yo me asome al otro lado de aquí, estarás tú preparada para volverme a parir. Los monólogos de la hija 1959 Del obligado dolor (1984) Por el camino viendo sus orillas (1985) y la novela La calle de los balcones azules En 1986 entregó sus memorias y en 1987 una antología personal titulada Memoria puesta en olvido