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64 40 GENTE MARTES 14- -8- -2007 ABC Día de pesca Putin y Alberto de Mónaco sacan pecho El presidente ruso, Vladimir Putin, y el príncipe Alberto de Mónaco iniciaron ayer un viaje por la república rusa de Tuva, donde además de discutir sobre política pudieron pescar y tomar té juntos en una tienda de campaña R. R. arece que las relaciones diplomáticas entre Rusia y Mónaco van viento en popa, puesto que el presidente ruso, Vladimir Putin, y el príncipe Alberto de Mónaco, al más puro estilo dominguero, iniciaron ayer, con caña de pescar en mano y gorro para el sol en ristre, un viaje conjunto hasta la república rusa de Tuva, en la frontera con Mongolia. En esta ocasión no sólo se les pudo ver hablando de política, puesto que ambos dirigentes cambiaron por un día los fastuosos emplazamientos a los que están acostumbrados y aprovecharon para disfrutar de un té en el interior de una yurta, una tienda de campaña típica de Asia central. Como si de dos verdaderos boy scouts se tratara, para llegar a Tuva, Alberto de Mónaco y Vladimir Putin tuvieron que tomar un avión presidencial con destino a Kyzil (la capital de Tuya) para montarse después en un helicóptero que les llevaría hasta la isla sobre el lago de TereKhol, conocida por sus ruinas del imperio mongol del siglo VIII. Allí, más allá de los serios trajes de corbata y el rígido protocolo, los medios de comunicación pudieron captar a ambos en mangas de camisa y bromeando continuamente con los periodistas. Pero en sus aventureras vacaciones por tierras rusas, el príncipe monegasco también pudo realizar un descenso de 48 kilómetros en lancha por el río siberiano Yenisei. Parece que los dos dirigentes no son muy duchos en estas tareas, ya que el viaje resultó algo accidentado al encallar la embarcación hasta en dos ocasiones mientras descendía por los rápidos. Más suerte tuvieron a la hora de pescar, pues consiguieron que más de un pez picara. La guinda del viaje la puso una curiosa visita a una zona de excavaciones arqueológicas llamada Port- Bazhyn, que causó gran sorpresa entre los arqueólogos y los estudiantes presentes. Allí, tanto Alberto de Mónaco como Vladimir Putin pudieron disfrutar una fortaleza hecha en arcilla erigida hace más de 1.200 años. Antes de este viaje, que está mostrando las facetas más humanas de ambos dirigientes, ya se habían entrevistado el pasado domingo en el palacio de Peterhof, a 25 kilómetros de San Petersburgo, donde pudieron conversar de manera distendida sobre diversos temas, como los Juegos Olímpicos de Invierno de 2014, pues el presidente ruso agradeció al príncipe Alberto su apoyo para la designación de la ciudad rusa de Sochi como sede de estos Juegos. Siempre apoyamos vuestras iniciativas en favor del medio ambiente dijo Putin, recordando que el bisabuelo de Alberto II fue recibido en 1913 por el último zar ruso, Nicolás II. Además, en 2006, científicos rusos ayudaron a Alberto II a realizar una expedición al Polo Norte para llamar la atención sobre el calentamiento climático. P El presidente ruso, Vladimir Putin, luciendo torso REUTERS Agradecimiento mutuo Alberto de Mónaco, con su trofeo recién pescado, compartió día de pesca con Vladimir Putin REUTERS