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ABC MIÉRCOLES 15- -8- -2007 El ministro de Exteriores turco confirma que aspirará a la Presidencia Abdulá Gul 25 Los secretos de Hillary Clinton La biblioteca presidencial de Bill Clinton se resiste a facilitar, hasta después de las elecciones de 2008, el acceso a dos millones de páginas relacionadas con las actividades de su esposa en la Casa Blanca P. RODRÍGUEZ WASHINGTON. Hillary Clinton suele presumir de que es la aspirante a la Casa Blanca con más experiencia, que merece ganar no porque sea una mujer sino porque es la que tiene un mayor historial en la primera división de la política de Estados Unidos. Pero lo cierto es que una parte sustancial de sus egregias credenciales- -dos millones de páginas de documentos relacionados con su turbulenta etapa como Primera Dama- -se encuentran encerradas en la biblioteca y museo de su marido en Little Rock, Arkansas. Entre todo ese tesoro documental figuran calendarios, registros de llamadas, diarios y memorandos de toda clase. Pero no parece existir ninguna prisa por colocar estos papeles al alcance del público, por lo menos hasta bien pasadas las elecciones presidenciales del 2008. Por ahora, la biblioteca de Bill Clinton se ha limitado a sacar a la luz material relacionado con la fracasada reforma sanitaria liderada por Hillary Clinton entre 1993 y 1994. Pero incluso dentro de ese esfuerzo de interesada transparencia figuran al menos un millar de páginas censuradas, según las estimaciones publicadas ayer por Los Angeles Times. Los archivistas que cuidan de todos los documentos generados por la Presidencia de Bill Clinton- -un total de 80 millones de páginas y 20 millones de correos electrónicos- -justifican este secretismo porque la legislación federal que regula la custodia de estos papeles protege, entre otras cosas, el privi- Hilarry Clinton, durante una visita a un hospital en la ciudad de Henderson, en Nevada legio de confidencialidad de los consejos recibidos por los inquilinos de la Casa Blanca. Pero la opinión compartida por estrategas electorales insiste en que solo se trata de evitar que los rivales de la senadora se dediquen a rebuscar munición y trapos sucios. Dentro de esa minería o arqueología política que en Estados Unidos se conoce con la inocente etiqueta de opposition research (investigación de oposición) La futurista biblioteca de Bill Clinton, con su correspondiente centro de estudios a la orilla del rio Arkansas, cuenta con una plantilla de 11 funcionarios contestando solicitudes de material presentadas al amparo de la ley conocida como Freedom of Information Act Con una larga lista de espera en la que las más recientes solicitudes de documentos sobre la ex primera dama ocupan los últimos lugares. Contra toda esta lentitud, tan conveniente para la campa- REUTERS ña de Hillary Clinton, el mes pasado se ha formalizado una querella federal, impulsada por el grupo conservador Judicial Watch que en los noventa ya utilizó esta vía para obtener información comprometedora contra el presidente Clinton, especialmente en lo referente a la agresiva recaudación de donaciones electorales. Los activistas de Judicial Watch consideran intolerable que durante un año se hayan ignorado sus peticiones de transparencia. ARQUITECTO O MALVADO MAQUIAVELO Los detractores de Bush están obligados a odiar a Rove: logró que un hombre al que consideran tonto obtuviera en 2004 la mayor votación presidencial de la historia HORIZONTE larizara el conservador John O Sullivan en una serie de artículos periodísticos con forma de memorando en los que caricaturizaba la cocina política de la Casa Blanca. Pero lo cierto es que los detractores de Bush están obligados a odiar a Rove porque él logró que un hombre al que ellos pintaban como el más tonto de la historia política de los Estados Unidos obtuviera en 2004 la mayor votación jamás alcanzada por un presidente norteamericano. Hace 14 años, Rove apostó por el aparentemente menos brillante de los hijos del ex presidente Bush para hacerlo gobernador de Texas en 1994. Ese mismo año su más exitoso y más conservador hermano Jeb fue candidato a gobernador de Florida. George fue elegido. Jeb derrotado. Ahí empezó uno de los partenariados más éxitosos de la historia política norteamericana. Ante las presidenciales de 2000, Rove vio la posibilidad de presentar una alternativa a la amoralidad de los años de Clinton encarnada por un conservador diferente, un conservador compasivo Ése fue su único error estratégico en estos años. Perdieron el voto popular frente a Gore. Y la suma del voto de las candidaturas de Bush y Buchanan perdía por tres puntos porcentuales frente a la de los izquierdistas Gore y Nader. Rove gastó ingentes cantidades de dinero y tiempo en lugares inútiles como California y dio por ganados lugares como Florida. El Colegio Electoral- -con el Tribunal Supremo- -les salvó. En las legislativas de mitad de mandato de 2002 el partido del presidente ganó escaños en Ramón Pérez- Maura n noviembre de 2004, dos semanas después de la reelección de George W. Bush, su padre confesaba durante una cacería en España que la familia presidencial pasó el día de las elecciones abatida por las malas perspectivas que anunciaban los sondeos a pie de urna. El único que nunca dudó que ganábamos cómodamente fue El Arquitecto Karl Rove, El Arquitecto para los Bush, es considerado por la izquierda el peor Maquiavelo imaginable. Tiene gracia que el apodo se lo popu- E ambas Cámaras por primera vez desde 1934- -sin duda fruto del 11- S. Al fin las presidenciales de 2004 demostraron el valor de Rove. John Kerry, el niño bonito de la progresía internacional, logró ocho millones de votos más que Al Gore cuatro años antes. Pero aún así, la campaña de Rove hizo que el voto de Bush se incrementara en un 25 por ciento respecto a 2000 y ganara en el 81 por ciento de los condados del país. Y la clave, quizá, estuvo en el dinero. Kerry iba sobrado y se gastó 148 millones de dólares más que Bush. Con ello contrató directores de campaña y activistas profesionales. Rove apostó por los amateurs de firmes convicciones que trabajaban más horas y con más empeño. Se impuso. Y también gracias al acierto de la estrategia de base. Desde su posición conservadora había que salir a atraer a republicanos blandos, a independientes y a demócratas conservadores. El núcleo de la apuesta era que la base conservadora de los republicanos estaba más cerca del centro político de los Estados Unidos que la ba- se izquierdista del Partido Demócrata. Tuvo razón. Se ha dicho en las últimas horas que la derrota en las legislativas de 2006 supuso el fin del sueño de lograr una mayoría conservadora duradera. Rove habló siempre de hacer un agitado realineamiento de la política que sacara a los republicanos de su longevo estatuto de partido minoritario. Eso empezó a ocurrir con la victoria de Reagan en 1980. Dio un gran avance con el control republicano del Congreso en 1994 y se asentó con los progresos republicanos en 2002 y 2004. Los objetivos de Rove eran elevados, pero nunca pensó que fuera a producir un cambio político permanente. Ningún verdadero demócrata cree eso. Y nadie podrá negar a Rove su fe en el pueblo y su creencia en la necesidad de liderarlo. Para ello creía que el agitado realineamiento debía seguir siendo agitado Quienes creen que su hora política ha pasado, quizá vean que en las presidenciales de 2008, con Irak encarrilado, los demócratas se alinean con muchas tesis de Rove.