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72 40 VISIONES MARTES 14- -8- -2007 ABC BELLEZA A CONTRAPLANO CHIPS DE VERANO José Manuel Nieves EL MAYOR ENGAÑO DEL DIABLO Caso: Sospechosos habituales Acusado: Bryan Singer. Cómplices: Kevin Spacey, Gabriel Byrne, Stephen Baldwin, Benicio del Toro, Kevin Pollak. EE. UU. 1995. Como una tabla Teresa de la Cierva Marta Barroso No hay manera. Te digan lo que te digan, si tienes el pelo liso, es complicadísimo conseguir que tenga un poco de volumen. Y menos en verano, cuando estás cerca del mar. Entre la humedad y el agua es imposible mantenerlo como es debido. Sales del mar y te pasas un buen rato intentando ahuecarlo con los dedos; llegas a casa, te lo lavas y una hora haciendo todo tipo de movimientos con la cabeza- -ahora hacia abajo, ahora hacia arriba- luego con el secador más de lo mismo y el peine para intentar dar volumen, cardarlo aunque sea un poquito, en la raíz. En fin, que al final, lo de siempre: pegadito en la cabeza y poco más. Tranquilidad. Nuestro consejo es secar siempre el pelo con la cabeza hacia abajo pasando el secador a una distancia prudente desde la raíz hasta las puntas. Para que el efecto volumen se note más a la hora de peinar se puede aplicar alguno de los tratamientos formulados por y para hacernos la vida más fácil a las que tenemos el pelo como una tabla (un rápido vistazo a la fotografía de arriba es suficiente para comprobar cual de las dos jóvenes periodistas sufre este problema) como el Spray Voluminizador de raíz Amplify de Matrix (11,40 euros) con una fórmula muy ligera que cuida el pelo y proporciona un volumen flexible en la raíz. Federico Marín Bellón Si su hijo le habla a la consola, ni se le ocurra interrumpir Por un momento creí que a Borja le pasaba algo. Tiene doce años, mala edad, y le escuché desde la cocina, hablando solo. Me asomé a la sala y allí estaba él, dando voces al mismo tiempo que manipulaba su Nintendo DS con frenesí. Al principio no entendí bien lo que decía pero capté, sueltos, algunos de esos inconfundibles y enrevesados nombres. Charizard Starraptor Alakazam Por si no lo saben, son nombres de Pokemon, el juego cuyas enésimas ediciones Perla y Diamante hacen furor entre la chiquillería de más de medio mundo. ¿Estaba Borja hablándole a su consola? Si hubiera sido eso, no me habría preocupado. Todo el mundo le ha dicho algo alguna vez al coche, o ha insultado al PC o al móvil. Pero esto era diferente. ¿Lo tienes o no? ¿Lo cambiamos ya? preguntaba Borja. Me faltaban menos de cinco segundos para intervenir cuando la DS contestó. Venga, los tengo, cuando quieras empezamos Luego supe que Borja hablaba con su amiga Alba, que vive en Palma, a través del juego, para intercambiar pokemons. Se conectaban por WiFi y, sencillamente, jugaban y hablaban juntos. Me sentí como de otro mundo. Pensé en mis canicas y mi peonza. Y me volví, callado, a la cocina. U n director que no había cumplido los veinte años y un guionista poco mayor, Christopher McQuarrie, corroboraron la eficacia del binomio gran historiagran reparto. El escritor, que se inspiró en el caso de un hombre que mató a su familia y desapareció durante 17 años, rinde homenaje con el título a la irónica orden de Claude Rains en Casablanca Detengan a los sospechosos habituales Aunque Gabriel Byrne haga otra involuntaria cita nada más empezar No siento mis piernas los tiros no van por ahí. La película se sostiene, aún más que El sexto sentido sobre su giro final. Una vez más, pues, es preciso advertir de las indiscreciones que se suceden desde este momento. Tras la explosión de un barco en el que mueren 27 personas y desaparecen 91 millones de dólares en drogas, cinco criminales son conducidos a una rueda de reconocimiento. La conjunción de tanto talento para el mal los lleva a planear un golpe maestro, que a su vez los anima a mantener la sociedad y a un trabajito suicida, que no podrán eludir, porque el cliente es el demoníaco Keyser Sozé, un ser mítico que asesinó a su propia familia para demostrar su amoral determinación. El Kevin Pollack, Stephen Baldwin, Benicio del Toro, Gabriel Byrne y Kevin Spacey, los Sospechosos habituales de Bryan Singer que no existía dice Spacey en la que quizá sea su única confesión sincera. Singer y McQuarrie son igual de tramposos, pero hay que reconocerles un talento diabólico para esconder las costuras y, al mismo tiempo, dejar pistas que enriquezcan nuevos visionados. Aparte de algún fallo menor, como la sangre de los guardaespaldas de Kobayashi fuera de ángulo su mayor pecado es el tono lastimero de Spacey como narrador. Cuando cuenta la historia al policía, obviamente está legitimado para inventar, pero antes del interrogatorio su voz en off debería ser más honesta, sin fingir ser un pobrecillo. Sabía que no había hecho nada por lo que pudieran detenerme afirma con la ambigüedad necesaria para no incurrir en una falta grave, pero no para escapar a su compromiso moral. Bryan Singer, que fueras casi un menor no te exime. Spacey tenía derecho a engañar como acusado, pero no como narrador misterio de su identidad gravita, con perdón, sobre toda la película. Incluso Byrne declararía que durante el rodaje él mismo creía ser Keyser Sozé. En realidad, Spacey es el mago que dirige la función, un truco espectacular de principio a fin. Como Derek Jacobi en Yo, Claudio engaña a todos con su supuesta idiotez y su defectuoso acabado físico, pero es el genio que controla a todos con ayuda de su abogado, a quien da vida un soberbio Pete Postlethwaite. Una cita de Baudelaire explica la clave de su éxito, la máxima que lo lleva a engañar al prepotente Chazz Palminteri: El mayor engaño del diablo fue convencer a todos de