Patrocinado Por:

Volver

Resultados de la búsqueda

Resultados para
ABC MIÉRCOLES 15- -8- -2007 40 Por Rosa Belmonte VERANO Y HUMO Laura Campmany 59 FACTOR 34 SALVATORE ADAMO Y LA SEÑORA DE AL LADO Con el cantante de Mis manos en tu cintura la noche madrileña recibió un chute de nostalgia para uso y disfrute de damas de mediana edad. Los años 60 han vuelto. El pasmo por los biquinis, también oy me toca Adamo. Y más quisieran algunas haberlo tocado. Si el domingo fue el mundo gay quien acudió a ver a Liza Minnelli, el lunes hubo Desperate Housewives de las que tuvieron las manos de algún señor en su cintura hace décadas (mientras escuchaban en el pick- up al siciliano criado en Bélgica) Muchas iban con maridos, muchas con amigas, todas con un chute de nostalgia. Esto es memoria histórica de buen rollo. Tengo mariposas en el estómago decía la señora de magnífica pinta que tenía a mi lado. Otra de la fila de delante aseguraba tener localizado el coche del cantante, revelación contestada por las demás con que no pensaban perderla de vista en toda la noche. Una de la fila de detrás (ésta con marido) contaba que por la tarde lo había visto ensayar. ¿Y qué, tiene la misma voz de antes? se interesaban todas. En cinco minutos se armó una comunidad cuyo guía era Salvatore. Hasta la cartilla del médico me he traído por si me da un telele me dice la de al lado. Apareció él y cantó Es mi vida Siete músicos, escenografía zen y pelo lacio (ahora canoso) El mismo Adamo de siempre con cuarenta años más. Como la mayoría estaba en el ajo nostálgico, cada acorde inicial era coreado por de reconocimiento, ya se tratara de Tu nombre o de Un mechón de tu cabello Tras ésta empezó la procesión. Estaba prohibido hacer fotografías (las estrictas gobernantas acomodadoras vigilaban y reñían) Pero mira tú que si se permitía acercarse al ídolo y ofrecerle un presente. El escenario parecía el Portal de Belén. La primera en llegar fue una encopetada dama con un ramo de flores. Él lo recogió, lo agradeció y lo aparcó. Mientras, entre pieza y pieza, la señora de al lado le gritaba Dios, Salvatore, qué bien cantas Ya hacía tiempo que lloraba y gastaba kleenex. Bueno, cuando le dejé mis prismáticos casi me paga. El goteo de obsequios continuó con una pareja. Ella le da al cantante dos muñecos vestidos de valencianos. Él pretende que le firme un autógrafo para estupefacción de Adamo No puedo firmar aquí Más ROMANCE DEL CAFELITO Qué grasia tiene este payo y qué arte tiene, er jodío. Qué bien templó la muleta cuando en su propio cortijo, en su tele y en su casa, se puso tonto aquer tío y se atrevió a preguntarle- -lo cuar que tiene delito- -no lo que vale una finca, o a cuánto está er chalesito, sino, pa hasé la puñeta, lo que cuesta un cafelito. Qué coño va a sabé él del presio d un manshaíto, si no ha pisao la calle desde que está en er mashito. Aún querrán lo der Pepé, que son uno señorito, que un presidente que aspira a que le den un pitillo- ¿o no é er Nobel de qu hablan una marca sigarrillo? -y que le roba a lo probe para dárselo a lo rico- ¿a que lo he disho al revé y no va a sé así er disho? se pase er día en la cola der bar de un autoservisio, y hasta tenga que llevar do euro en er borsillo. Tú sigue así, Sapatero, que vamo por buen camino, que a mí me gusta la paz, la gamba y lo langostino, la Feria y er carnaval, la parmaíta y er fino, que me paguen por haserle a la parienta ocho hijo, y que no me den la brasa, con eso der terrorismo. H Las Infantas Cristina y Elena disfrutando de un día de playa, en una imagen publicada en Hola tarde, una mujer le entrega un sobre rojo. El montón de los regalos crece. Luego llega otra con un paquete primorosamente envuelto. Y después de En bandolera dos mujeres con flores y un abanico. Adamo invita al público a cogerse del brazo y a balancearse con Las chicas de la playa Llegas tarde, colega, ya lo hacían sin invitación. Con Cae la nieve el personal se alborota. Bravos, aplausos y el la la la, la la la del estribillo cantado por todas. Te quiero le grita la señora de al lado ay, si mi hija me viera La siguiente obsequiadora va con un foulard rojo que el ídolo se cuelga. Como se cuelga la guitarra y canta Arroyo de mi infancia mi vecina de la derecha sigue llorando: Parece que en lugar de a un concierto he venido a un velatorio Des- FOTO: HOLA HAIKUS POR SMS Polvillo de mariposa en el bosque petrificado. Sol de plomo. Alfonso Armada pués de atacar Inch Allah Salvatore recibe un último sobre. A las 23.29, con La noche el es de traca (Adamo también, que acabó la canción saltando a la pata coja) A las 23.37 llegó Mis manos en tu cintura y la madre de todos los (de hecho, fue un Acabó con Mi gran noche La gran noche de la señora de al lado, que no tuvo que usar la cartilla del médico, sólo los kleenex. Yo sí que voy a tener que usar la cartilla. Para el psiquiatra. Entre Adamo y lo que llaman la atención las señoras (princesas e infantas) fotografiadas en biquini estoy convencida de que vivo en los años 60. Ya me veo vistiéndome como Julieta Serrano en Mujeres al borde de un ataque de nervios A mí é que este Sapatero me está quitando er sentío, y si para que yo pueda seguir dándome er caprisho de vivir como un pashá, comerme mi jamonsito, atrabancarme a pringá ponerme siego de vino, y no dar un palo al agua así cruja el girardillo, estoy dispuesto a votarle por lo siglo de lo siglo, a no perderme ni un mitin a hartarme de bocadillo, y hasta a ponerme do quica y quitarme er pinganillo, a ver si así en una empresa o en la Junta der partío er Chave, que manda tela, me da por fin un carguillo. Y como uno é generoso a la par que agradesío, le voy a echá más piropo que a la Virgen der Rosío, y a una tasa de café, qué cojone, yo le invito.